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Alternativas ciudadanas

CapitolioGerardo Hernández

Los candidatos del PRD y el PAN al gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera e Isabel Miranda de Wallace, responden a perfiles ciudadanos —sobre todo la segunda—, lo cual, para ellos y los partidos que los postulan, representa una ventaja sobre Beatriz Paredes, virtual abanderada del PRI. Su carrera política data de 1974 cuando fue electa diputada al Congreso de Tlaxcala, entidad que gobernaría trece años más tarde, después de haber pasado también por la Cámara de Diputados.
Paredes será candidata al gobierno de la capital por segunda ocasión consecutiva. En 2006 perdió con Marcelo Ebrard. Seis y nueve años antes, Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas vencieron a Alfredo del Mazo y a Jesús Silva Herzog, ambos presidenciables en la sucesión de 1988. La nominación de la ex embajadora en Cuba tiene el visto bueno de quien democráticamente también aprueba las listas para el Congreso, Enrique Peña. De esa manera se reconoce una trayectoria y se cuidan los equilibrios entre los grupos del PRI, partido que Paredes dirigió hasta el 3 de marzo pasado.
Mancera se presenta como candidato externo, pero con el programa del PRD, el PT y el Movimiento Ciudadano. Su postulación se la debe a Ebrard, por franquearle el paso a López Obrador en la carrera a Los Pinos. Doble acierto del jefe de gobierno: 1) no obstinarse en la candidatura presidencial evitó que el socialismo se dividiera; y 2) optar por la alternativa más seria para el DF le asegura el voto mayoritario de las izquierdas, el de amplias franjas ciudadanas e incluso de priistas.
Dos de los competidores de Mancera infundían terror: Martí Batres y Fernández Noroña. Los otros, menos: Alejandra Barrales, quien impugnó el proceso, y Joel Ortega, cuyo despido de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México sobrevino al torpe operativo en la discoteca “New’s Divine”, el 20 de junio de 2008, donde murieron doce personas.
Isabel Miranda es una figura eminentemente civil e identificada con la causa de miles de personas del Distrito Federal y la república: seguridad, justicia y el restablecimiento pleno del estado de derecho que permita prevenir, perseguir y castigar a las bandas que plagian y asesinan. La presidenta de “Alto al Secuestro” y Premio Nacional de Derechos Humanos 2010 refresca al PAN, evita fisuras y le ofrece la posibilidad de captar más votos que el resto de los aspirantes: Demetrio Sodi, José Luis Luege, Carlos Orvañanos, Gabriela Cuevas y Mariana Gómez.
Las izquierdas y la derecha plantean a los ciudadanos de una de las metrópolis más pobladas y conflictivas del mundo —gobernada por el PRD en los quince últimos años, pero con mayor éxito en la gestión de Ebrard— una disyuntiva interesante: elegir entre un funcionario que desde la Procuraduría de Justicia del DF demostró capacidad para construir una candidatura a base de trabajo, sin protagonismo ni estridencia, Mancera; o una mujer que sacudió las instituciones de seguridad y de justicia, logró reformas contra el delito y la detención de los asesinos de su hijo Hugo Alberto, secuestrado el 11 de julio de 2005, Miranda. La tercera opción, la priista, es una mujer competente, seria y responsable, Paredes. El problema es que es política.