Futoji no henko. Cambio Valiente
DRAGONESEduardo Holguín
De acuerdo a un texto, remitido por Heberto Quintero, en Japón se prueba un modelo educativo, llamado “Cambio Valiente”, que forma a los niños como “Ciudadanos del Mundo”, no como japoneses. En esas escuelas donde se pilotea el modelo no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Entonces Los alumnos ya no creen que su país es superior a otros. Entonces ya no irán a la guerra para defender intereses económicos disfrazados de “patriotismo”. Entenderán, aceptarán, diferentes culturas, y sus horizontes serán globales.
El programa de 12 años, está basado en los conceptos:
Cero patriotismo, cero materias de relleno, cero tareas, y solo tiene 5 materias, que son:
1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.
2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoge y terminan leyendo un libro por semana.
3. Civismo. Entendido el civismo como el respeto a las leyes, al valor civil, a la ética, a las normas de convivencia, a la tolerancia, al altruismo y a la ecología.
4. Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line.
5. 4 Idiomas, 4 Alfabetos, 4 religiones y 4 Culturas (japonesa, americana, china y árabe), con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.
¿Contra estos jóvenes con visión universal van a competir las chavas y los chavos mexicanos de las nuevas generaciones? Sobre todo aquellos que se caracterizan por:
1. Medio hablar el español y tener una pésima ortografía (“i komo ke está weno esto, wey”).
2. Lograr un nivel de computación que se concentra en copy-paste, y una cultura que no prioriza la lectura. No en vano los políticos “de por acá” no necesitan leer para alcanzar las cumbres del poder.
3. Ser expertos en hacer trampa en los exámenes de historia, filosofía, matemáticas, biología, física y otras asignaturas.
Muchos de nuestros jóvenes son inteligentes, se esfuerzan por aprender y por progresar; sin embargo, no son incentivados por un modelo educativo que privilegie las capacidades de innovación, creatividad, investigación y liderazgo. Por un modelo de educación que los prepare a enfrentar, con éxito, los paradigmas del globalizado Siglo XXI.








