Lo que ya no se pudo hacer
Fuerzas ArmadasJavier Ibarrola
En Monterrey, Nuevo León, donde las ejecuciones se convirtieron en hechos cotidianos, el Presidente lanzó hace tiempo la consigna “Limpiemos México”, enfocada, como toda su cruzada, a recuperar los espacios que la delincuencia le ha arrebatado a la sociedad.
La violencia generada por las organizaciones criminales del narcotráfico en todo el país obliga al gobierno de Felipe Calderón a echar a andar nuevos programas de seguridad que pretenden limpiar a México de todo tipo de delincuencia.
En Monterrey, Nuevo León, donde las ejecuciones se convirtieron en hechos cotidianos, el Presidente lanzó hace tiempo la consigna “Limpiemos México”, enfocada, como toda su cruzada, a recuperar los espacios que la delincuencia le ha arrebatado a la sociedad.
Sin embargo, la violencia, que bien pudiera esconder negociaciones y acuerdos de todo tipo entre los principales actores de esta cruzada, deberá tomarse con las reservas del caso.
La tarea de limpieza que emprende el gobierno federal, esperando la colaboración de los tres niveles de gobierno y, sobre todo, que nadie se “tire la bolita” en las tareas de seguridad, es plausible en tanto busca proteger a la niñez y juventud del creciente consumo de drogas y conductas sociales violentas.
Sin embargo, no será construyendo parques, plazas y jardines o canchas de juego solamente como se evitará las que las drogas sigan amenazando a los jóvenes.
Porque atacar el narcomenudeo, por ejemplo, en su terreno, es decir en las famosas “tienditas” o a las puertas de las escuelas, es lo mismo que atacar el contrabando en las bodegas de Tepito y otras zonas de la Ciudad de México.
Este tipo de operativos se pregonan como grandes triunfos cuando se decomisan toneladas de zapatos chinos o millones de discos piratas. Pero jamás se dice por dónde entraron, quién se hizo de la vista gorda para que pasaran, ni cómo es posible que transiten por las carreteras del país sin que nadie se percate de ello.
Con la droga sucede lo mismo. Si la droga llega a las tienditas y a las escuelas, es porque alguien la dejó pasar impunemente.
Sólo un dato: más allá de operativos espectaculares, en tan sólo dos días tropas del Ejército decomisaron 11 toneladas de mariguana, lo que habla de que el negocio del narcotráfico sigue en todo su apogeo, a pesar de esa engañosa disminución de ejecuciones o tregua entre propios y extraños.
La limpieza que pretende Felipe Calderón deberá convertirse en una operación quirúrgica de grandes dimensiones, para que no se barra nada más, como dice el refrán, “por donde ve la suegra”.
Porque cada día que pasa la basura se acumula en grandes cantidades. El asunto del decomiso de 205 millones de dólares y las supuestas acusaciones del chino-mexicano Zhenli Ye Gon, que involucran al Partido Acción Nacional y al secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, habrán de requerir el empleo de una aspiradora de alta tecnología para aclarar a satisfacción tan alarmante suceso.
En México se libra un conflicto entre las fuerzas del orden y la delincuencia organizada. A este conflicto se le ha llamado “guerra” y se le ha llamado “lucha”; como sea que se le quiera llamar, es un conflicto que está causando una gran devastación en el orden moral, económico, político, social y sobre todo en la pérdida de vidas humanas. La sociedad que padece día a día los efectos de esta confrontación, voltea a uno y otro lado buscando quien podrá devolverle la seguridad que disfrutaba hace pocos años, y en su búsqueda es presa de la información tendenciosa que una encubierta quinta columna en México, difunde a diario.
En el inicio de la guerra o lucha contra la delincuencia se enfrentaron a las fuerzas del gobierno: el narcotráfico, la delincuencia organizada, los adictos y la corrupción; cuatro columnas. A esas cuatro columnas se fue gestando y aliando, tal vez de manera involuntaria, una quinta columna. Las bases de esa quinta columna se fueron construyendo rápidamente por motivos políticos, es decir por la perenne costumbre de criticar toda acción gubernamental por parte de los partidos políticos de oposición. Si un gobierno en turno anuncia subsidio a las tortillas; haciendo gala de su muy bien ganado mote, la oposición lo tunde acusándolo de populista que sólo propiciará una mayor inflación. En cambio si el anuncio es de suprimir los subsidios, la oposición sale a la carga atacando al gobierno de insensible, de no pensar en las clases necesitadas, de ultraderechista, etcétera.
El caso es que llámese lucha o guerra, con este tipo de operaciones ya no se podrán alcanzar los resultados que se buscan. Sólo si tomamos en cuenta las palabras de Calderón acabará el problema. Entre operativo y operativo Calderón dijo que el narcotráfico terminará cuando termine su gobierno. Y ya falta poco…
Twitter: @xibarrola
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