No tiene perdón de Dios quién le pega a una mujer
IntrascendenciasAlejandro U. Alemán T.
El otro día se celebró; 25 de Noviembre; el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y es que es ignominioso, patético e imperdonable que lleguen a la Cruz Roja, mujeres maltratadas, con el tabique nasal fracturado, con hematomas, raspaduras y cortadas inflingidas generalmente por su pareja; algunas, en el colmo, embarazadas. Durante siglos y siglos, los brutos de la Humanidad designamos arbitrariamente que actividades eran exclusivas de los hombres y cuáles de las mujeres y todo el mundo lo aceptó sin chistar. Se prohibió a las mujeres que se inscribieran en las Universidades, que aprendieran a escribir (¿no? Doña Josefa Ortiz) que trabajaran en oficinas y menos en la industria; que compitieran en las Olimpiadas, que pertenecieran al ejército o la marina, que volaran aeroplanos o que fueran “capitanas” de los barcos, que sufragaran en las elecciones y mucho menos que ocuparan cargos en los Gobiernos (¿No es cierto, Corregidora de Querétaro?), pero con el transcurrir del tiempo, las féminas rompieron todas las barreras y demostraron fehacientemente que ellas podían hacer cualquier trabajo que haga el varón. Con el mismo razonamiento, féminas y varones deben ser igual de violentos; la diferencia estriba en que mientras los varones utilizan los puños, las mujeres usan lo que mejor saben manejar, la lengua. “Entre mujeres podemos destrozarnos pero jamás nos haremos daño”. La única forma de hacer esto es con violencia verbal, pero también existen mujeres que abusan con los que son más débiles y se conocen infinidad de casos de bebés tirados a la basura y madrastas que flagelan, azotan y queman con cigarros a los hijastros. Ejemplo de esto es el conocido cuento de la Cenicienta. Las mujeres son superiores en el arte de intrigar, sobre todo si son jóvenes y bellas, como las nefastas Margaretha Geertruida “Mata Hari”, o Lucrecia Borgia, hija bastarda de Rodrigo Borgia. Crueles y sanguinarias fueron la Reina francesa Catalina de Médicis, originaria de Firenze y Margarita de Borgoña, Reina de Navarra e inspiradora de la novela de Alejandro Dumas; “La Tour de Nesle”. Las mujeres posesivas y sobreprotectoras han hecho víctimas de violencia verbal a hijos, nueras, yernos y maridos. En su mundo se ha de hacer lo que ellas mandan. El otro día me encontré, compungido, a un estimado amigo que me confesó “Ya no aguanto a mi mujer... quisiera agarrarla a patadas”. “¿Porqué?” inquirí. “Cada que salgo me increpa con ya vas a emborracharte con tus amigotes”. No comulgo con contestar con golpes esta, aparentemente, inocente advertencia; pero repetida 10,000 veces, cada que se ofrece, es para causar hipertensión y cirrosis hepática. La mujer sabe que utilizando el “cuchillito de palo” que no mata pero lastima, es la manera de domesticar al cónyuge sin que permanezcan pruebas de su violencia y ya me voy porque me está esperando mi vieja con las tortillas y si me tardo, le sale la violencia verbal y no tengo con quién quejarme. Mejri tin epòmeni evdòmada (Hasta la pròxima semana).








