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Un investigador curioso

Es el único latinoamericano que ayudó a diseñar los experimentos que realizará el robot Curiosity lanzado por la NASA la semana pasada a Marte; pertenece al Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

En busca de materia orgánica que ofrezca pistas sobre la existencia de vida pasada o presente en Marte, la misión del Mars Science Laboratory de la NASA, con el robot Curiosity a bordo, fue lanzado la semana pasada al espacio, dentro del cohete Atlas V 541, con destino al planeta rojo.

En esta aventura científica participa un sólo científico latinoamericano, el astrobiólogo mexicano Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Navarro González (25 de abril de 1959, Distrito Federal) contribuyó a que la NASA retomara el programa espacial para buscar vida en Marte, tras revelar en un estudio los errores en las investigaciones hechas en pasadas exploraciones.

“Me siento muy emocionado. El proyecto se pospuso una vez por problemas con las ruedas del robot, que tardaron tres meses en ser reparadas y ocasionaron un retraso de dos años en el lanzamiento, pues es el tiempo que tarda Marte en darle la vuelta al Sol”, explicó. Días antes del lanzamiento viajó a Estados Unidos para presenciar la salida de la misión en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.

La intervención de Rafael Navarro (que obtuvo su licenciatura en biología en 1983 y su doctorado en Química en la Universidad de Maryland en 1989), ayudó a diseñar los experimentos que realizará el robot Curiosity sobre la superficie del Marte, tras aprobar varias pruebas en los laboratorios de la NASA, en Pasadena, California. Detalló que el robot Curiosity lleva varios equipos, entre ellos, el instrumento SAM (siglas en inglés de Análisis de Muestras en Marte), un laboratorio muy compacto que contiene un sistema de fracción para obtener los compuestos orgánicos, que se tratarán en un horno para hacerlos volátiles y luego serán detectados por un cromatrógrafo de gases y un espectrómetro de masas.

Aunque parece de ciencia ficción, con SAM se podrán realizar análisis químicos automatizados in situ, para luego enviar los resultados a la Tierra y detectar la presencia, o no, de materia orgánica, un elemento fundamental de todas las formas de vida conocidas en el planeta que habitamos.

“En SAM participamos varios científicos. Mi tarea es ayudar, junto con otros investigadores, a interpretar los resultados que vamos a obtener en el momento que el robot comience a analizar las muestras del suelo, a partir de agosto del próximo año”, precisó.

El viaje a Marte tardará ocho meses y medio en llegar a su destino. Curiosity descenderá el 5 de agosto y a partir de esa fecha analizará durante dos años muestras de roca y de suelo en el cráter Gale, ubicado cerca del ecuador marciano, de unos 150 kilómetros de diámetro y con un montículo central de cinco kilómetros de altura.

El sitio se ha seleccionado porque se estima que en él podrá estudiarse gran parte de la historia geológica, además de que, según los investigadores, presenta huellas que sugieren que pudo haber sido un lago.

“Ahí vamos a analizar si hay o no compuestos y descifrar si son de origen biológico o químico”, precisó.

Navarro recibirá la información durante los primeros tres meses en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL por sus siglas en inglés) de la NASA en Pasadena, California.

Curiosity, al contrario que sus antecesores, no llegará al suelo de Marte protegido por bolsas de aire, sino que se descolgará desde el vehículo que lo transportará desde la Tierra.

México • Notimex | Redacción