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En las entrañas de Red Bull

En la clasificación del Gran Premio de Brasil, La afición tuvo acceso al canal de radio entre Sebastian Vettel y su equipo, así como a la zona de pits del campeón 2011 de F1.

Son las 2 de la tarde en el circuito de Interlagos, en Brasil. Apenas un minuto después de la hora, el motor del monoplaza del alemán Sebastian Vettel se enciende. Por la radio se escucha la primera indicación de su ingeniero, Guillaume Rocqueli, hacia el jefe de mecánicos: “quiten los calentadores de los neumáticos”. Una breve y sutil seña con las manos sirve para que los mecánicos liberen al RB7 marcado con el número 1 de cualquier sensor para salir a la pista e iniciar su sesión de clasificación.

La primera vuelta rápida del bicampeón del mundo marchó sin contratiempos. Unos pocos giros sirven para asegurar el ingreso a la Q2, como está planeado, luego de obtener un tiempo de 1’13.664’’. En el box todos parecen tranquilos, esperan la revolución. Un nuevo mensaje en la radio desde el muro de pits hace que todo cambie: “15 segundos para la parada de Vettel, 15 segundos. Preparados”. La medición es exacta. El teutón llega y sus cinco mecánicos salen para empujarlo adentro y continuar con el trabajo.

Los guantes desaparecen de las manos de Vettel. Uno de sus mecánicos le coloca una pantalla al frente para analizar la telemetría y continuar observando la clasificación. “Nosotros estamos haciendo unos trabajos, pero después estarás listo para salir de nuevo Sebastien”, señaló Rocqueli, quien de inmediato corrigió la comunicación, y es que, la baja de desempeño parece tener una respuesta: “necesitamos cambiar el alerón delantero”.

Imposible salir en Q1 a probar el nuevo alerón, sin embargo, el tiempo les permite avanzar a Q2, no como los más rápidos, pero sí dentro del grupo puntero.

“Luz verde, luz verde”. El campeón más joven de la historia abandona rápidamente el box. Unos minutos después instala una vuelta de 1’12.446’’. Su ingeniero principal vuelve a apretar el PTT (Push to talk) de su radio para hablar con el piloto: “Baja el ritmo al 50 por ciento. Acércate a (Bruno) Senna… Sebastian, en esta vuelta, a pits”.

Rocqueli, de inmediato, quiere ver el funcionamiento del nuevo alerón, en especial, porque McLaren demostró potencial para arrebatarle la pole position en la Q3. “Sebastian, tengo una pregunta para ti. ¿Cómo has sentido el nuevo alerón?”. Un ligero silencio se hace en la radio para después terminar: “lo siento bien, lo siento bien”, expuso el teutón. No más vueltas en Q2, era necesario planear la estrategia para buscar la pole en Brasil.

La lluvia amenaza al trazado de Interlagos. Los 10 coches clasificados a la última ronda saben que cada segundo cuenta, y así se lo hace saber su ingeniero al alemán: “Sebastian, de momento el clima luce estable, aunque sabemos que aquí puede ser loco. Debes hacer los primeros giros fuertes Sebastien”. Vettel no responde, sólo asiente con la cabeza. Se coloca los guantes y se lanza a la pista para buscar otra pole.

La tensión aumenta a cada segundo. Desde el pit lane le dan instrucciones precisas del comportamiento del monoplaza: “tienes el 50 por ciento del KERS cargado... Ahora tienes el 70 por ciento del KERS”. Pocos mensajes, concisos. Distraer en lo mínimo al piloto y sólo informarle lo necesario es la misión de Rocqueli.

Red Bull sabe que en este 2011 tuvieron el mejor monoplaza, y a pesar de eso siempre prefieren mantener la calma antes que celebrar. “Ok, Sebastian, tienes P1. Fuiste el primero en cruzar la meta, sé paciente”, fue el mensaje de su ingeniero en el último minuto de la clasificación del Gran Premio de Brasil, donde segundos más tarde el alemán escuchó un nuevo mensaje; ahora a cargo de Christian Horner, el director del equipo: “pole position; tú lo hiciste. Ahora tienes un nuevo récord, llegaste a 15”.

El centro neurológico de Red Bull

Un pasillo plateado es la entrada al corazón del equipo campeón de la Fórmula Uno. Un letrero con la leyenda “Welcome Red Bull friends” es el final del pequeño camino para llegar al sitio donde cada fin de semana se puede concretar la mayor parte de la actuación de Sebastian Vettel y Mark Webber: el garaje de la casa austriaca.

Los secretos que aquí se guardan, conllevan a que cualquier visitante no pueda tomar fotografías, de hecho, el pit se encuentra monitoreado por cámaras, y es que, en la actual Fórmula Uno, cualquier imagen de una pieza del monoplaza, de la forma de trabajo del equipo, o un video, puede caer en manos enemigas y poner al descubierto del rival las fortalezas del que en los últimos dos años se ha convertido en el equipo líder de la categoría.

Dentro del box, un grupo de más de 20 personas se encargan de poner a punto los monoplazas del alemán Sebastian Vettel y el australiano Mark Webber. Los hay desde ingenieros con posgrados en diversas especialidades, hasta mecánicos quienes su única labor es ejecutar las instrucciones de los encargados de diseñar el setting.

Durante los tiempos muertos, los mecánicos hacen suyo el espacio del garaje. Música de su preferencia inunda el ambiente. La situación es contrasta al ambiente a 30 minutos de iniciar cualquier sesión en pista. El único ruido que se escucha es el de los motores Renault retumbar. Tres ingenieros se colocan enfrente de sus computadoras de cada monoplaza para analizar las diversas partes de la data, mientras los mecánicos portan un nomex para iniciar la acción y mantenerse seguros.

Uno a uno toma sus posiciones. En pocos segundos son capaces de cambiar un neumático, así como colocar un nuevo alerón delantero. La vista se dirige a un solo punto; a las manos de su jefe de mecánicos en caso de cualquier cambio imprevisto, de no ser así, cada uno labora como una maquinaria de un reloj suizo; perfectamente sincronizado.

Dos dedos se alzan por parte del encargado de los mecánicos. Es el momento, los calentadores de neumáticos se retiran. El motor aumenta su estruendo. El toro sale del ruedo. Es el momento de atacar, de buscar un nuevo mejor tiempo. Todos en el pit se relajan. Se ponen frente al monitor para ver la consecución de su trabajo, que en el caso de este sábado fue la decimoquinta pole position de Sebastian Vettel y un nuevo récord en la historia de la Fórmula Uno.

Curiosidades del Toro

1. La ropa de Red Bull F1 Crew se puede conseguir en las tiendas autorizadas, no así el calzado. Todos los mecánicos del equipo Red Bull utilizan tenis color dorado

2. El médico Marko Helmut, asesor del equipo Red Bull, gusta de ver las sesiones del lado de los mecánicos del piloto alemán Sebastian Vettel.

3. En los costados de cada lado del box existen dos huecos, donde se colocan las computadoras de los ingenieros de Renault, encargados de monitorear los motores de Vettel y Webber.

Luis Ramírez | Enviado Sao Paulo, Brasil