Festejan con megafirma
Los fans de Megadeth se comportaron a la altura.
Tras el gran concierto que Megadeth ofreció la noche del domingo en Monterrey, los integrantes de la banda celebraron con una firma de autógrafos donde cientos de fanáticos pudieron conocer en persona a sus ídolos.
Desde la noche del domingo y al término del concierto en la ciudad decenas de fanáticos acamparon en el exterior de la tienda de artículos musicales, para poder estar en contacto con los dos integrantes de la banda David Ellefson y Chris Broderick que estarían presentes.
La cita estaba pactada para las 11:30, pero desde una hora antes más de 500 fanáticos le daban la vuelta a la tienda de música ubicada en el municipio de San Pedro, la locura por la banda se podía percibir por los seguidores que en su mayoría asistieron con camisetas negras.
La banda arribó puntual al lugar, en medio de gritos de júbilo, aplausos y unos rostros de admiración, pues algunos jóvenes presentes no daban crédito a lo que estaban viendo.
“Ya estoy muy nervioso, he preparado un ‘speech’ que les voy a decir, soy de los primeros de la fila así que estoy seguro que las horas de espera valdrán la pena”, comentó Pedro Gutiérrez, fanático de la agrupación.
El grupo se mostró complaciente con todos sus fanáticos, a quienes saludaron, charlaron y autografiaron cuanto artículo llevaron, a pesar que los organizadores les pedían a los asistentes que sólo fuera uno.
“Es fantástico. El show de anoche fue grandioso y ahora nuestros maravillosos fans nos acompañan aquí. Es una gran experiencia estar con ellos en esta ocasión”, comentó muy emocionado el bajista del grupo David Ellefson.
Algunos fanáticos trataron de llamar la atención de los metaleros asistiendo de diversas maneras, uno con máscara del grupo, otros con fotografías de su Primera Comunión, un Policía Federal con todo y uniforme, y hasta un pequeño rockero de tres años.
Betito es el nombre del niño que al ver a David lo abrazó del cuello para obtener una fotografía con el músico metalero y después realizarle la señal rockera complementada con un grito de “Yeah”.
“No puedo creer, esto es un sueño, no puedo describir lo que siento. Pero es increíble”, comentó otro joven que llegó desde una noche antes.
Poco más de una hora la agrupación se quedó autografiando los artículos de sus fanáticos regios, para después despedirse de los presentes a pesar que una buena cantidad de seguidores seguían formados con la esperanza de obtener su rúbrica.
La tienda de música no puso ninguna condición de compra para los fanáticos, el único requisito era llegar temprano y formarse.
Alberto Santos • Monterrey








