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¿Accidente?

Seguramente desde antes que se inventara el hilo negro y el agua tibia, ya nos habían enseñado a “leer entre líneas”. Lo anterior viene a cuento en relación a la muerte de Francisco Blake Mora, secretario de Gobernación que por su incruenta implicación política es pecado mortal hacer caso a “especulaciones irresponsables o versiones sin sustento”, como dicen los que saben… y saben mucho. Ojala que por no creer en su prédica su crueldad y su furia vengativa nos vayan a alcanzar pero – caray -, se exhiben circunstancias muy ojonas para que sean palomas. Tal vez el Síndrome de Piernas Inquietas nos llevó a considerar lo publicado el fin de semana donde señalaban que el helicóptero siniestrado lo iba utilizar el presidente al día siguiente, para trasladarse de Los Pinos al hangar presidencial para su viaje a “La Paz”, su gira en Baja California y de ahí a Honololú. Pero, al día siguiente Los Pinos desmintió la noticia, negando que el presidente fuera a utilizar el aparato, que era un infundio. Bueno, usted sabe como se las gastan…
Don Felipe se aventuró a decir que “probablemente fue un accidente originado por la nubosidad”, que en lugar de ir Amecameca cambió de ruta a Morelos (¿?). Ahora bien, era un helicopterazo, de película gabacha, clase súper puma, en óptimas condiciones; los pilotos con más de 20 años de experiencia. ¡Achis miachis los mariachis! Una mancha más que le hace al tigre… Por ahí anda el chupacabras, los Aburtos, los náufragos, la Paca, el innombrable, el Sub, las medallas piratas… Saludos.

Atentamente

Sergio Ceniceros López

Torreón, Coahuila