“Ni nos radicalizamos ni perdemos el control del movimiento”: Sicilia
Ixtepec, Oaxaca. Luego de dos días con mítines y mesas de análisis (en Huajuapan de León y Oaxaca), durante los cuales la mayoría de los oradores no eran víctimas de la guerra contra el crimen organizado, sino miembros de grupos como el Frente Popular Revolucionario (el de las banderas rojas de la hoz y el martillo), la APPO (la de la revuelta en la capital oaxaqueña en el 2006) y la sección 22 del SNTE (la de las huelgas continuas en tierras oaxaqueñas), MILENIO cuestiona a Javier Sicilia:
—¿Se está radicalizando el movimiento con esos grupos?
—Estamos hablando con todos, a nadie se la va impedir hablar y decir sus consignas. Ahora, qué podemos esperar: los grupos radicales expresan sus cosas muy trasnochadamente. Hay cierta parte de la izquierda que no evolucionó. Se quedó anclada en discursos muy viejos. Ellos están rebasados por la realidad del país y de la propia gente, con esquemas y lenguajes viejos y anquilosados. Se expresan con lo que pueden, pues.
—¿Avalan las posiciones y expresiones radicales de ellos?
—Podremos cuestionar los lenguajes, las maneras, pero las causas no. Debajo de las causas de esta izquierda radicalizada, enojada y visceral hay causas justas, hay agravios.
—¿Ya perdieron el control de la tribuna, del movimiento, con los organizadores locales?
—Para nada, para nada. Esas organizaciones son parte de su sociedad y los tenemos que aceptar porque existen y tienen agravios que hay que escuchar y denunciar.
—Lo que le dio fuerza y simpatía a tu movimiento fue lo que llamas la “visibilización” de las víctimas, y parece que se está perdiendo ese enfoque.
—Bueno, que vean que el país tiene muchos agravios, tiene muchos rostros. No podemos negar eso: son víctimas históricas, no son víctimas del sexenio de Calderón, pero son víctimas de los agravios históricos de los gobiernos priistas que fueron caciquiles y que tuvieron una impunidad absoluta, criminal.
—“¡Los besos, los abrazos, no-paran los balazos!”, te gritaban ayer los más radicales.
—Sí, sí, sí, pero no entienden el discurso. No me enoja, entiendo que es incomprensión de los nuevos lenguajes. En las izquierdas muy petrificadas estas cosas les sacan de onda. Y en un país de machos en donde los hombres no se besan, estas cosas les remueven.
—Y eso de que los medios cubren menos a la Caravana. Ya estás sonando a Andrés Manuel López Obrador y su “cerco informativo”.
—No, no, fue respuesta a una pregunta muy cabrona de un periodista que no sé quién fue. Preguntó que por qué no estábamos teniendo cobertura en los medios como la habíamos tenido. “¡Pus yo que voy a saber, pregúntenle a los medios!”, le dije. Si los medios quieren contestar a eso, que lo contesten. Y cada medio interpreta lo que acontece a su manera. Yo como autor lo veo como una narrativa de algo que acontece y cada quien, cada medio tiene derecho a plasmar eso como guste.
—¿Ya te vas a poner como el Peje?
—¡No, no! ¡Jamás, jamás! Si nosotros agradecemos mucho que nos cubran. Sea como sea, porque es ponernos en los ojos de los ciudadanos, es poner la voz del movimiento en los oídos de muchos y en los ojos de todos. Entonces, nuestro enorme agradecimiento, nos cubran como nos cubran.
***
En este quinto día de la Caravana de Paz hubo un mitin con alrededor de 700 personas en Juchitán, donde el movimiento fue recibido por el padre Alejandro Solalinde: ahí, grupos indígenas que narraron sus historias de represión de parte de cacicazgos locales finalmente eran minoría ante las víctimas de la delincuencia que retomaron la tribuna. Una madre sollozante sin hijo, una más con un hijo desaparecido en la región, hacía enmudecer a la gente congregada en el parque central del lugar, son una simple frase congelante:
—Extraño tanto sus malos chistes —se quebraba. Y los oaxaqueños, siempre tan rebeldes, dejaban ver sus caras de consternación.
Luego, el ambiente sombrío se despejaría cuando reapareció Julián Le Barón, quien había estado ausente durante los primeros días de la caravana. Y como siempre, usó sus amenas imágenes para ilustrar lo que acontece:
“Buenas noches, Oaxaca. Soy Julián Le Barón. Alguien me contó una historia: hay un frasco con insectos que es tapado. Luego de tres días alguien le quita la tapa y los insectos ya no salen. Así estamos: atrapados en el miedo, de rodillas. Tenemos una bota imaginaria en el pescuezo. Nos la tenemos que quitar y unirnos para hacer por nosotros mismos lo que les pedimos a los gobiernos y ellos de todas maneras no nos dan…”
Al final de la jornada, los caravaneros encabezados por Sicilia se dirigieron a pernoctar en la Casa del Migrante de Ixtepec, dirigida por Solalinde.
Este miércoles la caravana se dirige a la frontera con Guatemala, a Ciudad Hidalgo, para reunirse con migrantes
centroamericanos.
Juan Pablo Becerra-Acosta M.








