A los gobernadores, la gran papa caliente
El asalto a la razónCarlos Marín
Las fuerzas armadas están obligadas a acatar, ojalá con el mejor de los ánimos, la resolución de la Suprema Corte de Justicia para que los militares señalados como probables violadores de los derechos humanos sean procesados en tribunales civiles y nunca más en los del fuero castrense.
Para los militares de tierra, mar y aire no representa mayor problema obedecer a uno de los tres Poderes de la Unión (el Judicial).
¿Quiénes deben estar muy preocupados? Los gobernadores de casi todas las entidades federativas, por carecer de los elementos humanos, económicos, formativos y materiales que se requieren para enfrentar a la delincuencia organizada.
No deberán ocurrir más acciones que pongan a los soldados, ahora, en riesgo de ser consignados ante jueces del fuero civil (con el militar no sucedía), como por ejemplo cateos cuando consideran que se cometen delitos en flagrancia, lo cual garantiza que no se repitan casos tan bochornosos como el de Jorge Hank… pero tampoco similares al del fin de semana reciente, en que una partida militar consiguió en Monterrey la liberación de 20 secuestrados.
¡Chíngale!








