Narcocorridos perrones y alterados
A pocos días de la prohibición de narcocorridos apareció el nuevo CD de Los Tucanes de Tijuana El árbol, con tema homónimo que metaforiza al narcotráfico, al que sólo se cortan las hojas y no la raíz (dice la canción). “El jefe de la sierra” —una mirada épica a El Chapo Guzmán— “La Familia michoacana”, “El diablo” —tema de la película El infierno— y “Vicente Zambada”, nos encaminan a personajes del submundo del cártel.
Narcohistorias que Los Tucanes de Tijuana que son de Sinaloa —y otros estados— han performanceado: “El Guëro Palma”, “Los narcojuniors”, “Los chiquinarcos” (o chiquidráculas del crimen organizado). Aunque se abrieron paso con “La Chona”, reventando bailes masivos a salto de mata o caballo bayo sin control, dieron el tucanazo con los narcocorridos.
Con todo el supuesto atentado en Chihuahua que el sexteto norteño desmintió, aunque es un hecho fehaciente la prohibición de tocar en Tijuana hasta hoy día. Su enorme popularidad los llevó a considerarlos los nuevos Tigres del Norte, pero más allá de paralelismos y diferencias el narcocorrido tiene otros rugidos de cuerno de chivo, abundantes en la industria.
El logotipo de Los Capos de México (una escuadra de pistola), es un sello de los más pesados corridistas que han salpicado adrenalina en varios CD’s: Corridos mafiosos; 30 corridos muy perrones; Corridos de alto riesgo; Narcocorridos vol.1; Contrabando en el chile que bien pudieron titular “Mi chile relleno de coca”, como alentadores del albur y el desmadre.
“Cuatro toneladas fueron de chile que les metí”, reza el capo-corrido de los jaliscienses, tan popular como su “Hyphyado hasta la madre”. El delirio por la parranda y el polvo ha sido el grito de guerra de narcocorridistas desde los años noventa: “esta noche me amanezco o me muero en la loquera/ al fin que ese es mi gusto me encanta la borrachera”.
Desafiantes versillos que son eco obligado de trocas blindadas —o sin blindar— reventando bocinas con “El chingón de Durango” o “El hijo de la chingada”, no precisamente sacados de El laberinto de la soledad. El lenguaje perrón y cabrón masificó y cautivó a públicos de México y EU, a través de una generación de sombrerudos juglares con botas, al estilo del grupo
Exterminador. /Me gusta ponerle al polvo señores que voy hacer/ como una vez se vive de todo hay que conocer/Por más vueltas que le demos la muerte vamos a ver/.
Si Los Capos desnudaron el narcotráfico al chile, Exterminador se lo pasó por los huevos o sea, dentro de los de clara y yema, con su tema “Contrabando en los huevos”, con video alburero protagonizado por Mario Almada, que fue prohibido por la Secretaría de Comunicaciones.
Pero la voz exterminadora continuó filosa con “El jefe de la mafia”, “El judicial y el traficante”, “El nariz de a gramo”, “Entre perico y perico”, “Los Zetas”… ataviados con gabardinas en sus conciertos que les imprime un look mafiosón. Los Huracanes del Norte; Los Capos; Exterminador; Los Grandes de Tijuana (amenazados de no entrar a México) entre otros tantos, son un fenómeno norteño del país y sureño de los EU.
Se trata de músicos radicados en la nación vecina (principalmente California) con enormes audiencias de migrantes mexicanos y un perímetro radiofónico exitoso porque sus narcoleyendas no están prohibidas. Un fenómeno de altas ventas discográficas, giras y conciertos en ambos lados de la frontera.
PA’ QUE VEAN CÓMO LE BRINCO
Corridos prohibidos… perrones… pesados ¡alterados! han perdurado por décadas con la vorágine de sus narraciones y el formato tradicional de la música norteña (bajo sexto y acordeón), y ahora con un brusco salto que exacerba el empoderamiento armado y el aniquilamiento hasta el paroxismo, según lo pintan los narcocorridos alterados surgidos en el meritito Sinaloa.
Si en el narcocorrido pesado las avionetas con altavoces, el sonoro rugir de las metralletas y el rechinido de llantas, inyectaban emociones que hacían palidecer a la generación de Mario Almada, los actuales narcocorridos perrones aparecen como cuento de hadas frente al Movimiento Alterado surgido en Culiacán, Sinaloa, hace un par de años.
Detonando el acento épico, rechinando las Hummers blindadas —sin inspirarse en la Gordillo— exaltando lanzagranadas, pecheras (chalecos antibalas) y bazukazos que llueven como confeti a lo cabrón en el boom culichi, que aglutina un gran número de bandas denominadas Cárteles Unidos dentro del Movimiento Alterado: El Kománder, Los Buchones de Culiacán, Buknas de Culiacán, El RM, Plebes de Mocorito, Los Mayitos...
El video oficial del Movimiento Alterado consigna —con dedicatoria para toda la raza enferma—: “Que siga y que siga la guerra está abierta/ todos a sus puestos pónganse pecheras/ suban las granadas pa’ trozar con fuerza/ armen sus equipos la matanza empieza”.
El narcocorrido actual es consecuencia de la elegía funeral provocada por la guerra alderónica que desbordó el sicariato infantil (léase Los morros del narco de Javier Valdez), y ha alfombrado al país con decapitados, ejecutados, ametrallados.
Explicable entonces que los personajes hard gore aparezcan como héroes en esta nueva combinación musical con tuba y acordeón, según se escucha en nuestro acervo —nueve compactos— adquiridos en tierra sinaloense: Corridos enfermos 2010; Corridos alterados 2010; Narco corridos enfermizos 2010 (La mafia renace); Narco corridos puras de troca; Puros corridos alterados 2011.
“Con cuerno de chivo y bazooka en la nuca/ volando cabezas a quien se atraviesa/ Somos sanguinarios, locos bien ondeados/ Nos gusta matar…./ Bien empecherados, blindados y listos para ejecutar.”
Así ondean las gargantas —con Buchanan’s seguramente— entonando “Los sanguinarios”, un himno del Alterated Movement que el año pasado sacudió el House of Blues en California, en un maratón de narradores a capela que trascendió hasta un Recorded Live.
El rap culichi de botas y sombrero se apropió del recinto habituado a las notas de Muddy Waters o Buddy Guy, para entonar su Billboard narcocorridista: “Siguen rodando cabezas”; “El enfermo acelerado”; “Cerebro enfermo”; “Enfermos sin cura”; “Preparado para matar”; “Experto en torturación”; “Demonios empecherados”.
El top ten de cerebros alterados...
Rafael Molina








