Edición:

Angelopolitanas

AngelopolitanasAngelopolitanas

Como en las primeras clases de inglés de su vida, ayer los diputados locales se veían entre ellos y se preguntaban: what?, al percatarse de que lo que se pensó sería el acto de mayor fortaleza del Congreso poblano: la presentación de su agenda legislativa común, se convirtió en un evento poco lucidor y desorganizado.

El presidente de la Gran Comisión, Guillermo Aréchiga, asumió formalmente su papel de líder de la mayoría; y José Luis Márquez, coordinador de los priistas, reiteró sin rubor que la agenda presentada es en un 80% propuesta de ellos, lo que si no es totalmente falso, es impreciso, y hay documentos para probarlo.

Sólo asistió el presidente de un partido estatal: el priista Juan Carlos Lastiri –quien en algún momento prefirió salir al baño y fue seguido por una nube de reporteros–. No hubo representantes de las dirigencias del sector privado, ni tampoco representantes de organizaciones interesadas en el trabajo legislativo. Predominó la mala organización, porque ésta es una Cámara que en verdad ha trabajado.

***

Con una decisión que mostró su voluntad política de ser un presidente municipal eficiente pero sobre todo honesto, ayer Eduardo Rivera Pérez ordenó el relevo y cambio de mandos en Seguridad Vial del municipio. Una postura llena de obstáculos, por la serie de intereses que están en juego y que tuvieron su origen en el pasado remoto.

El secretario Felipe Lara Terrón anunció ayer muy temprano que “a partir de las primeras horas del presente turno he relevado de su cargo a todos los mandos operativos de la Dirección de Tránsito Municipal”.

Añadió que “para la designación definitiva de estos mandos, se abrirán los concursos respectivos bajo criterios de evaluación de desempeño, en los cuales participarán activamente los ciudadanos a través de las instancias y consejos correspondientes”. Confirmó que tiene todo el respaldo y la confianza de Lalo Rivera. Queda claro que para los corruptos no habrá una segunda oportunidad.

***

Fue el año pasado cuando, en un acto de autoridad que le generó no pocos problemas e incluso denuncias en tribunales electorales, el presidente del Instituto Electoral del Estado, Jorge Sánchez, impidió que el representante panista Rafael Guzmán se sentara en el pleno del Consejo General por no estar acreditado, con lo que se violaba el reglamento.

Ayer, en la sesión mensual vivieron una circunstancia similar, cuando los representantes del Poder Legislativo llegaron y sólo el priista Felipe David Espinoza llenó los requisitos y rindió su protesta de ley; mientras el panista Mario Riestra no acudió con toda la documentación, y aunque legalmente no cumplió requisitos, fue invitado a pasar. Sin duda, dos raseros y una misma ley.

***

De última hora trascendió que el diputado local de Convergencia, José Juan Espinosa Torres, sin consultar con los órganos de su partido y sólo con la bendición del senador Dante Delgado y Andrés Manuel López Obrador, hoy presentará su propia agenda legislativa, en respuesta a la propuesta que hicieran los diputados del resto de las fracciones que integran el actual Congreso local. Un ave no hace verano.