“La esquina del diablo”: la leyenda de la ciudad
Por la calle Cuauhtémoc la finca aún conserva el rótulo desgastado de la funeraria.
La finca ubicada en la esquina de Cuauhtémoc y 20 de enero, en el Barrio, luce casi destruida; pero la historia que se cuenta de la antigua funeraria donde fue velado el brujo Elpidio, aun conserva vigencia como una de las leyendas sobrenaturales más populares de León.
“La investigación del hecho siempre ha causado controversia: hay personas que siempre han negado lo sucedido, pero la mayoría recuerda que hubo un incendio y que fue la noche en que fue velado el cuerpo del brujo Elpidio”, cuenta Sergio Lara, quien desde hace 5 años publica la leyenda “Se lo llevó el diablo”, en la que se alude al hecho acontecido hace años en el Barrio Arriba.
En su trabajo de recopilación Lara ubica elementos comunes que recrea en su narración: un brujo de San Pancho que no es “el afamado y reconocido danzante y curandero de San Pancho” Natividad ‘Nati’ Reyna”, sino el brujo Elpidio, quien a su muerte, su madre “anduvo buscando sin éxito qué funeraria le diera el servicio de velación y le diera cristiana sepultura”.
Sin embargo, varios acontecimientos “maléficos” narrados a través de la tradición oral, en la que se relaciona al brujo Elpidio (como el enloquecimiento de una mujer a causa de unas carnitas embrujadas), llevaron al propietario de una funeraria a negarle el servicio de velación a la madre del brujo, quien desesperada encontró en la esquina de 20 de enero y Cuauhtémoc , el establecimiento que sería incendiado y abandonado posteriormente.
“Pero la funeraria tenía pocos días que se había cambiado de domicilio y al ver el local vacío, decidió traer el cuerpo para pasar la noche con algunos de sus familiares”… hasta que, durante las primeras oraciones, se escuchó un fuerte tronido que (como cuenta Lara en la reproducción de la leyenda) “causó un hoyo en el techo al tiempo que el féretro se abrió y el muerto se empezó a quemar”.
A pesar del escepticismo de algunos vecinos de la zona (como la familia González que vive en 20 de enero 509) quienes aseguran que el muerto, por reflejo fisiológico, se enderezó en su ataúd, en lo que coinciden con Lara es en la clausura del lugar y que en 1994, tras la muerte del Obispo Rafael García, sacerdotes del obispado de León, “llegaron elegantemente en un coche negro a bendecir el lugar”.Desde entonces, cuenta la leyenda, el lugar está en paz.
León/CHG








