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No somos uno, no somos cien

Reporte de inteligenciaPablo César Carrillo

Prensa vendida cuéntanos bien.

Así suele ser el grito de los manifestantes cuando aparecen los reporteros para cubrir las marchas y protestas en México. Pero esta vez, ese no podía ser el grito de reclamo: la prensa esta vez se manifestó, la prensa llevó pancartas, la prensa gritó, la prensa reclamó.

Insólito: Los reporteros ubicados adentro de la manifestación. Los periodistas frente a la cámara y no detrás de la cámara. La prensa como protagonista y no como cronista, una condición que nunca pedimos. El mismo reportero que fue a gritar, fue a cubrir. El mismo fotógrafo que tomó la foto, quería salir en ella. Yo no sabía si gritar o apuntar, si argumentar o grabar, si tomar la foto o estar adentro de la foto.

La protesta fue un éxito. En el DF eran más de 700 reporteros de casi todos los periódicos, revistas y televisoras, periodistas con fuente, reporteros con trayectoria, calidad y experiencia. Ahí andaban Miguel Ángel Granados Chapa, Ricardo Rocha y Rosana Fuentes Beráin, pero estaban también los mejores reporteros del país que cubren nota diaria, reporteros que día con día compiten por tener la mejor información.

En León fuimos 22 periodistas. Fue una manifestación sencilla, afuera de la PGR en la ciudad. Ahí estaban los reporteros más experimentados, Nacho Tapia, Xóchitl Álvarez, Andrés Guardiola, Jorge Escalante, Martín Diego y había varios jóvenes inquietos y solidarios.

Es un asunto de gremio. Un tema de comunidad. La comunidad periodística, por primera vez reunida en la calle, sin importar las empresas o los periódicos. Los periodistas de a pie (de hecho la marcha fue convocada por la Red de Periodistas de a Pie, cuyas fundadoras son Marcela Turati, Elia Baltazar y Daniela Pastrana), exigiendo seguridad, protestando por los secuestros de reporteros y por los asesinatos.

¿Qué está pasando en México?

La narcoviolencia nos agarró desprevenidos. No sólo el gobierno no sabe qué hacer, sino que nosotros los periodistas tampoco sabemos. Cada quien se mueve como cree que es lo correcto. Cada quien cubre la narcoguerra como su ética y su miedo se lo permiten. No hay nada escrito, no hay códigos de seguridad, no hay referencias cercanas. Sólo nuestro olfato periodístico, nuestro compromiso de informar y nuestro deseo de ganar la exclusiva. La manifestación llega en un buen momento.

Por primera vez, desde que mataron a Manuel Buendía, los reporteros de México (y de Guanajuato) se unen por un tema de interés general.

Algo productivo tiene que salir de aquí.

Y ahora que está de moda el Bicentenario, yo diría: Unámonos todos los que hemos reporteado en este dichoso suelo.