Atenco: se puede ganar
Joel Ortega Juárez
Las resoluciones de las salas de la Suprema Corte de Justicia de liberar a los 12 de Atenco son un importante triunfo del movimiento social.
Resalta la postura del ministro Juan Silva Meza al calificar las condenas anuladas de “una forma maquilladamente institucional de criminalizar la protesta social”. Esa política ominosa para reprimir a los movimientos ha sufrido una derrota muy importante.
Las lecciones de Atenco son múltiples.
La decisión absurda de Fox de optar por Texcoco, seguramente cediendo a los intereses del Grupo de Hank y a los de las empresas aéreas trasnacionales, en lugar de la opción Tizayuca, se convirtió en un explosivo conflicto social ante la resistencia del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.
Conviene registrar que las formas de lucha no deben fetichizarse. La estridencia de la utilización de los machetes fue y sigue siendo incorrecta.
Tampoco debemos olvidar la siniestra combinación represiva de los gobiernos perredista en Texcoco al desalojar violentamente a los floristas; la violenta actuación de la policía estatal bajo las órdenes de Enrique Peña Nieto y la salvaje conducta de la PFP, responsabilidad del gobierno de Vicente Fox. En Atenco actuó la santísima trinidad represiva de los gobiernos del PRD, del PRI y del PAN.
Con esa lógica para castigar ejemplarmente al movimiento y sus dirigentes. Eso llegó al extremo de condenas de 112 años a Ignacio del Valle por los delitos de secuestro equiparado (una versión semejante al delito de Disolución Social) y otras condenas a 67 y superiores a 30 años. En este caso se puso en práctica la política de emplear todo el poder del Estado para castigar la lucha opositora.
Se entiende que algunos sectores del movimiento tuviesen una actitud derrotista, incluyendo a América del Valle, actualmente en la Embajada de Venezuela para romper la persecución de más de 4 años; la lección de la liberación de la Suprema Corte es precisamente la contraria: sí es posible triunfar en el marco de la lucha política y emplear los recursos jurídicos y sus instituciones para derrotar las políticas autoritarias.
Al margen de los partidos, de su descomposición creciente con niveles de criminalidad, como el asesinato empleado contra diversos candidatos en Tamaulipas y a otras expresiones decadentes que se ciernen amenazantes para los comicios del próximo domingo, se pueden desarrollar movimientos sociales que logren victorias; ésa es la gran lección que nos da la liberación de los 12 de Atenco.








