iPad destapó la explotación
Jesús Estrada
No es frecuente que las agencias de noticias emitan duros juicios sobre los hechos, pero la entrada de la noticia de la agencia alemana DPA de la semana pasada fue arrollador: “Detrás de las computadoras y aparatos electrónicos del mundo rico, como el iPhone o la Playstation, se esconden a menudo destinos trágicos de los trabajadores migrantes chinos”. La información daba cuenta de las duras condiciones a los que son sometidos los obreros en las industrias electrónicas en ese país, a raíz de la ola de suicidios en la planta de la contratista Foxconn en la ciudad-planta de Shenzhen.
Según las versiones de los medios, en lo que va del año se han suicidado diez trabajadores de Foxconn en Shenzhen, mientras que otros tres han intentado quitarse la vida. Todos arrojándose por ventanas. La trágica situación, que ha cobrado mayor relevancia porque coincide con la salida al mercado del iPad (fabricado por Foxconn), ha servido para destapar lo que ocurre detrás de los gadgets, las duras condiciones laborales de millones de obreros no sólo en China, sino también aquí, en Jalisco.
La ONG China Labor Watch expuso algunos testimonios de trabajadores de esa planta señalando que entre las muchas quejas se encontraba el cansancio por las largas jornadas trabajando de pie en las líneas de producción, las mismas quejas que han presentado obreros en las electrónicas de Jalisco, expuestas por la ONG Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal).
Además de las presiones por cumplir con la demanda de producción, los chinos expusieron que sólo tienen un día libre a la semana y suelen hacer horas extra. El sueldo mínimo en la planta de Foxconn, señaló la ONG, es de 131 dólares al mes, es decir, 1,700 pesos, lo que si bien es menor a la retribución en las electrónicas de Jalisco, tampoco representa una diferencia abismal, ya que hay transnacionales que pagan hasta 2,300 pesos al mes por trabajar seis días a la semana en Guadalajara. Después de la ola de suicidios, y ante la presión de la opinión pública, Foxconn aprobó un alza salarial de 20 por ciento.
Una de las claves es que las informaciones en prensa nombraron a las marcas que contratan a maquiladoras como Foxconn, (Sony o Apple) ya que en muchos casos, las contratistas señalan que las marcas originales les imponen duras condiciones para satisfacer las demandas (cambiantes constantemente) del mercado.
Estas marcas originales son quienes al final se embolsan las millonarias ganancias de la venta de sus teléfonos, computadoras o consolas de juegos. De hecho, Apple analiza ahora dar una bonificación adicional a los empleados de Foxconn, mientras Sony y Nokia también estudian el ambiente de trabajo en la contratista.
Las ONG han reiterado que es justo ahí, en las marcas finales, donde las campañas deben ejercer la presión para que mejoren las condiciones laborales.
Por los suicidios también exponen el dilema sobre el sistema globalizado de la manufactura. Los partidarios defienden que los gobiernos ofrezcan subsidios e incentivos para atraer a estas industrias por el argumento de que generan empleos. Los detractores advierten que es un sistema explotador, dados los bajos salarios que pagan a los trabajadores comparado con las exorbitantes ganancias de las empresas. Aquí, dos datos. Según la agencia EFE, 4 por ciento del total de las exportaciones de China procede de las plantas de Foxconn. La industria electrónica de Jalisco tuvo exportaciones por 14,779 millones de dólares (mdd) en 2009, casi tres veces más que el total de las ventas al exterior de Uruguay (5,495 mdd) en ese año.









