La asamblea comunitaria
Tlahuitoltepec se caracteriza por ser una comunidad con iniciativas para su desarrollo. Ha sido pionera en propuestas educativas, en la participación de las mujeres, en proyectos productivos y semillero de profesionistas para muchas comunidades de la región mixe y zapoteca, con el establecimiento de la Escuela Normal Rural Zempoaltepetl en la década de los 70 y más recientemente con la creación del Instituto Tecnológico de la Región Mixe.
La elección de autoridades tradicionalmente ha sido en asamblea comunitaria, aun antes de que en el Código de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales de Oaxaca se reconociera la elección por usos y costumbres en 1995. Existe un sistema de cargos al cual todos los ciudadanos del centro y de las rancherías tienen acceso. La participación de las mujeres en el cabildo municipal empezó hace más de 20 años y han logrado ocupar cargos importantes. La participación de los jóvenes es paulatina, a medida que se van integrando al sistema de cargos, y la mayoría entiende y acepta la vida comunitaria.
Sin embargo también hay otras opiniones, por ejemplo que es necesario hacer cambios para que, antes de nombrar autoridades, se sepa la propuesta de los candidatos, concepción que se apega más a la forma en que los partidos políticos desarrollan sus elecciones.
Este último año se han vivido situaciones que pusieron de manifiesto las limitaciones de los derechos indígenas sobre el derecho positivo, por la decisión comunitaria de hacer justicia a personas de la comunidad que infringieron en el delito de secuestro y se refugiaron en la comunidad, situación que desgastó tanto a las autoridades como a los ciudadanos y ciudadanas, por haberse realizado varias asambleas para analizar el caso y finalmente no se llegó a ninguna solución comunitaria.
En los últimos meses, después de las elecciones de autoridades municipales y agrarias para el 2010 realizadas el 30 de agosto y 6 septiembre de 2009, nuevamente la comunidad entró en una etapa difícil al hacerse manifiesta la inconformidad de algunos comités de las rancherías que demandan contar con la categoría de agencias municipales y el buen manejo de los recursos. Estas demandas son legítimas, el reconocimiento y la transparencia son elementos que permiten tener confianza en nuestras autoridades; sin embargo, existen formas e instancias para manifestar las inconformidades sin poner en riesgo la unidad de la comunidad.
Es preocupante que en una asamblea convocada por los comités de desarrollo de las rancherías el 8 de noviembre, así como en otras asambleas subsecuentes, desconocieran al cabildo nombrado para el 2010, argumentando que no había participado la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas y en su lugar nombraran un nuevo cabildo. La comunidad siempre ha tratado de evitar la violencia, por ello una parte de la población se ha mantenido al margen de dichas decisiones pues, querámoslo o no, dividen y violentan los principios comunitarios y establecen condiciones para que otros intereses invadan la vida comunitaria. Ojalá no tengamos que lamentarnos y esta situación no perjudique el desarrollo de la comunidad. Nos preguntamos; ¿a quién beneficia que las comunidades se desestabilicen y dividan?
Sofía Robles Hernández








