El Tet michoacano y el principio del fin
La historia en breveCiro Gómez Leyva
El saldo no fue demoledor: tres federales muertos. Pero los hechos del sábado permitieron observar la capacidad y velocidad de respuesta de La Familia.
En la guerra contra el narco, el sábado 11 de julio parece una suerte de ofensiva del Tet, aquella acción sincronizada, hollywoodense, de la guerrilla de Vietnam del Sur y el ejército de Vietnam del Norte contra las tropas estadunidenses a finales de enero de 1968 que, a pesar de ser calificada de desastre militar, creó la percepción de que el otrora invencible ejército de Washington jamás ganaría en Vietnam.
A mes y medio del descabezamiento de 11 municipios michoacanos presuntamente penetrados por La Familia, y apenas horas después de que se detuviera a uno de sus líderes, Arnoldo La Minsa Rueda, el grupo de narcotraficantes lanzó una secuencia de ataques contra destacamentos de la Policía Federal en la entidad.
La ofensiva comenzó antes de las cinco de la mañana en la comandancia de Morelia. Luego irrumpieron en Pátzcuaro, Apat-zingán (el alcalde está preso en Nayarit), Lázaro Cárdenas (alcalde preso también), Zitácuaro (alcalde preso), Huetamo, Zamora (contra efectivos del Ejército) y, hacia las tres de la tarde, en la carretera Taretán-Santa Casilda. Se registraron, asimismo, ataques relacionados en Altamirano, Guerrero, y Salamanca, Guanajuato.
Los estadunidenses se tuvieron que marchar de Vietnam en 1972 y los comunistas tomaron Saigón en 1975 para dar fin a una de las guerras más cruentas y simbólicas de
la historia.
El Tet michoacano continuó ayer. La Familia es sólo uno de los cuatro cárteles contra los que el Ejército y las policías mexicanas pelean en una guerra que, al 10 de julio, registraba 12 mil 800 muertos.








