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Christopher Doyle: “Cada minuto estoy encuadrando”

El reconocido fotógrafo habla de su incursión en el cine, de su estilo y de su relación con el director Wong Kar Wai.

Christopher Doyle es un hombre excéntrico: después de dar la vuelta al mundo como marinero en un buque mercante y ser curandero en Tailandia, cayó en sus manos una cámara cinematográfica, y ahí comenzó su historia fílmica, misma que hoy lo coloca como uno de los principales realizadores en el mundo.

A Doyle se le reconoce por su fotografía en cintas asiáticas como Chungking express, Happy together, Fallen angels o In the mood for love —con el que ganó el Gran Premio Técnico de Cannes en 2000—, de Wong Kar Wai, y Hero de Zhang Yimou.

Aunque su aspiración en el cine es mostrar la cultura asiática a través de sus imágenes, ha realizado producciones en Occidente como Psicosis (1998) de Gus Van Sant y la dirección del cortometraje “Porte de Choisy”, en la película colectiva Paris, je t’aime.

¿Cómo comenzó en el cine después de ser marinero y curandero?

Yo era como la mayoría de la gente, necesitaba aprender más, viajar más, sentía que lo que estaba haciendo no era suficiente, así que me lancé al mundo.

Pienso que si hubiera ido a la escuela de cine, si hubiera seguido estudiando literatura, no sería como soy ahora. Creo que todo arte deviene de la experiencia de vida, y si no tienes experiencia de vida, no tendrás un involucramiento con la gente ni a través del arte ni de la conversación ni del amor… Sucedió que conocí a gente en China que estaba interesada en el arte, la literatura y la música, algunas de esas personas eran mujeres, así que tuve una gran motivación para compartir algo con ellas, además de una conversación o una cama. La necesidad básica estaba en expresar.

¿Cómo trabaja las ideas, las historias, un encuadre?

Es una mezcla de exigencia. Exigirte algo a ti mismo, entrenarte a ti mismo hasta llegar a un cierto nivel para que entonces, digamos, ya que conoces la cámara y sus posibilidades, puedas deshacerte de ella. No la tiras a la basura, pero ya no te preocupas por ella. Empiezas a ver, a ver y a ver, y te enseñas a mirar. Es como si escribieras en la computadora hasta que no ves las letras, tienes que alcanzar el nivel y luego comienzas a ver cosas. Cada día estoy encuadrando, cada minuto estoy sintiendo la luz, y no tengo que pensarlo, es maravilloso, de manera que cuando intentas expresarlo sale muy natural… Lo sabes, y si confías en ello, estás en el camino del arte.

¿Cómo define su estilo?

El estilo, lo que la gente llama “el estilo Christopher Doyle”, no creo que provenga de mí, proviene de la gente con la que trabajo, de la confianza que intentamos encontrar en el otro. Una vez realicé una película cuya historia era malísima, había muchas mujeres involucradas, algunas ahora famosas como Maggie Cheung, y sentí que hacer algo hermoso era importante, así que el estilo en esta película, aun cuando era una comedia y nada“intelectual”, fue consecuencia de la situación en el trabajo.

Cuando colaboro con alguien como Wong Kar Wai, la exigencia, la necesidad y el enfoque viene de la mayoría de la gente que participa en la película. El enfoque que ellos tienen te empuja hacia cierta dirección. Recientemente hice una película en Irlanda, donde llueve todo el tiempo. Así que no dices: vamos a esperar a que termine de llover… Dices: “Muy bien, esta película sucede bajo la lluvia”… Eso es el estilo.

¿Cómo es su trabajo con Wong Kar Wai?

¡Él es más alto que yo, así que le tengo miedo…!

Hablamos el mismo idioma con el corazón y con la boca. Wong Kar Wai tiene una percepción muy especial de sus recuerdos. Tiene una forma especial de ver el mundo, que al hacerlo tan personal, tan específico, tan elegante, se vuelve universal. Ése es el proceso. Él ha vivido en otras culturas, pero tiene muy clara la relación con su cultura, por lo que él intenta expresarla más y más lejos…

Otras personas son así, de alguna manera Woody Allen es así. Barry Levinson es así.

Muchos artistas van más y más lejos, por supuesto Gus Van Sant: va de Elephant a Gerry y a Last days, se enfoca en una respuesta específica, en la forma en la que él experimenta la vida.

¿Qué lo motiva para involucrarse en un proyecto cinematográfico?

La gente, siempre es la gente.

Ha dicho que su trabajo aspira a la música…

Tú no le pides a la música que se explique a sí misma. El arte aspira a algo que va más allá de una explicación. La historia del cine, del cine más popular es una historia de teatro filmado, así que está basado en palabras, pero creo que aún en ese marco, y aunque la gente necesita tener historias, la forma en que se cuentan las historias es el punto. Los autores sudamericanos e hispanoparlantes nos han dicho que la narrativa puede tener otra estructura. La influencia de la literatura en español sobre Wong Kar Wai y sobre mí es muy fuerte por distintas razones…. ¡Yo no leo con él en la cama, pero sucede que hemos leído libros similares…!

¿Cuál es la experiencia que más agradece de la fotografía en el cine?

Primero que nada, estoy aquí, así que debemos estar haciendo algo que significa algo para otras personas, eso es muy hermoso. Yo no sabía que la gente en México me conocía. En serio. Sí, era posible, pero no sabía que lo que hacemos significa algo para otras personas aquí… En Occidente normalmente dicen: “Haces una obra de arte y ella vive para siempre”. Yo creo que hacemos contacto con la gente, y eso continuará por generaciones…

Alicia Quiñones