Caso equihua: la sombra de La Flor
El joven de 16 años junto con Arturo, en una de sus excursiones al Ajusco.
Marco Antonio Equihua Peralta, Kiwi, como le decían sus amigos, es recordado en el Colegio Anglomexicano de Coyoacán como un joven aplicado, amiguero y fanático del motocross. La noticia de su muerte conmocionó a sus compañeros, no sólo porque ésta derivó de un secuestro, sino porque los plagiarios intentaron mutilarle la oreja izquierda para forzar el pago del rescate.
Eso fue lo que motivó a Ademec, padre del joven de 16 años, a desistirse de acudir a la policía y negociar él mismo la libertad de su hijo. Los delincuentes pideron 2.5 millones de pesos en efectivo.
Si bien entregó sólo una parte (hasta ahora desconocida), todo fue en vano, porque el menor fue asesinado. De acuerdo con la necropsia, el joven murió de asfixia por estrangulamiento.
El pasado domingo, el cuerpo de Equihua Peralta fue localizado dentro de un automóvil con reporte de robo. La unidad fue encontrada frente al número 12 de la calle Opelchen, en la delegación Tlalpan del DF.
Más allá de la indagatoria de la PGJDF, que admite similitudes con el secuestro y homicidio del menor Fernando Martí, los amigos de Kiwi lo recuerdan como un chico bien. Quizá por eso su muerte genera más rabia.
“Era tranquilo, no se metía en problemas; iba en el salón 50-20 del quinto semestre. No reprobaba, aunque tampoco era muy destacado”, dijo una compañera.
En Anglomexicano todos saben que Kiwi fue secuestrado el jueves 23 de abril. Ese día salió de su casa, en Paseos de Taxqueña, y se dirigió a la escuela. Iba en su camioneta Hummer blanca.
“Fue antes de que suspendieran las clases (por la contingencia sanitaria); él dejó de venir y supimos que había sido secuestrado”, señala otro compañero.
Arturo, uno de sus mejores amigos, asegura que a Kiwi le gustaba el futbol. Apoyaba por igual al América, a la selección de México y al Arsenal, de Inglaterra.
Pero su verdadera pasión era el motocross. Junto con sus hermanos y amigos acostumbraba ir al Ajusco o Chiluca a practicar. “Pasamos tardes inolvidables, íbamos todos los sábados”, recuerda.
“Él tenía sus ídolos del motocross: Adam Jones y Travis Pastrana; también le gustaba la música metalera y la banda”, añade.
Último viaje
Tras la muerte de Marco Antonio Equihua Peralta, su familia se trasladó a Morelia, Michoacán, donde el pasado domingo fue sepultado. Su padre, un bodeguero de la Central de Abasto del DF, dedicado a comprar y revender tráileres de limón, es originario de esa ciudad.
Fue él quien recibió las primeras llamadas de amenaza y realizó parte de las negociaciones. En esas grabaciones, en poder de la policía, se advierte la amenaza de los delincuentes de mutilar una oreja a la víctima. La última llamada ocurrió el 7 de mayo, cuando los plagiarios fijaron el monto del rescate. Salió de su casa a entregar el dinero, pero volvió sin su hijo.
Ayer el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, reconoció que el caso es similar al del menor Fernando Martí, por lo que no descartó que detrás de este secuestro y homicidio esté alguna célula de la banda La Flor.
La PGJDF conoció el caso hace unas semanas, pero la familia decidió negociar directamente con los secuestradores. Sólo en algunos momentos dio asesoría.
David Saúl Vela








