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¿Por qué se infarta un corazón?

PulsoDr. Oscar Hernández G. - Pulso

En los pacientes infartados el dolor es de lo más espantoso y angustiante, porque es súbito, aunque puede aparecer después o durante el ejercicio, estrés o actividad sexual.

Algunos lo sufren al despertar y los más afortunados al estar dormidos.

Existen personas adultas entre 30 y 50 años que prácticamente no tienen ninguna sintomatología , se caracterizan por ser fumadores, con trabajos estresantes, sedentarios y no necesariamente padecen de obesidad, estas personas suelen consumir comida rápida al menos 2 veces por semana, y los fines de semana consumen grandes cantidades de grasa y alcohol; rara vez realizan ejercicio regular, al menos durante los últimos 5 o 10 años.

Es muy probable que, al pasar los años, el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre se aumente; por supuesto, también aumentan alrededor de 10kg de peso.

Las concentraciones de azúcar en sangre en muchos de ellos suelen estar alrededor de 110mg-dl, y refieren que en ocasiones sufren de dolor en pecho o dolor de cabeza, por lo que han acudido a un hospital o consultorio y les han detectado la presión arterial ligeramente elevada.

El cuadro clínico anterior genera, a nivel vascular, un engrosamiento lento y progresivo de las paredes de los vasos sanguíneos del corazón.

Este engrosamiento es conocido comúnmente como ateroesclerosis y su contenido es de grasa, calcio, células y sustancias inflamatorias.

El defecto es lento pero muy seguro en generar tarde o temprano una obstrucción parcial- angina de pecho- o total : infarto al corazón.

Aun hoy en día hay gente que cree que los infartos “no duelen”, lamentablemente se equivocan pues, a decir por los pacientes infartados, el dolor es de lo más espantoso y angustiante que hayan sufrido en su vida, porque precisamente es un dolor súbito, que aparece después o durante el ejercicio, estrés o actividad sexual ; algunos lo sufren al despertar, y los más “afortunados“ al estar dormidos.

El dolor, según dicen los infartados, es literalmente la antesala de la muerte inminente; se acompaña de sudor frio profuso en todo el cuerpo, hasta mojar toda la ropa, la piel palidece , no se puede hablar y respirar fácilmente, otros tienen nausea y vomito , hasta pueden “ hacerse” del baño. Hasta hace algunos años, 2 de cada 3 pacientes que sufrían un infarto morían antes de llegar a un hospital; hoy la mitad de los infartados mueren sin arribar a un hospital.

La mortalidad pre-hospitalaria ha bajado muy poco, porque son escasas las personas entrenadas que pueden dar reanimación cardiopulmonar, o sea que infartarse y encontrase al lado de una persona capacitada para dar reanimación, es rarísimo.

A pesar de que el paciente logre llegar vivo a un hospital y que reciba tratamiento adecuado; la posibilidad de morir, o de padecer otro infarto en los próximos 5 años, es alta.

Al ingresar a un servicio de urgencias el paciente es colocado en reposo, se le practican estudios como electrocardiograma, que es fundamental para el diagnóstico, ubicación y extensión del infarto, se miden distintas sustancias enzimáticas que libera la zona necrosada- muerta - del corazón y una serie de estudios más de gabinete.

El tratamiento en urgencias consiste en dar oxigeno, analgésicos potentes, vaso-dilatadores, drogas anti-arrítmicas y medicamentos trombolíticos que “destapan” las arterias coronarias obstruidas.

Para poder ofrecer este tipo de tratamiento es indispensable que el paciente acuda lo mas pronto posible al hospital, esto es importante por que algunos infartados le dan vuelta al asunto y han acudido si sobreviven hasta tres días después del infarto, esto es un rasgo muy propio de nuestra gente :

hasta en la enfermedad llegan tarde.

El llegar retrasado a un hospital limita las variedades y efectividad de los tratamientos, reduciendo la sobrevida.

Con el advenimiento de las salas de cateterismo cardiaco y hemodinamia, se puede n realizar procedimientos de angioplastia:

es decir eliminar la obstrucción introduciendo un catéter con un pequeño balón en la coronaria, para después colocar una especie de férula llamada “stent” que logra mantener el vaso abierto.

Ambos tratamientos, el trombolítico y la angioplastia, son efectivos en el tratamiento del infarto agudo al corazón, con cifras de sobrevida muy semejantes.

En general el trombolítico es mas fácil, rápido y económico , mientras que la angioplastia requiere de una sala de hemodinamia y médicos entrenados que no todos los hospitales tienen , y desde luego es mucho mas costosa .

Algunos de estos pacientes pueden ser candidatos a colocación de “bypass” o puentes coronarios, es decir cirugía cardiaca. Todos los pacientes son manejados y monitoreados en unidades de Terapia Intensiva.

La mejor manera de esquivar este torbellino médico, es eliminando los factores de riesgo cardio-metabólicos , como:

reducción del colesterol, buen control de la diabetes y presión arterial, ejercicio regular, bajar de peso y dejar de fumar.

No hay veredas o senderos más seguros:

mientras la población no siga estas recomendaciones, el Infarto continuará siendo la primera causa de muerte en países industrializados, incluyendo México.

drpulso@yahoo.com.mx