El fenómeno sonidero en ascenso
Se han apropiado de herramientas tecnológicas, pero también conceptuales, para crecer y transformarse como comunidad.
A lo lejos se alcanza a escuchar por la potencia de sus bocinas, con su ritmo cadencioso y la voz engolada de esos locutores, esos DJ populares que se encargan de animar la fiesta; de cerca, se observan los movimientos de las parejas y, sobre todo, la constitución de un movimiento que va más allá del baile y la música, y se inserta en una expresión cultural que llega a salir de los límites del barrio.
Al final es la respuesta a una serie de necesidades de los jóvenes, la mayoría de ellos de espacios donde las carencias están a la orden del día; al menos así lo piensan quienes se encargaron de organizar el Proyecto Sonidero, conformado con exposición fotográfica, tocadas, mesas redondas, actividades infantiles y hasta un bazar.
“Se trata de un movimiento global”, explica Mariana Delgado, codirectora del proyecto, “en el que hablamos de los sound systems, del personaje que pone los discos, anima la fiesta y crea comunidad: de hacer espacios de interacción, lo que se da en todos los países del mundo. En México eso se dio en las vecindades.”
El Centro Cultural de España alberga la muestra, centrada en un movimiento que, desde hace casi 50 años ha puesto a bailar a vecindades, barrios y colonias de la Ciudad de México, con especial intensidad en lugares como Tepito o el Peñón de los Baños, en la Ciudad de México, aunque también se ha extendido a barrios de ciudades como Monterrey y Guadalajara.
“Está la comunidad que se organiza en sus celebraciones, llámese bodas, quinceaños, bautizos o celebraciones de la virgen, y los sonideros son parte de todo ese ciclo de festejos, justamente porque a lo mejor la familia o la vecindad no puede contratar una banda, una orquesta o un grupo, entonces está en el barrio el sonidero.”
El Proyecto Sonidero nació hace un par de años, como resultado de la colaboración entre un grupo de especialistas de América Latina y Estados Unidos, dentro del programa del Festival de Artes Electrónicas y Video Transitio del Centro Nacional de las Artes.
Tradición y modernidad
En los sonideros existe, además, una vocación de coleccionista, porque a lo largo de su existencia recopilan discos por distintas partes del continente que son consideradas verdaderas joyas de la música popular, que no es la de las estaciones de radio.
En los barrios de tradición musical hay un interés muy grande por expandir ese acceso y ese conocimiento a la música, así es como desde los primeros sonideros viajan todo el tiempo a Colombia, de donde traen la cumbia, a Venezuela, a Cuba, a Ecuador, incluso a Argentina, explica Mariana Delgado.
“Y está la otra parte, que es la de la tecnología: desde el momento en que los sonideros se hacen de un tornamesa y comienzan a tocar esa cumbia colombiana que acaba de llegar, resulta que los mexicanos no bailan tan rápido como los colombiano, entonces comienzan a fijarle las piezas a la tornamesa para cambiar las revoluciones.
“También adaptan los bajos con cartones, con cubetas, para que la resonancia sea distinta, sea más redonda, o hacen luces con faros de coches, de avionetas, de tren o de lo que llegan a conseguir. Se trata de una apropiación, sumamente creativa, de la tecnología para usos recreativos de la comunidad”, explica
Dentro de la amplitud de miras con la que se maneja el movimiento sonidero en el país, está su apropiación de herramientas como la Internet, al convertirlas en foros para comunidades de México y Estados Unidos, pero también para sectores afines que pueden estar en Colombia o en Perú, y logran interactuar a través de foros, chats, incluso de video o radio.
“Se han apropiado de herramientas tecnológicas, pero también conceptuales, para crecer y transformarse como comunidad: las vertientes de la riqueza cultural sonidera son vastas, desde lo más tradicional hasta lo más innovador, de ahí la importancia de que el movimiento llegue a un contexto que le da otra visibilidad”, recalca Mariana Delgado.
Una fiesta para los sonideros, en la que no sólo habrá fotografías o mesas redondas para reflexionar en torno a su importancia, sino también mucha música y baile, que para eso se pintan solos.
Una visión cultural de los sonidos
El Centro Cultural de España (Guatemala 16, Centro Histórico) alberga más de un centenar de fotografías, decenas de mantas de sonidos, bailarines, comerciantes y todas las figuras que componen la escena sonidera; una cabina y un registro de video, las que servirán para dar cuenta de un movimiento vigente.
Además, hoy se llevará a cabo una mesa redonda para analizar la apropiación de la tecnología y la conformación de redes transnacionales. Mañana, a partir de las 21:00 horas, Sonido Sonorámico celebrará 35 años de existencia con una tocada en la Plaza de Santo Domingo.
Por la mañana del sábado se realizará un taller para niños de entre 7 y 12 años, quienes podrán formar su propio sonido, experimentar con el equipo de audio y acercarse a la música.
Las actividades concluirán el 4 de abril, en Casa Vecina, con actividades dedicadas a los bailarines como una mesa redonda, muestra de baile, un taller, bazar y una tocada.
México. Jesús Alejo








