Jugada de China en la subasta de Christie’s
Cai Mingchao, gerente de la galería Xinhe en Xiamen (provincia de Fujian), compareció ayer en rueda de prensa para confesar que fue él quien la semana pasada ofreció el mayor precio en la puja de París (35 millones de dólares).
“El dinero no puede pagarse”, aseguró, destacando que realizó esta puja “representando a todo el pueblo chino” y siendo consciente de que cualquier ciudadano del país asiático, “en su lugar, hubiera hecho lo mismo”.
Esta acción, con tintes de revancha, deja la pelota en el tejado de Christie’s, aunque la casa de subastas británica dijo desde su oficina de Hong Kong que están discutiendo la reacción a la puja impagada.
La firma añadió que su política habitual es no entregar los objetos subastados sin haber recibido antes el dinero.
La inesperada jugada —coleccionistas chinos, privados y estatales, habían comprado bienes expoliados pero pagaron después— es una iniciativa privada, pero cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de Tesoros, una ONG ligada al Ministerio de Cultura de China.
Además, fue aplaudida por un representante del gobierno, Zhao Qizheng, quien advirtió que la puja es “una lección para el resto del mundo, incluyendo a los franceses”.
Zhao, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Conferencia Consultiva del Pueblo Chino, aseguró que la subasta en París hizo preguntarse a los chinos si “la cultura francesa se había vuelto enferma” al permitir que se vendieran bienes expoliados.
“Honramos la cultura de Francia”, matizó Zhao, quien recordó que escritores célebres de ese país, como Víctor Hugo, denunciaron el robo del patrimonio cultural al que estaba siendo sometida entonces la civilización china.
Pekín/EFE








