Edici贸n:

Las narcotumbas de Sinaloa

Donde los narcos muertos reposan como emperadores y 鈥渧iven鈥 mejor que los vivos. Es el pante贸n Jardines de Humaya, donde reposan sicarios y capos, y donde parad贸jicamente est谩 sepultado el l铆der de Acci贸n Nacional, Manuel J. Clouthier. Estamos en Culiac谩n, donde entre militares, fuerzas policiacas, c谩rteles de la droga y ejecutados, la vida se ha trastornado y si bien parece suspendida, tambi茅n se siente a punto de estallar.

Culiac谩n.- Antes de morir, Jonathan era un chico de unos quince a帽os de edad al que le gustaba retratarse con su pistola escuadra. Ese gusto se lo trajo a la tumba donde fue enterrado, en el cementerio de los narcos ilustres de Culiac谩n. Su figura, casi la de un ni帽o, convive con tumbas de capos y de los mejores sicarios de la regi贸n, as铆 como de sus familiares.

Un poco m谩s de lo que se piensa, los cementerios pueden dar una idea de las ciudades y de quienes viven en ellas. En el pante贸n Jardines del Humaya, los que mueren despu茅s de una vida dedicada al narco est谩n enterrados en mausoleos y catedrales de m谩rmol, cantera y piedras ex贸ticas. Arquitectos famosos dise帽an sus monumentos, empresas especializadas en conservaci贸n de restos arqueol贸gicos mayas, se dedican al mantenimiento semanal de sus tumbas que llegan a tener tres pisos, escaleras, comedores, salas de estancia, y algunas hasta tel茅fono, quiz谩 por si reviven.

Gente que trabaj贸 para Joaqu铆n El Chapo Guzm谩n, Ismael El Mayo Zambada, los Beltr谩n Leyva, Juan Jos茅 Esparragoza El 脕zul, los Caro Quintero, yace aqu铆. 聯El muchacho Jonathan era cercano a alguno de ellos聰, me dice uno de los trabajadores de este pante贸n, que tiene m谩s alba帽iles y contratistas trabajando diariamente, que enterradores.

Al lado de su fotograf铆a tama帽o real, Jonathan recibe un mensaje por su cumplea帽os: 聯Que Dios te bendiga porque fuiste un buen ni帽o para tu mam谩, nunca te voy a olvidar. Aunque no me mires ni me puedas tocar, yo estar茅 cerca y sentir谩n el calor de mi amor聟聰.

II

Gemidos y llantos que por momentos crec铆an en intensidad. Part铆an el alma. Arrodilladas, las mujeres rezaban el rosario. Cantaban plegarias para Gonzalo Araujo Pay谩n, el jefe de sicarios del c谩rtel de Sinaloa que acababa de morir de un solo tiro en la cabeza en el interior de su casa. Las muertes de los pistoleros famosos a veces son las m谩s misteriosas.

Sus vidas a煤n m谩s. A pesar de que en todo Sinaloa no hab铆a nadie que ignorara el paso temerario de El Chalo Araujo en el mundo de la mafia, donde los ajusticiamientos que cumpl铆a contra adversarios o traidores, daban hasta para corridos que provocaban escalofr铆os de tan sangrientos, para las autoridades, el jefe de sicarios de Joaqu铆n El Chapo Guzm谩n era 聯de ocupaci贸n agricultor, de 48 a帽os de edad, residente de una casa de Infonavit聰.

Si bien es cierto que El Chalo Araujo era incluido en la lista de los delincuentes m谩s buscados del pa铆s por la PGR, no lo era por sus asesinatos a sangre fr铆a, conocidos en toda la regi贸n. Era tan buscado pero porque en Nayarit hab铆a violado a una joven en los noventa, dicen los documentos de la burocracia policial. Otro gran misterio m谩s de los d铆as actuales.

Las mujeres que le rezaban el rosario el 15 de octubre de 2006, en el cementerio, tienen caras de rasgos suaves y benignos, relajados y abiertos. Provocan calma al verlas retratadas, despidiendo al sicario.

Su tumba es de dos pisos. Tiene vidrios polarizados y una imagen de Jesucristo de casi dos metros. Sinaloa es un anfiteatro donde los gladiadores matan o mueren.

Algunos de esos gladiadores, aqu铆 vienen a dar, tarde o temprano.

III

El ropaje de un narcotraficante es un c贸digo que proclama: 聯Este hombre es un indomable, est谩 al margen de la ley聰. Mientras m谩s crece y se divulga el estigma del narco, el narco lo reafirma m谩s. De la punta de las botas de avestruz australiana a los botones fosforescentes de las camisas Versace adaptaci贸n vaquera, la clandestinidad por lo ilegal de las actividades, queda para otro momento.

Los centros comerciales de Culiac谩n, puntos de encuentro de la 茅lite tradicional, ya no son de su exclusividad. Los aparadores son de todos, para todos. El narco de hoy est谩 en desacuerdo con la discreci贸n, ya no quieren lucirse nada m谩s en los bailes masivos o en las fiestas privadas que son de p煤blico conocimiento, celebradas en esos ranchos de ensue帽o, donde alcohol y mujeres circulan durante un fin de semana, la medida de tiempo que puede durar la eternidad aqu铆 en Sinaloa.

Eso de que hoy en d铆a los mejores narcos son los m谩s discretos est谩 a discusi贸n, cuando todo mundo en el noroeste del pa铆s, sabe semanas antes que El Chapo Guzm谩n, el m谩ximo capo, se casar谩 con una joven de 18 a帽os de edad en Durango, o cuando el hijo de 茅ste va a estudiar a la universidad p煤blica y por las tardes entre tareas, sube videos en youtube.com defendiendo a su pap谩.

Los narcos salen del cl贸set. Si es que alguna vez estuvieron dentro. Con corridos, internet y hasta organizando fiestas a su nombre por el D铆a del Ni帽o y el D铆a de las Madres, la evidencia es clara. Y esa parafernalia se la llevan hasta la tumba. En Jardines del Humaya, Benjam铆n Herrera, Charmin, tiene en su tumba una fotograf铆a que lo registra en un momento de su paso por la vida. Seguro que uno de sus instantes m谩s apreciados: de gorra, camisa vaquera con los botones del pecho desabrochados, pantal贸n de mezclilla y un cuerno de chivo. Alrededor de 茅l, un peque帽o cerro y unas enormes plantas de mariguana.

Tiene unos d铆as de haber muerto, apenas el 28 de abril pasado. 聯Que me entierren cantando聰, un corrido de Chalina S谩nchez, acompa帽a la fotograf铆a que est谩 en exhibici贸n en el pante贸n.

IV

Redacci贸n de nota com煤n en los peri贸dicos de Sinaloa:

聯Una persona hasta el momento desconocida fue hallada envuelta en una lona y amarrada de los pies y la cabeza, sobre un camino vecinal cercano a la carretera La 20, a 300 metros al sur de la sindicatura de Villa Ju谩rez, en Navolato.

Con esta v铆ctima suman ya ocho las personas halladas de similar forma en varios puntos de aquella sindicatura en los 煤ltimos cuatro d铆as.

La v铆ctima es de complexi贸n delgada, estatura mediana, de entre 20 y 30 a帽os, y vest铆a pantal贸n de color caqui, tenis negros y calcetines blancos.

El hallazgo fue reportado alrededor de las 7:00 horas mediante una llamada an贸nima a la Polic铆a Municipal de Navolato, la cual alert贸 sobre una persona 聮enlonada聮 sobre un camino de terracer铆a que va al campo pesquero Las Puentes, cerca de la carretera La 20聰.

Los ajusticiamientos del narco son una atroz exhibici贸n de lo que les puede suceder a unos hombres que deciden jugar al margen de las reglas del juego. El 煤nico momento en que las matanzas del narco suelen interrumpirse, es cuando llega la hora de sembrar marihuana.

V

聯Durante los tiempos del todopoderoso PRI, los caciques regionales y estatales no s贸lo manten铆an el control pol铆tico, sino que en muchos casos 聴y de ello abundan las evidencias聴 solapaban a las bandas criminales a cambio de una cierta estabilidad en los niveles de violencia. As铆, al tiempo que crec铆a el poder de las bandas del narcotr谩fico 聴y las disputas por territorios de paso y mercados聴 se hac铆a necesario extender las redes de complicidad, del orden municipal al estatal y luego al federal.

Pero los problemas se complicaron cuando llegaron la pluralidad y la alternancia; cuando el gobernador de un estado es de un partido y el alcalde de la capital est谩 en manos de otro partido, y m谩s a煤n cuando existe una lucha tripartidista. Y la crisis alcanza niveles geom茅tricos cuando otras bandas criminales disputan territorios, rutas y mercados, empujados por la sobreoferta de drogas que debe encontrar nuevos puntos de distribuci贸n y consumo. Se alteraron los equilibrios pol铆ticos, econ贸micos y sociales que hicieron posible, por lo menos hasta el a帽o 2000, una convivencia m谩s o menos manejable. Luego vendr铆a la violencia sin freno y los mexicanos empezar铆an a transitar por el sendero del espanto聰, dice Froyl谩n Enciso, investigador y periodista.

VII

En enero de 1990, los hermanos Arellano F茅lix ordenaron que descuartizaran a la esposa de H茅ctor El G眉ero Palma y le enviaron la cabeza en una caja. Tambi茅n asesinaron a los hijos del G眉ero, Nataly y H茅ctor, en Venezuela, amarr谩ndolos de un puente.

Los restos de los familiares del G眉ero Palma, actualmente preso, est谩n en una de las tumbas de aqu铆.

VIII

Basta estar una semana en Culiac谩n para darse cuenta de que en el ambiente de la ciudad ronda una sensaci贸n de identificaci贸n con los capos de la droga. 驴Que levante la mano el diputado o el empresario que se sienta moralmente superior a los narcotraficantes?, parece preguntar cualquiera de los interlocutores en turno en alg煤n momento de la conversaci贸n.

El todossomosiguales o el asisonlascosas, manda.

IX

La ficha biogr谩fica de In茅s Calder贸n Quintero dice que a los 26 a帽os de edad emigr贸 a Estados Unidos y empez贸 a operar en la regi贸n de California, siendo uno de los primeros narcotraficantes que empezaron a introducir coca铆na y hero铆na en Estados Unidos.

Luego regres贸 a Sinaloa, donde adquiri贸 gran importancia gracias a las grandes cantidades de coca铆na que recib铆a desde Colombia. Su relaci贸n con balaceras y ejecuciones era algo com煤n, tanto como sus aprehensiones y sus liberaciones por desvanecimiento de pruebas.

Controlaba todo Sinaloa con la ayuda de sus principales operadores: Ismael El Mayo Zambada y Baltazar D铆az, ya muerto. Falleci贸 en marzo de 1988, en una balacera en la que mat贸 a dos polic铆as judiciales. Las cosas pasan porque pasan. No te preguntan primero. No te piden permiso.

Hoy en d铆a, su tumba, una capilla adornada con vitrales y peque帽a en comparaci贸n con las dem谩s, queda con el reconocimiento 聴junto con la de Lamberto Quintero聴 de ser una de las primeras que le dieron al pante贸n de Jardines del Humaya, la fama de ser el lugar de reposo de los capos de la droga y de sus terratenientes.

A finales de los ochenta, como muchos otros espacios de las 茅lites locales de Sinaloa 聴en su mayor铆a dedicadas a la siembra de hortalizas y a la ganader铆a聴 el narco se apropi贸 del pante贸n de los sinaloenses ricos, dedicados a la vida empresarial legal.

No todas las tumbas extravagantes son de gente relacionada con el narco. Cerca de la tumba de Calder贸n Quintero est谩 la de Manuel Clouthier, l铆der hist贸rico del PAN. Hay tambi茅n algunos profesores y agricultores que decidieron construirse una capilla antes de morir. Como cualquier poder totalitario, la gran fuerza del narco, obliga a los que incluso lo temen 聴o tem铆an聴, no s贸lo a aceptarlo, sino tambi茅n a imitarlo.

X

聯M谩s que celebraci贸n del delito, los narcocorridos difunden la ilusi贸n de las sociedades donde los pobres tienen derecho a las oportunidades delincuenciales de los de arriba聰.

Carlos Monsiv谩is.

XI

Fui a Badiraguato 聴la tierra donde nacieron los Caro Quintero, El Chapo Guzm谩n, los Beltr谩n Leyva, etc茅tera聴 a ver a Omar Meza, El Comandante. Un cantante de narcocorridos que en la portada de su nuevo disco, grabado por Titan Records, aparece cargando una cuerno de chivo con cargador de disco y con un uniforme de agente federal. El t铆tulo del CD es La captura del Mochomo. En 2001, El Comandante empez贸 a cobrar notoriedad tras empezar a cantar apenas unos d铆as despu茅s, un corrido sobre la fuga del Chapo Guzm谩n del penal de Puente Grande.

聴Yo no he querido meterme en eso (grabar un narcocorrido sobre la muerte del Hijo del Chapo). De hecho al principio yo s铆 pensaba, pero ya viendo la cosa (la disputa entre los antiguos aliados Arturo Beltr谩n y El Chapo Guzm谩n), mejor no.

聴Yo grab茅 unas baladas pero ese disco nadie lo pela, eso no gusta aqu铆. Los compositores llegan con los narcocorridos y t煤 los cantas. Nosotros lo que buscamos es la mercadotecnia, cantar lo que la gente quiere o铆r.

聴Los meros fregones de los narcocorridos son Los Incomparables de Tijuana y Los Canelos de Durango, porque para componer un corrido, por ejemplo yo lo saco de lo que veo en los peri贸dicos, pero ellos que son los mejores, 隆lo sacan de que ven directamente!

聴Para bien o para mal, de aqu铆 de Badiraguato han salido muchos mafiosos y por eso aqu铆 es donde hay m谩s grupos de narcocorridos.

聴Los narcocorridos te dan mucho prestigio por ac谩. Dice mi vieja que ya no grabe discos. Me dice: 聮No quiero que andes cantando, al rato te vas a quitar las viejas que te van a estar brincando聮. Yo nada m谩s me quedo pensando: qu茅 me las voy a quitar, me las voy a llevar a todas.

聴驴Sobre tocar en fiestas de narcos? Una vez me hablaron de la compa帽铆a para decirme que hab铆a la invitaci贸n para tocar en Culiac谩n, en la fiesta de un se帽or que acababa de salir de 14 a帽os en la c谩rcel. Fui y toqu茅 y ni supe qui茅n era. Mejor as铆.

聴Aqu铆 mataron a un t铆o m铆o. A un primo m铆o que andaba en Mexicali y no pagaba plaza, tambi茅n lo mataron. Le compuse un corrido, pero lo m铆o es cantar. 驴Qu茅 es lo que debe llevar un buen narcocorrido? Que hable de cuernos de chivo, de drogas y de un buen apellido (sobra decir qu茅 significa aqu铆 lo que es un buen apellido).

聴No. De polic铆as no hay corridos. No hay. Y menos va a haber ahorita. Ahorita si haces un corrido de judiciales o soldados, te levantan los otros. Ya ves que hasta los est谩n matando.

XII

No todos los narcos van a Jardines del Humaya. Amado Carrillo Fuentes, El Se帽or de los Cielos, est谩 enterrado, junto con su hijo Rodolfo, asesinado hace cuatro a帽os en Culiac谩n, en un mausoleo construido dentro del rancho de la familia, en Navolato, a 30 kil贸metros de Culiac谩n. Edgar Guzm谩n, el hijo del Chapo asesinado apenas el pasado 8 de mayo, fue enterrado en el rancho de la familia en el poblado de Jes煤s Mar铆a, junto con sus abuelos.

Ernesto Fonseca, Don Neto mand贸 construir desde hace varios a帽os un Parten贸n para reposar una vez que muera, en el cementerio de Santiago de los Caballeros, una rancher铆a de Badiraguato, cerca de donde est谩 La Palma, en donde Rafael y Miguel Caro Quintero ya tienen sus tumbas construidas bajo la supervisi贸n de ambos desde el Penal de Puente Grande.

XIII

聯Ya quisi茅ramos esas tumbas del pante贸n como casa聰, me dice Bernardina, una de las posesionarias de la colonia Progreso, el barrio m谩s marginal de todo Culiac谩n, cuando hablamos del cementerio de Jardines del Humaya.

Son las tres de la tarde y el sol es despiadado en Culiac谩n. Lo que Bernardina llama su casa es un amontonamiento de l谩minas que son amarradas como sea, con cartones, alambres y mecates. Antes de platicar, Bernardina miraba de reojo el diablito de luz, pensando que en lugar de ser reportero yo ven铆a de la Comisi贸n Federal de Electricidad. Un abanico ruidoso trata de aminorar el horno en que se convierte el interior.

Bernardina y su esposo, un pe贸n que trabaja como alba帽il, quisieran tener 10 mil pesos para empezar el tr谩mite de regularizaci贸n de 聯su casa聰. Por su esposo, ella sabe que el pante贸n de Culiac谩n muchas de las tumbas valen de 2 millones de pesos en adelante, sabe que algunos muertos viven mejor que muchos vivos como ella y los de la Colonia Huizaches, otro de los asentamientos proletarios, donde hay casas construidas con anuncios de vinil de conciertos de Luis Miguel, maderas industriales tiradas y triplay conseguido quiensabecomo.

XIV

Varios de los muertos de las familias Beltr谩n Leyva y Guzm谩n Loera 聴amigas antes, hoy rivales聴, comparten pasillo en el cementerio. Sus tumbas lucen algo abandonadas en estos d铆as. Muchos de los trabajadores imaginan las razones.

XV

La violencia cada vez sorprende menos. Los narcos muertos reposan como emperadores.

Diego Enrique Osorno/ enviado/ Foto: Jes煤s Quintanar