A punto de cumplir 65 años, el príncipe Carlos sigue aprendiendo a ser rey

El príncipe Carlos de Inglaterra
El príncipe Carlos de Inglaterra (Especial )




AFP



A punto de cumplir 65 años, la edad a la que los británicos se preparan para jubilarse, el príncipe Carlos todavía no ha empezado a ejercer de rey, un oficio para el que se prepara a conciencia sustituyendo a su madre Isabel II en algunos actos oficiales.

El heredero directo al trono de Inglaterra, que estos días visita India, celebra su cumpleaños el jueves, un día antes de representar por primera vez a la reina, de 87 años, en la cumbre de la Commonwealth de Sri Lanka.

En mayo Carlos, récord absoluto del heredero que más años lleva esperando acceder al trono, acompañó a su madre al parlamento, algo muy poco habitual.

Su presencia cada vez más frecuente en los actos oficiales se explica por su nueva popularidad, tras años en que la imagen del príncipe de Gales estuvo marcada por el fracaso de su matrimonio con Lady Di, padre de sus dos hijos, y por su presunta arrogancia.

Pero ahora parece haber dejado atrás la época de las escabrosas revelaciones sobre su relación extraconyugal con Camilla y del traumatismo que supuso la muerte de la "princesa del pueblo", en 1997.

Dieciséis años más tarde, el príncipe Carlos, que ya es abuelo, ha conseguido que sus súbditos acepten a su segunda esposa y parece mucho más seguro de sí mismo.

"El camino para reconquistar al público fue muy largo", asegura uno de sus biógrafas, Penny Junor.

"Está mejor y se nota. Desde que se casó con Camilla es mucho más feliz. Ha aprendido a relajarse y a ser un poco más divertido", explica Junor a la AFP.

Así lo demostró en el jubileo de diamante para celebrar los 60 años de la llegada al trono de su madre, en junio de 2012, cuando se refirió a ella como "Su Majestad, mamá" en un discurso muy comentado y no dudó en alentar al público para que gritara el nombre de su padre, Felipe de Edimburgo, entonces hospitalizado.

Opiniones polémicas

Carlos también dirige asociaciones de todo tipo en el campo del arte o de la ayuda a los jóvenes con dificultades y está a la cabeza de la gestión del ducado de Cornualles, en el sur de Inglaterra, cuyo estatuto fiscal favorable ha sido criticado por varios diputados.

Sin embargo, y a diferencia de su madre, que respeta estrictamente la neutralidad política, Carlos no duda en dar su opinión, como cuando critica la arquitectura de un edificio que considera demasiado moderna o cuando advierte del peligro de los organismos genéticamente modificados o del cambio climático.

"Ha necesitado tiempo para entenderlo y cometió un gran número de errores por el camino [...] Pero ahora está al día de todos los temas de los que habla", asegura su biógrafa.

Sus detractores le acusan de ser demasiado intervencionista en política. El periódico de izquierda The Guardian intentó sin éxito obtener de los tribunales la publicación de los llamados "Black Spider Memos", una serie de cartas enviadas por el príncipe Carlos a miembros del gobierno en 2004 y 2005.

El pasado mes de agosto las críticas arreciaron de nuevo cuando se supo que el príncipe ha aumentado desde 2010 el número de sus reuniones privadas con miembros del gobierno.

Cuando se jubile, Carlos cobrará una pensión por los años que pasó en la Royal Navy, aunque ya ha anunciado que la donará a una organización de ayuda a las personas mayores.

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