Fernando Romero celebra la arquitectura

Por: Mónica García


El arquitecto Fernando Romero, fundador del despacho FR-EE, presentó el libro que se título igual que su despacho, en el que resume 10 años de trabajo en 50 proyectos de los más significativos en su vida profesional, entre los que destacan el Museo Soumaya y la Plaza Mariana, en el Distrito Federal, el Centro de Convenciones G20, en Los Cabos, además de proyectos de vivienda social y de investigación.

Alrededor de diez  maquetas, estratégicamente montadas en el lobby del Museo de Arte Moderno, fueron mostradas con una amplia explicación por el arquitecto, quien agradeció el interés de los invitados.


¿Por qué presentar el libro y hacer esta exposición?

Tomamos la decisión de hacer el libro porque pensamos que es un buen momento donde se conecta la producción de la oficina con el momento que tiene el país: es decir, el país vive un momento de estabilidad económica, es un momento en donde hay un compromiso por hacer infraestructura en todo el país.


¿El Museo de Arte Moderno para esta presentación es coincidencia?

Es una reflexión hacerlo en este espacio, pues la infraestructura es invisible y vemos cómo la arquitectura puede ser un modelo de cambio. Cuando vemos la obra de Ramírez Vázquez al final construyó parte de la identidad nacional. Y de eso se trata un poco esta noche, hacer una revisión y pensar cómo la arquitectura pude hacer cambios en el contexto y cómo se pude construir la identidad nacional a través de la arquitectura. Y humildemente presentar los proyectos que ha desarrollado la oficina.


¿En tus proyectos hay una visión hacia Latinoamérica para el futuro de la arquitectura?

Se vuelve una oportunidad para toda Latinoamérica hacer arquitectura de vanguardia, porque hay estabilidad económica hay recursos, cultura e historia. Cuando yo estudiaba en los 90 era Europa el destino y el epicentro del diseño y la arquitectura, pero eso ha cambiado, el epicentro de la tecnología está del lado Latinoamericano y además tiene una estabilidad económica, una población joven, un potencial creativo muy fuerte y eso demuestra que es una oportunidad extraordinaria.


¿No podían faltar proyectos verdes o ecológicos?

Toda la arquitectura está evolucionando para tratar de hacer, cada día más, proyectos que sean eficientes con los recursos naturales, las tecnologías de vanguardia generalmente son muy caras, pero después empiezan a bajar en precios y se vuelven más accesibles, así la tecnología aplicada a la sustentabilidad y a la arquitectura va bajando de precio conforme pasa el tiempo.


Todavía es un modelo el proyecto de ciudades sustentables, ¿está cercana la posibilidad de verlas realizadas?

Proyectos a esta escala se tardan tres o cuatro años en gestionar, por su propia escala, en la conclusión de capitales, requieren de un tiempo de gestación, entonces son ciudades que no se van a llevar a cabo en menos de cinco años. Pero creo que va sobre la dirección correcta y son proyectos que van a ir apareciendo y que son muy relevantes.


¿Se podrá replicar en algún punto de nuestro país?

Sí, pero en la frontera entre México-Estados Unidos probablemente, ahí vemos posibilidades, creo que tiene unas condiciones muy particulares y quizá hay posibilidades de hacer cosas muy interesantes, en el sentido de diseñar visiones de urbanismo sustentable.


¿Cómo defines la arquitectura de FR-EE?

Finalmente uno toma las cosas de un contexto y lo que hace es traducirlas y con ello hacer arquitectura, en FR-EE traducimos diferentes contextos, por eso cada edificio se ve distinto porque hay distintas fuerzas en cada proyecto y eso es lo que transforma los contextos.

Después de la presentación de su más reciente proyecto, Fernando convivió con familiares y amigos en un coctel con el que cerró la noche.


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