• Regístrate
Estás leyendo: Zona ‘Chapo’ 2016
Comparte esta noticia
Lunes , 24.09.2018 / 19:18 Hoy

Zona ‘Chapo’ 2016

Publicidad
Publicidad

EN EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh

“El arte tiene la bonita costumbre
de echar a perder todas las teorías artísticas”:

Marcel Duchamp

En México tuvimos dos recientes acontecimientos ligados a las artes plásticas: la visita de Yoko Ono (quien se tomara una foto con Mancera sin que nadie le avisara que eso fue más grave que separar a los Beatles) el Día de la Candelaria, para inaugurar su exposición Tierra de esperanzas en el Museo Memoria y Tolerancia, y la esperada feria de arte y diseño Zona MACO (México Arte Contemporáneo), del 3 al 7 de febrero en el Centro Cultural Banamex, que este año tuvo como director a mi cuate Daniel Garza Usabiaga, donde se presentaron piezas de Warhol, Hirst, Tamayo, Kapoor, Botero, Dr. Lakra, Ernst, Weiwei, Toledo, Leonora Carrington y el sensacional “Perro Euclides”, del maestro Pedro Friedeberg.

Me resultó esperanzador que se actualizara un concepto de Marcel Duchamp en la pieza de Yoshua Okón y Santiago Sierra: El excusado, un retrete de aluminio, fibra de vidrio y acero inoxidable, con un sistema de desagüe manipulado por el público.

El arte contemporáneo despegó de un acto locochón del maese Marcel Duchamp: en 1917 agarró un mingitorio y lo expuso en un museo. Independientemente de la ironía implícita en el objeto, lo artístico está en el concepto: tomar la obra realizada por alguien distinto al que la expone (ya sea artista, artesano o producido industrialmente), un recurso de los artistas de hoy, ya sea como reinterpretación (añadiéndola a piezas originales), como ready made (objetos considerados no artísticos, resignificados en otro contexto), o trabajando en obras colectivas.

El año pasado, el artista Carlos Jaurena creó cuadernos como los que usan los niños en la escuela primaria, pero con dibujos en las portadas representando situaciones shockeantes: los descabezados de Acapulco, el Halconazo del 71, jóvenes fumando mota, los Ramones, un señor vomitando, el asesinato de Colosio, una pareja cogiendo, el “Urinal” de Duchamp, etcétera (ver en Facebook Producciones Mhija). Carlos, aunque es un gran pintor y dibujante, no realizó él mismo las portadas de los cuadernos, sino que los encargó a Daniel Toscano, un joven y talentoso dibujante que tiene una línea sencilla y juguetona, tipo pluma Bic, más dentro del tipo garabato.

Supongo que Kate del Castillo no participó en la Zona MACO por cuidarse las espaldas de la PGR, pues aunque Avelina Lésper no lo crea, la entrevista a Joaquín El Chapo Guzmán Loera, producida por Kate del Castillo Productions para Rolling Stone, es de lo mejor del arte conceptual hecho en México.

Lo primero que nos queda claro es que ni la señorita Kate del Castillo ni el señor Sean Penn le hicieron la entrevista físicamente al Chapo (a pesar de que existen fotografías que prueban que el narcotraficante sí tuvo reuniones personales con los actores), es decir, “la encargaron” al pasarle al entrevistado las preguntas por video y darle la oportunidad de grabar lo que él quisiera. Sean Penn no tiene derecho a quejarse del nulo impacto mediático que tuvo la entrevista, puesto que el actor no estuvo ahí para defender sus preguntas.

Evidentemente, a los propietarios y distribuidores de la entrevista les importa un bledo su valor periodístico, porque no lo tiene, pero sí tiene un valor comercial, por tratarse de un personaje supuestamente inaccesible, y este valor comercial (como irónicamente suele pasar en el mercado del arte) es el que le da valor estético al video, pues el concepto consiste en eso: meterse a la guarida del hombre más buscado y grabarlo, no más.

Con una reja, una camioneta y campo de fondo, aparece el hombre inaccesible con una llamativa camisa azul estampada con figuras psicodélicas (el mismo modelo que usó cuando posó con Sean Penn, marca Barabas, cuyo diseño, para envidia de Warhol, también se ciñe a El Kommander, Espinoza Paz y Raúl Lizárraga), portando una cachucha de agricultor, hablando en un tono neutro, controlado, cuidando las palabras para expresar claramente lo que trae en su mente. Parco y con sentido común (pero contrastando con El Chapo ligador que chateaba con Kate, como si fueran dos personajes distintos). La persona que lee las preguntas es un joven que habla en tono monótono y desapasionado. La entrevista transcurre sin tonalidades, minimalista, de repente se escucha un gallo, a veces pasa caminando alguien por atrás. Todo adquiere una atmósfera tipo David Lynch. Afortunadamente la frialdad se compensa con sus buenas dosis de humor involuntario, muy de nuestra idiosincrasia, por el cual Dalí, Buñuel y Bretón vieron en nuestra patria la materialización del surrealismo.

¿Quién sabe quién habrá sido el autor original de dos gloriosas preguntas (Kate, Sean, El Chapo, un asesor del Chapo, un asesor del gobierno, se le ocurrieron al chavo que lee las preguntas o quién sabe)? Son: 1. “¿Cree usted que el terrorismo internacional afecte al narcotráfico en México?”. “Para nada”, responde rápido y furioso El Chapo (quien por cierto, sí se armó con el fallido operativo Rápido y furioso). Y 2. “El aguacate sirve para esto, el limón sirve para esto otro, la guanábana sirve para esto, las drogas, es decir, usted cómo ve eso de que… la promoción, o sea, incitar en cierto modo, de manera pública, que alguien pruebe…” (aquí, al joven que lee las preguntas, quien inició con una entrada prometedora, se le empieza a descuajaringar el hilo del discurso, pues una maldición le impide preguntar de manera directa: “¿y las drogas para qué sirven?”). El Chapo lo rescata: “Como todo mundo sabe, las drogas destruyen. Desafortunadamente, la gente quiere saber qué se siente, qué sabor tiene. Si hay consumo, hay venta”.

Todo lo demás es predecible, despolitizado, probablemente falso, pero finalmente una pieza artística digna de la Zona MACO, un legado amable, una despedida videograbada desde esa “libertad que es más bonita que Yoko Ono”, de alguien que sabe que va a regresar al tambo, pero no como cualquier maleante, sino con arte. Y de tu arte a mi arte, prefiero el arte de la fuga (del que Bach, El Chapo y Moreira son unos maestrazos).

Fin.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.