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Martes , 11.12.2018 / 05:57 Hoy

Walter Schmidt y sus ‘clásicos’

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

En la década de los setenta, además de dedicarse al periodismo especializado en rock, Walter fundó junto con el tecladista Carlos Robledo la agrupación Decibel.
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Walter Schmidt hace una pausa y regresa rápido en el tiempo. Cuenta cómo empezó a tocar el bajo eléctrico, instrumento que lo ha acompañado en una trayectoria de más de cuarenta años por el rock mexicano en bandas tan importantes y atípicas como Decibel, Size y Casino Shanghái. “Llegar al bajo fue una casualidad, porque primero me habían regalado una flauta transversal, pero no la pude tocar, entonces fui a la tienda y la cambié por un bajo”.

En realidad, Schmidt también es solvente en el piano y el saxofón, pero siempre ha sido muy claro en señalar que dista mucho de manejarse con virtuosismo: “Tocar un instrumento como se debe, con sus escalas… el piano se me facilita mucho porque de alguna manera las notas las estás viendo allí; en otros instrumentos me manejo más por lo que escucho, cundo se trata de improvisación me guío por el oído”.

En la década de los setenta, además de dedicarse al periodismo especializado en rock, Walter fundó junto con el tecladista Carlos Robledo la agrupación Decibel, que se caracterizó por sus propuestas sonoras radicales. Él recuerda con claridad ese momento que lo influyó y determinó a encaminarse por los caminos de la experimentación y la improvisación: “El disco que más me marcó fue el de Spooky Tooth con Pierre Henry, Ceremony (1969), que fue uno de los primeros discos experimentales que escuché”.

Cuando habla de su formación, Walter Schmidt recuerda que al despuntar los años setenta, las escuelas de música no presentaban un clima fértil a la experimentación y la improvisación: “Además, soy muy reacio a la disciplina, llegué a la Sala Chopin a estudiar guitarra y usaban el método de Sagredas y de plano no me gustó; desde ese momento pensé que para hacer lo que yo quería hacer no necesitaba eso”.

Schmidt ha vivido su vida musical al amparo de Decibel; sin embargo, su interés por explorar las posibilidades técnicas de algunos instrumentos y la experimentación lo llevó a grabar tres álbumes como solista: Bosque de niebla (2000), The Wooden Soldier And The China Doll (2001) y Ríos de sangre (2005), álbumes que junto con ¿Y luego?... Nada, disco que recoge trabajos grabados con anterioridad y otros de reciente cuño, han sido editados en Clásicos, box set de tiraje limitado a 200 ejemplares.

“Sinceramente —dice Schmidt— en el momento en el que lo hice (The Wooden Soldier…) no pensaba hacer un disco, jugaba con una grabadora de carrete, varios efectos, una tornamesa y cosas así: jugando, jugando fue como salió eso. Y así tengo horas y horas de improvisaciones con los sintetizadores, pero ese se me hizo algo especial y lo retomé cuando tuve la idea de hacer un sello que se llama Discos Abronia y que también comenzó como un juego: editar cosas mías en CD con tirajes muy reducidos. Incluso Ríos de sangre, que salió en Luna Negra, el sello del Dr. Fanatik, fue una edición limitada”.

“Cuando se me planteó la idea de hacer esta caja —prosigue el compositor—, pensé que debería incluir algo inédito, porque los otros discos contienen una música difícil y pienso que no hay mucho público para este tipo de sonidos. Nunca se pensó como un negocio, sino como documento. En el disco inédito, muchas de las cosas que vienen son como pequeños bocetos, ideas que están allí, que pueden verse e interpretarse de otra manera. Son trabajos que no se habían dado a conocer, por ejemplo están unos cuantos loops y uno de ellos se incluyó en Sound Cosmodel, disco que solo salió en Japón; me pareció apropiado incluirlo en esta caja porque aquí nunca se había editado. Si oyes los tres últimos discos de Decibel, de alguna manera son parecidos, pero si escuchas The Wooden Soldier y luego Bosques de niebla o Ríos de sangre, hay diferencias, el último es más electrónico y Bosques de niebla fue una improvisación”.

Para Schmidt, grabar de manera independiente en los setenta y ochenta era impensable. En el baúl de los recuerdos tiene mucha música guardada, pero antes de explorar ese mueble, nos habla de la inminente aparición de Nadie puede vivir con un monstruo, el elepé de Size que nunca se editó oficialmente: “El sello estadunidense Cleopatra tiene interés en editar el catálogo de Decibel, pero aún no nos hemos puesto de acuerdo; sin embargo, un conocido nuestro los convenció para editar el disco de Size que va a aparecer con la portada que es un diseño mío y las fotos que hizo Illy; es algo a lo que le tengo mucho cariño y que ahora finalmente saldrá como nosotros habíamos querido”.

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