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La voz de las mujeres

Los tiempos duros, de brega, parecen haber quedado atrás, y hoy verlas sobre un escenario es una práctica común.

¿Qué dicen las mujeres, la nueva generación de cantantes?, ¿cuáles son sus motivaciones, esas preocupaciones que las hacen empuñar la pluma y convertir sus sentimientos en letras para luego transmitirlas al público?, ¿ser mujer en el mundo de la música ha cambiado?

Violonchelista y compositora, Susana San José también canta y en 2010 grabó El asfalto es piel, su primer álbum. Para ella, vivimos un “momento en donde en el mundo del arte se siente entre la gente más progresista un grado de igualdad y de respeto; pero también es una forma de decir que el aceptar un mérito es una manera de discriminación velada, porque el discurso de fondo sigue siendo proteccionista. Cuando me preguntan si me cuesta trabajo ser mujer en el rock, la neta a mí no, pero sí creo que el mundo sigue siendo muy machista, pero como ahora está de moda ser políticamente correcto ya le hablan más bonito a las viejas, pero siguen siendo las viejas o tu vieja”.

Jazmín Solar grabó su primer disco, Pajaritos, y Universo dentro, su segunda placa, es de inminente aparición. Ella está convencida de que el mundo de la música “es un mundo aún con muchos hombres. Lo que tienes que hacer es relacionarte con eso y aprender a funcionar allí. No me cuesta más trabajo, de hecho culturalmente puedo cantar mejor mis canciones porque es más sencillo ver a una chica hacerlo. Los hombres todavía están por permitirse decir cosas más sensibles que no los hagan sentir vulnerables, todavía les cuesta trabajo. Jeff Buckley era un hombre entregado y en la escena musical mexicana todavía cuesta trabajo encontrar eso, romper el estereotipo”.

Hija de Alfredo Sánchez y de Jaramar Soto, Helena San es otra voz que pronto hará su debut. Luego de un dueto de nombre Natura formado en su natal Guadalajara, ha labrado su nombre al lado de jazzistas. Ella cree que “la escena sí ha cambiado”, aunque reconoce que “en el universo del jazz existe cierta discriminación hacia las cantantes; es muy común que los instrumentistas sientan que las cantantes no son tan buenas como ellos; pero fuera de ese ámbito existen proyectos muy interesantes de mujeres a las que les está yendo muy bien”.

A esta generación la mueven sus propios intereses. En ellos se conjuga una mezcla de preocupaciones sociales con la expresión de sentimientos. Jazmín Solar dice que “más que contar historias, componer es mi proceso de entender mis estados anímicos y cómo lograr procesarlos. Lo que escribo no necesariamente tiene que ver con el amor, pero sí está muy relacionado con las relaciones personales y también con los problemas sociales”.

Helena San acepta que empezó a componer un poco por obligación, pero “poco a poco me di cuenta de que me gustaba hacerlo y podía encontrar una necesidad interna de decir las cosas. Ahora lo hago por una necesidad espiritual, en los momentos en los que siento la necesidad de sacar algo y la manera de hacerlo es componiendo”.

A Susana San José lo que la mueve es la desigualdad. “No soy una persona que se la pase todo el tiempo con la idea de fundir sus emociones en una canción. Tengo un trabajo que me exige componer tres canciones a la semana de sucesos del momento y cuando tengo ganas de hacer una rola para mi proyecto personal me gusta abstraerme un poco, estar en estado de gracia. Pero frecuentemente me pregunto si lo que hago ayuda a quienes viven en la desigualdad, si mis canciones le sirven a esa gente”.

Afuera hay un mundo que se revela y ellas desean descubrirlo, decorarlo o por lo menos matizarlo con su canto. Jazmín Solar, para quien la decisión de cantar se dio de manera muy orgánica, señala que “admira de las mujeres su capacidad de sacar un proyecto adelante, la energía y la decisión para hacerlo. Lo que más valoro es descubrir las novedades, tocar en vivo, grabar, componer”.

The Tide es el título del álbum debut de Helena San, “un conjunto de composiciones con un hilo conductor a pesar de haberlas compuesto en diversas épocas. Cada canción es como una pequeña catarsis y se aleja bastante del jazz, responde a unas inquietudes de buscar más por la electrónica, instrumentación generada en computadora junto con instrumentación orgánica”.

Susana San José prepara su segundo disco, Arraigo domiciliario, placa “que reúne el trabajo de una banda con sonido muy poderoso y con letras atemporales, oscuras, pero al mismo tiempo luminosas, esperanzadoras, energéticas”.

No son todas, detrás de ellas hay una larga lista. Unas llegaron antes, otras vendrán después, pero en el futuro los nombres de estas tres féminas, más los de Mont Laferte, René Moi, Tania Guzmán, Paulina Parga, Iris Bringas, Citlalli Toledo, las hermanas Beaujean, se unirán a esa larga lista en donde aparecen rutilantes nombres como los de Eugenia León, Iraida Noriega, Sandra Cuevas, Julieta Venegas o Natalia Lafourcade.

David Cortés

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