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El violador políticamente correcto

Mundos para-lelos
(Fotoarte: Karina Vargas)

MUNDOS PARA LELOS
Rafael Tonatiuh

 

“LAS VIOLABA Y DESPUÉS SE DISCULPABA CON ELLAS.
Ciudad de México, mayo 29, 2014. Alicia Rosas Rubí, fiscal para la Atención de Delitos Sexuales, informó: ‘Las víctimas coincidieron en señalar que después de que fueron violadas, el agresor, Rubén Alejandro Cervantes, se disculpaba con ellas y les mencionaba que acababa de salir del reclusorio, donde estuvo por homicidio”.
Noticieros Televisa.


Isla cruzó el jardín y se dirigió hacia el estacionamiento del salón de fiestas. El edificio de aparcamiento, silencioso y oscuro, estaba vacío, solo quedaba su automóvil en el tercer piso.

A un metro de su vehículo desactivó su alarma; detrás de un pilar surgió Dany, el mensajero de la compañía, quien también acudió al baile anual. Isla se sobresaltó; él le entregó un ramo de flores. Isla se tranquilizó.

—Me asustaste, pensé que era un asesino.

—No te preocupes, solo te voy a violar.

Para que se diera cuenta de que no bromeaba, Dany le apretó un pecho.

—¡Auxilio, me violan!

—Tampoco esperes mucha ayuda. Dormí a los vigilantes del estacionamiento y tendrías que esperar a que tus compañeros quieran salirse de la fiesta y venir por sus autos, cosa que dudo, pues les puse LSD a sus bebidas, Isla de formas celestiales.

—¿También a mí me pusiste LSD?

—No, a ti no, Isla de larga piernas; a ti te puse un delicioso afrodisíaco tailandés. Me gusta que mis víctimas gocen, aunque sea un poquito, de mi violación.

—¡Eres un enfermo!

—Lo sé, precisamente por eso no estoy pidiendo tu mano.

—¡Haré que te corran!

—Eres muy modesta, Isla aroma a sexo y canela, otras han pedido que me metan a la cárcel e incluso que me maten, y yo estoy de acuerdo, me lo merezco por ser un cerdo violador, ¿sí o no? ¡Que alguien me corte el tilín en cachitos por violar personas y una vez a un avestruz! ¡Arghhhhhh!

—¡Eres un demente!

—Eso solo puede diagnosticarlo un psicólogo, linda y bamboleante Isla, quisiera ser gorrioncillo y cantar por tu ventana. En fin, en lo que me corren o me encarcelan o me matan o me internan en un psiquiátrico, te haré la pregunta de rigor: “¿Me das permiso de violarte?”

—¡Noooo! ¡Pinche locooooo!

—¡Grita! ¡Desahógate! ¡Que la gente no diga que Dany era un violador cruel, que no dejaba desahogarse a sus víctimas! ¡Grita! ¡Vamos! ¡Auxilio!

—¡Auxiliooo! ¡Un cerdo me ataca!

—Tomaré tus gritos por un no; en fin, me dispondré a despojarte de tu lindo vestido. No te preocupes, lo doblaré bien, para que la gente no crea que todos los violadores somos unos salvajes. Yo soy Dany, el violador considerado.

— ¡No me pongas las manos encima, cerdo!

—¡Lo sabía! ¡Ay, Dany, siempre te haces la ilusión de que la víctima cooperará! Por lo visto, aún no aparece la princesa que sienta un poco de confianza hacia este triste sapo violador.

Dany sacó un botecito de spray y roció un líquido sobre el rostro de Isla, que le irritó los ojos.

—No te preocupes, corazoncito de panda, solo un demente dañaría tus ojitos tapatíos, es lacrimógeno orgánico, de plantas del Amazonas. También es hidratante.

Dany la derribó, le puso las manos tras sus espaldas y la esposó. Luego la metió dentro de su coche y la despojó de su ropa.

—Probablemente esto no te importe, Diosa del amor, pero el bondage es una fantasía muy importante dentro del mundo del erotismo fetichista; yo, por supuesto, sólo soy Dany, un cochino violador, pero gente de mucha categoría, incluso catedráticos, coleccionan cromos de mujeres atadas.

—¡Dany, no lo hagas! ¡Te vas a sentir muy mal toda tu vida!

—Pero me sentiré muy gratificado durante 20 minutos.

Dany le colocó una enorme bola roja en la boca, para silenciarla.

—Es una bola de chicle sabor cereza, por consideración a ti, Isla bonita, quien fuera un náufrago para habitar aquella isla. Te pondré lubricante, cariño. Lo ideal sería que tú misma lubricaras, porque esto que vamos a hacer, y que para ti es muy molesto, para muchas personas es un deleite, incluso hasta podrían pagar mucho dinero por ello. Por supuesto, yo no te voy a cobrar ni un quinto, porque ya bastante hago con violarte y causarte un trauma. Aunque si tú quisieras dejarme una propina que naciera de tu alma única. Lo que sí está mal es matar; no, yo solo agarro a la fuerza porque no tengo de otra: en las películas aprendí a luchar por lo uno que ama, y aunque no lo creas, a mi manera yo te amo, Isla única. Te pondré un lubricante sabor chocolate, por si después me perdonas y te animas a probarla. No sé si conozcas el significado de la letra hebrea Taw, El Sello de la Creación, que nos enseña que todos somos únicos. Pues tú para mí eres única, aunque seas mi quinceava víctima. Y yo no tomo solamente tu cuerpo, sino todo tu Ser y tu forma de ser y cómo saludas y cómo hablas y cómo caminas y todo ese mundo que te rodea de amantes ejecutivos al que Dany, el violador decente y filosófico, santo y derrotado, jamás pertenecerá.

—¡AUXILIO!

Isla había masticado toda la bola de chicle para liberar su boca. Apareció un policía y se llevaron a Dany detenido. Lo soltaron poco después, al comprobar su integridad, porque querían que los demás violadores tomaran ejemplo de sus modales.  

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