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Jorge Herralde: El último mohicano de la edición

Jorge Herralde.
Jorge Herralde. (Javier Ríos)

Editor emblemático, fundador de Anagrama, descubridor de los más provocadores valores literarios, Jorge Herralde es el último de los mohicanos de un oficio que vive bajo los dominios de la tormenta perfecta mientras él sonríe y recluta nuevos entusiasmos.

Actualmente el mundo literario se divide en dos grandes monstruos, y Anagrama se presenta como la gran academia independiente

Hay algunas resistentes también, como Acantilado, cuya editora falleció hace poco, como Ciruela y algunos otros. Tu análisis es correcto, pero también hay una auténtica legión en España y muchos países de pequeñas editoriales independientes, la mayoría muy vocacionales y muy literarias, es decir, no perdamos las esperanzas.

En el capitalismo salvaje hay muchas bestias insaciables y voraces. ¿Cómo resistir a la tentación de decir, bueno, llévense todo?

Apetito no les falta. Es el aspecto mohicano, no se rinden, nos matan. Y a mí me matará la biología.

Y están otros monstruos, los que tienen que ver con el libro electrónico...

Estamos en la tormenta perfecta, acechados. Por una parte, el movimiento de concentración salvaje, el capitalismo, que unido a los cambios tecnológicos ha propiciado que se lean libros mucho menos, y que los adolescentes, que antes eran los lectores naturales de los libros de bolsillo porque era más barato, ahora parecen estar todo el día entretenidos con sus cacharritos, cosa totalmente legal, pero que no ayuda a la literatura ni a la edición.

En ese territorio entre el videojuego, el chateo y el “whatsappeo”, todavía aparece este instrumento, el libro, que se resiste a caer. ¿Sobrevivirá?

Les cuesta enterrarlo. Hacer pronósticos es lo más insensato del mundo, pero yo digo que va a sobrevivir al menos unos cuantos años, que es lo máximo que uno puede pronosticar, y que habrá una tribu de lectores más o menos amplia que se convierta en los nuevos cristianos de las catacumbas de Roma.

En este rubro también están los que escriben. Hay más escritores que lectores

Infinitamente más. En general, los escritores no se releen. Hay una grafomanía. También hay mucho paro, al menos en España, hay mucho tiempo libre. Por ejemplo, esto de los cambios tecnológicos además de la pésima política del gobierno respecto a la cultura, han propiciado que el cine sea una cosa a punto de desaparecer y no pocos directores de cine se reciclan como ensayistas y novelistas.

En México hay un debate relacionado con el Fondo de Cultura Económica, por ser editorial y tener sus bibliotecas. ¿Debe el Estado propiciar librerías, libros y escritores?

Siempre es un tema debatido, polémico y discutido. ¿En México, si no estuviera el Fondo, qué pasaría? Al estar vinculado al gobierno tiene unas obvias ventajas económicas y con cierta frecuencia unas obvias desventajas de otra índole. Ahora en 15 o 20 años todas las grandes editoriales latinoamericanas han desaparecido o han sido compradas por grandes grupos residentes en España, por ejemplo, Penguin Random House.

Entonces, ¿el Estado tiene que estar presente en los temas culturales?

Es discutible y hay que analizar caso por caso, que no se convierta en un dirigismo castrante. Sin embargo, en todos los países de América Latina donde no ha habido esta anomalía de una gran editorial vinculada al gobierno, todas las grandes editoriales han cambiado de manos, ya no son latinoamericanas.

¿Estos grandes fenómenos literarios y culturales se repetirán? ¿Qué pasó con el “boom” en el que la gente salía a comprar libros?

Era una época mucho más propicia en los años setenta, al menos en España a pesar de la censura. Los años ochenta y noventa fueron de gran énfasis en la cultura, se vendían muchos libros, se dio el boom del llamado “best seller de calidad”. Nosotros publicamos libros que fueron grandes best sellers, como el de Albert Cohen, que ahora serían impensables.

A pesar de todo…

Y a pesar de todo están saliendo escritores muy interesantes de varios países, por ejemplo, Roberto Bolaño, que en los últimos 15 años ha sido un fenómeno de importancia equiparable a los grandes nombres del boom. También está el noruego Karl Ove Knausgaard, a quien le llaman “el nuevo Bolaño”, aunque no tenga nada que ver en temáticas. Lo interesante es cómo alguien salido de un rincón (Bolaño que viene de un pueblito chileno; Karl de Noruega) se vuelve referente de los grandes escritores de su generación.

Otro auge estimulante es el de la literatura francesa, hay una generación de escritores que tienen entre cinco o diez años de diferencia como Modiano, Houellebecq, Carrière y Echenoz, los cuatro son interesantísimos y están en pleno auge de sus facultades. Uno más desconocido que dio el salto el año pasado es Patrick Deville, con Peste y cólera, un texto extraordinario.

Jorge, nos educamos en muchos sentidos leyendo las ediciones de Anagrama, pero con una especie de imperialismo de la lengua española. ¿Esto lo han ido limpiando?

En algunos casos sí, pero eso exigiría hacer una traducción por país. Esto sucede sobretodo con las noveles con argot, no con ensayos y novelas más tradicionales, mucho menos con best Sellers que ya vienen con una prosa casi pasteurizada. Pero hay que recordar que en España, en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, crecimos leyendo libros traducidos del argentino o del mexicano y también habían varios tiempos verbales y vocabulario donde tenías que hacer un pequeño esfuerzo para entenderlo, pero una vez hecho esto me parece que se rasgan las vestiduras con bastante alegría.

Jairo Calixto Albarrán

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