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Domingo , 21.10.2018 / 10:05 Hoy

“Tanque” de letras: verde que te quiero verde

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Verónica Maza Bustamante

@draverotika


Entrevista con Eduardo Limón

El periodista cultural y conductor del programa Triángulo de letras presenta su primer libro, Historias verdes, una serie de charlas sobre la mariguana con escritores, músicos, científicos y dealers, aderezadas con crónicas para delinquir con un churro en los dedos.

¿Cuál es el origen de tus Historias verdes?

La idea surgió en 2015, cuando terminé de leer Mariguana y salud, el libro que coordinó Juan Ramón de la Fuente sobre el tema. Pensé: “Comienza a parecer ridículo que fumarla todavía sea delito cuando tengo entre las manos la comprobación científica de que la planta, si bien no es inocua, tampoco es peor que el alcohol y el tabaco, además de tener un aspecto medicinal que apenas se va conociendo”.

Comprendí que sería bueno hablar sobre la normalización de la mariguana y decidí entrevistar a escritores, científicos, promotores culturales y músicos que quisieran hablar sobre el tema, entre los que se encuentran quienes la fuman todo el tiempo y la adoran, quienes la probaron una vez y no regresaron, otros que ocasionalmente lo hacen y quienes la venden. Así fui armando una visión panorámica que ofreciera diferentes visiones, teniendo como hilo conductor la legalización de su consumo.

No siempre es fácil que la gente quiera salir de alguno de esos clósets donde solemos meternos para que no nos rechacen. ¿Fue difícil que tus entrevistados aceptaran conversar contigo sobre el tema?

Fue un proceso muy afortunado, porque salvo dos personas que se negaron a darme la entrevista, todos los demás me dijeron que sí de inmediato. Agradezco eso porque, efectivamente, es la primera vez que muchos hablan públicamente sobre la cannabis, pero creo firmemente que mientras más gente acepte que es consumidora, que la ha probado o tiene una opinión hacia la legalización, más fácil será que ésta se dé.

Pude ir a las casas de Fernando Rivera Calderón y Xavier Velasco, por ejemplo. Con Joselo me quedé de ver en un café y hablamos más de dos horas. Tuve la visión de dos mujeres, Ana Clavel y Fernanda Melchor. Al final de cada conversación me quedaba con la idea de que el discurso que quería plasmar en el libro se iba enriqueciendo con cada conversación.

Sin embargo, no es solamente un libro de entrevistas. También haces crónicas de sucesos relacionados con la mota y tú mismo cuentas tu punto de vista al respecto.

Cuando planee la estructura con mi editora, le dije que me parecía deshonesto que apareciera la voz de mis personajes pero no la mía. Ahí comencé a diseñar las “Pausas para delinquir” y otros textos que se incluyen. En general, la literatura sobre el tema en México se ha hecho con ojos de fuereño, con el autor viéndolo de lejos. Ésa es una perspectiva periodística, sin duda, pero quería que la mía fuera más viva contando mi propia historia.

¿A qué público va dirigido?

Quiero lanzarlo como una botella al mar mediante un registro que tenga que ver con el pasado. Me gusta la idea de que en cinco o diez años se lea este libro, cuando la mariguana sea legal, y se rían un poco al ver todo lo que se decía de la planta desde la ilegalidad. Aún permea la idea de demonizar la planta, cuando es, y hoy lo sabemos científicamente, no solo menos dañina de lo que se ha dicho, sino hasta medicinal. Me da gusto la solidaridad que se da entre los pachecos, pero también quiero aprovechar mi imagen pública de persona amable para que quienes jamás se han acercado al tema y tienen dudas, vean en Historias verdes una opción para hacerlo de manera informada, divertida y cordial.

Pienso, por ejemplo, en padres y madres que jamás han consumido cannabis y están preocupados por sus hijos. ¿Podría funcionar como una guía sobre lo que sí es y lo que no es la vivencia verde?

Por supuesto. Hay mucho temor en torno a la legalización por parte de padres y madres. A mí me gustaría decirles que una regulación traería consigo un control de la planta. Si sus hijos se quieren acercar a ella lo pueden hacer, hoy, con gran facilidad porque el mercado negro está afuera de sus secundarias. Cuando se legalice, se venda en farmacias a mayores de edad, eso podría cambiar.

La prohibición en nuestro país está ligada con la historia de Estados Unidos, no de México, en donde la cucaracha necesitaba mariguana y tu tía se la untaba para las reumas. Durante la Guerra Fría en Estados Unidos comenzó a permear la idea de que era peor que el demonio, lo cual llegó a México, modificando la visión social hacia la planta.

La escritora Fernanda Melchor se pregunta, en su entrevista, si hay algo más humano que drogarse. ¿Te interesa el tema en general o piensas quedarte en la cannabis?

Desde el chocolate hasta la cocaína, todo mundo tiene una droga que le colorea la vida. Quisiera seguir hablando de estos temas partiendo de este libro, sobre una droga suave como lo es la mariguana, pero llegando al tabaco y a otras sustancias que nos acompañan, sean legales o no. Todas deberían verse desde la perspectiva gubernamental por cuestiones de salud y no de seguridad interior.

Historias verdes se presenta el jueves 22 de marzo, a las 20 horas, en la librería Rosario Castellanos en la colonia Hipódromo Condesa.

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