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Viernes , 17.08.2018 / 01:25 Hoy

“Soy amigo de todos, no tengo prejuicios”: Sebastián

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Karina Vargas
@lula_walk

El artista, popularmente conocido por ser el creador de la escultura que habita la glorieta del Caballito, habla sobre el objetivo de la fundación que lleva su seudónimo, los claroscuros de su profesión y las bondades que trae consigo la polémica. Su nombre es Enrique Carbajal, su alter ego, Sebastián.

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Inmersos en los muros que alojan la maquinaria necesaria para ensamblar las esculturas monumentales que Sebastián elabora para México y diversas partes del mundo, el escultor da algunas instrucciones a sus empleados, mientras se prepara para esta charla. Detrás de él se erige un tapiz de fotografías que lo retratan con diversos personajes de la esfera cultural, política y del espectáculo a escala nacional.

KV: ¿Cuál es el trabajo que se realiza en la fundación?

S: Primero, la idea de la fundación fue proteger el acervo sebastino, promoverlo, cuidarlo, mantenerlo. Llegó un momento en el que me di cuenta que lo estábamos logrando pero que lo que funcionaba también era no ser egoísta y abrirme a las artes y a su promoción. Poner un pequeño grano de arena para promover el arte mexicano y el arte internacional en todas sus manifestaciones, desde el teatro, la danza, la literatura, hasta la pintura, la escultura. Todas las modalidades de la expresión artística. Cada mes tenemos una exposición, tenemos un festival de jazz en primavera y lo coordina Matías Carbajal, el responsable de toda la cuestión musical.

KV: ¿Qué requisitos deben cumplir los artistas que quieran participar en la fundación?

S: Pueden exhibir todos los artistas de cualquier tendencia, siempre y cuando tengan una formación profesional, que estén encaminados y que sepan que su vocación es producir arte. Apoyamos a todo mundo, tenemos a artistas consagrados, a artistas emergentes y a artistas internacionales, cada uno destaca en su rango según su calidad plástica.

KV: ¿De qué manera se promueven estas actividades?

S: Se promueven con invitaciones tradicionales que se mandan a la prensa, pero también por los medios digitales. La fundación tiene una página y a través de ella se envían las invitaciones.

KV: Pasemos de la fundación a Sebastián. ¿Cómo se habría desarrollado la carrera artística de Enrique Carbajal sin su famoso seudónimo?

S: No se hubiera desarrollado similar porque el seudónimo de Sebastián es muy fuerte, pero realmente Enrique Carbajal es el creador de la imagen y quien está detrás de él. Ha salido un buen seudónimo, ha estado muy bien razonado y muy bien entendido para provocar una imagen, una marca. Es un signo y símbolo profundo de lo que es un artista del siglo pasado y del actual, moderno y contemporáneo.

KV: ¿Qué diferencia has notado en la relación de la gente en distintas partes del mundo con tu obra?
S:
Por supuesto algunos públicos son más afines, pero lo único que yo he corroborado es que el arte es universal, que no tiene un idioma, que se entiende en cualquier parte del mundo y no necesita traducción. He puesto piezas en China, Japón, Israel, Egipto, EU y América Latina y se han comportado como obras en comprensión para todo el mundo, simplemente son símbolos que llegan.

KV: Cuando se presentó El guerrero Chimalli no generó polémica por sus dimensiones, sino por las condiciones socioeconómicas del lugar en el que se erigió, ¿qué opinión tienes sobre esto?

S: Primero, un pueblo sin algo para contemplar y sin algo de esa naturaleza es un pueblo prácticamente muerto. No solo del pan vive el hombre, también de su espíritu de contemplación.

Además, lo último que nos queda a los seres humanos es esa contemplación estética de gozar las formas, el color. Eso es muy humano y absolutamente válido. Ahora, nadie sabe exactamente cómo se hizo ese guerrero, no se hizo derrochando dinero como todo mundo piensa. Se hizo porque se pudo hacer, porque había voluntades de todas las partes. Yo puse también de mi tiempo, de mi dinero, de mi material. Yo me dedico a hacer escultura, no a los bienes sociales, que ese sería un bien social. No me dedico a ayudar con dinero a los que no tienen para vivir bien. No, yo soy un artista, entonces yo pongo ese dinero para un bien para la comunidad. Y no se quedó nadie muriéndose de hambre por esa inversión y no se le quitó al pueblo de su erario. Fue una obra de buena voluntad, ya los niños lo tienen como imagen, es un espacio de recreo para las familias.

KV: Se hizo tan popular que es un símbolo incluso para los creadores de memes, quienes ponen a pelear al Guerrero Chimalli con personajes como Godzilla

S: Esos lo hicieron famoso. A mí eso no me disgustaba, me parecía que a veces lo hacían hasta con mala fe, pero a mí me daba risa porque era una manera de fortalecer la imagen y de hacerla conocida. Además de que es una relación contemporánea con lo que sucede en nuestra cultura universal. No saben cuánto ayudaron al reconocimiento del Guerrero Chimalli.

KV: Me dices, entonces, que la controversia puede ser benéfica porque inclusive le da popularidad a tu obra, ¿esto se apega al dicho “que hablen de mí, aunque sea mal”?

S: Sí, absolutamente, yo les doy las gracias a los que no están de acuerdo y que me han criticado, a veces con maldad o hasta con odio, porque han ayudado mucho a que los otros volteen a ver la obra y hagan un juicio bueno o malo.

KV: Acerca de las relaciones de Sebastián, ¿eres amigo de la derecha, del centro o de la izquierda?

S: Ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario. Soy amigo de todos. Una cosa que yo tengo como artista es que soy universal, en el sentido de que puedo comunicarme con todos los seres humanos, sean de un partido, de una religión o de otra. No tener el prejuicio de decir esto no y esto sí.

Yo, por ejemplo, en un tiempo fui muy priista, por educación, por familia, por todo, pero ya que pasó el tiempo, digo: “Yo estoy con el mejor y con el que demuestre la capacidad de hacer las cosas bien y tengo un profundo respeto para el Presidente de la República, sea PRI, PAN, PRD”. No quiere decir que si hace cosas malas y que si todo está mal no pueda yo tener un punto de vista crítico, pero con un respeto profundo a su investidura.

KV: ¿Esta postura te ha alejado de la simpatía de la gente, que al contrario que tú, no reconoce la figura actual del Presidente?

S: Eso es problema político y social, a mí la verdad no me preocupa ni soy monedita de oro para caerles bien a todos. A mucha gente del actual sistema yo no le caigo bien, pero esa no es mi culpa y gente de otros partidos son mis amigos. Así es esto, es mi destino, es mi manera.

Yo siempre he sido honesto con lo que hago, siempre he trabajado en mi obra y a algunos no les gusta, ni les gusta que tenga éxito o que produzca tanto y que tenga vitalidad. Lo siento, así es. Me han salpicado mucho, pero yo entiendo que esa es una condición humana y entiendo que eso le pasa a todos y en todos los medios, que a la gente que tiene mucho éxito o todos lo admiran y lo convierten en casi Dios o lo odian y lo rechazan.

KV: ¿Y estas salpicaduras interfieren en tu quehacer artístico?

S: A veces cuando uno no tiene madurez puede ser muy grave, porque lo pueden destruir y pueden echar abajo toda una vocación. Pero justamente los artistas debemos de tener carácter y entereza para decir: “Bueno, mi actitud es transparente, me pueden pasar una espada y no pasa nada”.

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