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Domingo , 22.07.2018 / 07:47 Hoy

Skywalker toma la chispa de la vida

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MUNDOS PARA-LELOS
Rafael Tonatiuh


UNA BRITÁNICA QUE CAMBIÓ SU NOMBRE POR SKYWALKER SE QUEDA SIN PASAPORTE.
El Ministerio del Interior negó el documento a L. Skywalker Matthews, anteriormente Laura Elizabeth Matthews, por vulnerar una marca comercial.
‘La Vanguardia’.
1/08/2014.


Los empleados diplomáticos británicos le negaron el pasaporte a Laura por ponerse el apellido Skywalker, semejante al del un popular personaje ficticio de la opereta espacial épica registrada bajo el título de Star Wars y, por lo tanto, nombre sujeto como propiedad autoral de George Lucas. Alegaron que no deseaban provocar un probable conflicto bélico terrícola por culpa de un posible conflicto bélico extraterrestre.

Laura falsificó el pasaporte y viajó a Ámsterdam, donde estaban los socios para crear la Clínica de Masaje Holístico Intergaláctico Skywalker. Sí llamó la atención de Bert Gurf, presidente del Club de Fans de la Guerra de las Galaxias de los Países Bajos, y pidió informes a su filial británica sobre el reconocimiento oficial de Coruscan hacia tal línea clínica.

George Lucas se enteró, enfureció y habló en tribuna en las Naciones Unidas, exigiendo “un castigo ejemplar por parte de la Corona británica contra quienes expidieron un pasaporte falso que viola los derechos autorales”. Emisarios de todas las naciones le aplaudieron de pie. George Lucas salió en la portada del Times, con el encabezado “Lucas reta a la Corsaria Inglesa”.

Laura fue repatriada y obligada a renunciar a su apellido, sentencia que la motivó a contrademandar la corona británica y la franquicia de Medios Estadunidense Star Wars por el delito de reprimir su derecho fundamental a escoger un nombre de su agrado, buscando apoyo en las redes sociales con el hashtag: #YoSoyLibreDeLlamarmeComoMeDeLaGana”.

Se unieron a su causa diferentes agrupaciones afines: mujeres por el derecho a decidir sobre su cuerpo, movimientos en defensa de la diversidad sexual, abogados por la unidad de Irlanda, etc. Laura Skywalker convirtió en un símbolo de la lucha por la defensa de los derechos humanos en los países tercermundistas dominados por el imperialismo británico.

La defensora de la Preservación de la Tradición Yoruba, de Nigeria, invitó a Laura a decir unas palabras en la tribuna en Naciones Unidas y ella dijo: “¿Qué pretenden, tarados? ¿Que pague regalías cada vez que diga mi nombre? ¿Cómo van a saber cuántas veces digo mi nombre? ¿Cuántas estrellas porno y negocios de comida mala no se llaman Skywalker ahora mismo, sin consultar los libros de registros? Yo acuso a la corona británica y la franquicia de medios estadunidense Star Wars de violar mi privacidad, limitar mi autonomía y discriminarme como una vagabunda sin sano juicio, despojada de su ciudadanía. ¡Skywalker es del pueblo! ¡Como Elvis, El Padrino y Homero Simpson! ¡Libertad para honrar a nuestros héroes adoptando sus nombres, con la reverencia de los papas rebautizados!” Emisarios de todas las naciones le aplaudieron de pie; la revista Times la sacó en su portada, con el título: “La chispa de un nuevo incendio social”.

Laura aprovechó su fama para vestirse como Lucky Skywalker, de La guerra de las galaxias, y hacer anuncios de Coca-Cola, con el slogan “Podrán despojarme de mi nombre, pero jamás me despojarán de la chispa de la vida”.

La Franquicia de Medios Estadunidense Star Wars demandó a Laura Skywalker (razón social en litigio) por usar en el anuncio de Coca-Cola las insignias de la República Galáctica y la Confederación de Sistemas Independientes, sin aportar un centavo por pago de regalías.

Aquella Navidad, una Laura Skywalker, disfrazada de Santa Claus, subió a la tribuna de las Naciones Unidas y pidió “oraciones por la paz en la Franja de Gaza y que George Lucas entienda que no puede exhibirse como un judío insaciable de dinero frente a los niños que tanto aman a Chewbacca”.

En la celebración de Año Nuevo del consulado británico en Papúa, sus instalaciones fueron atacadas con bombas molotov y gases lacrimógenos, por fuerzas autodefinidas como Rebeldes Cátaros por El Nombre de Dios, quienes amenazaron con tomar medidas terroristas si no se conseguía #JusticiaParaSkywalker. Como represalia, George Lucas prohibió el consumo de Coca-Cola en el set, y dijo en la alfombra roja de los premios BAFTA que no “le intimidan los estúpidos atentados financiados por un refresco que sabe al peor petróleo del golfo Pérsico”.

Laura subió a tribuna en Naciones Unidas y demandó públicamente a “George Lucas por llamarse Lucas sin pagar regalías por usar el nombre que ya usaban el Pato Lucas y Lucas, el de Plaza Sésamo, de cuyas marcas Coca-Cola Company y SkywalkerMedia adquirieron derechos que aportan generosas participaciones económicas, de la que se financian urgentes campañas humanitarias por el mundo.

En la pantalla del Times salió Will Smith, caracterizado de Obama, porque el dramita de George Lucas contra Laura Skywalker ya les daba hueva, aunque en sus páginas interiores venía un reportaje sobre el posible encuentro de Star Wars contra Laura Skywalker en Las Vegas. Un par de semanas después, las portadas de todas las revistas y periódicos anunciaban la firma de la cesión de derechos desde la Plaza de San Pedro (con autorización del santo padre), acompañado de rabinos, musulmanes, el oso polar de Coca-Cola y la actuación de Katy Perry.

Fue el año que todos autorrenovaron su registro como Kodak.

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