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El sistema detrás de la mariguana

Resulta que la mariguana no es exclusivamente una planta que te pone los ojos rojos, te afloja el rostro y te vuelve risueño.
Resulta que la mariguana no es exclusivamente una planta que te pone los ojos rojos, te afloja el rostro y te vuelve risueño. (Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Verónica Maza Bustamante


Hoy se celebra el Día Mundial de la Mariguana, pero no es solo un festejo para que los pachecos atizen a gusto; se trata de una fecha para reflexionar y debatir públicamente sobre la planta y sus múltiples propiedades, entre ellas activar el sistema endocannabinoide que todos llevamos dentro.


Desde hace 20 años mi madre padece una enfermedad crónico-degenerativa llamada fibromialgia, caracterizada por fuertes dolores musculares, fatiga, depresión, ansiedad, trastornos de sueño y del intestino, entre otros. Fue difícil entender el origen y características del padecimiento; después, asumir que no hay fármacos que la curen. Pero no me he dado por vencida en la búsqueda de tratamientos, así que cuando se difundió el uso de la mariguana medicinal con el caso de la niña Grace comencé a informarme sobre el tema. Durante más de un año leí artículos médicos, científicos e informativos, pregunté a médicos y a consumidores al respecto, hasta que, junto con mi progenitora, decidí probar el tratamiento. Y fue una buena idea.

ESE SISTEMA QUE NO VES AHÍ

Resulta que la mariguana no es exclusivamente una planta que te pone los ojos rojos, te afloja el rostro y te vuelve risueño. No lleva a sus usuarios a terminar, por ley, como el mariguano que aparecía en las monografías que comprábamos en mis tiempos de secundaria, tirado en el piso, sucio e inconsciente. El cannabis ha estado presente en la historia de la humanidad por lo menos desde hace diez mil años (hay investigaciones que proponen que lleva más tiempo en la Tierra que el propio ser humano) y ha sido usada en casi todas las civilizaciones a nivel medicinal, alimenticio, textil, espiritual y recreativo.

Lo más impactante, y que pocos saben, es que el cuerpo humano (así como el de otros mamíferos) posee un sistema endocannabinoide en su interior: un conjunto de receptores que modulan diversas funciones fisiológicas de nuestro organismo, como la percepción del dolor, la inflamación, la toxicidad y el traumatismo neuronal, el aprendizaje y la memoria, el control de las emociones, estado de ánimo, estrés y apetito, la homeostasis energética, así como en la mediación de diferentes procesos a nivel neuronal, cardiovascular, digestivo, reproductivo e inmunológico. Su descubrimiento es reciente: fue en la década de los ochenta cuando el doctor israelí Raphael Mechoulam (quien en 1964 logró aislar el componente psicoactivo de la mariguana, el THC) sintetizó en el cuerpo humano un neuromodulador llamado Anandamida (que en sánscrito significa “portador de paz y felicidad suprema”), cuya composición molecular es idéntica a la del THC. Es decir, confirmó que el cuerpo humano produce su propia mariguana como medicina interna y como fuente de placer, inspiración y hasta descanso de la vida cotidiana.

La enorme importancia de esta investigación —que sigue en activo y ha sumado a científicos de todo el mundo— pasó desapercibida durante años; no obstante, recientemente se le ha comenzado a dar su justo valor: es posible separar las moléculas no psicoactivas de la mariguana (cuando menos dos: CB1 y CB2) y la psicoactiva (THC), de tal manera que pueden implementarse tratamientos, empleando diversas mezclas para curar, aliviar síntomas o mejorar la calidad de vida en pacientes de epilepsia, esclerosis múltiple, glaucoma, cáncer, párkinson, alzhéimer, endometriosis, depresión, fibromialgia, ansiedad, dolor, diabetes, trastornos del sueño, la memoria y el apetito, entre otros males que aún están en proceso de investigación.

CELEBRANDO EL 4/20

En diciembre del año pasado, mi madre comenzó su tratamiento con CBD, es decir, con el activo no psicoactivo de la mariguana. En la Fundación Por Grace me dieron información, me canalizaron con doctores para tener dosis en receta, me facilitaron los formatos para tramitar el permiso de Cofepris y pude elegir un importador que se adecuara a lo indicado.

Desde las primeras tomas del aceite, noté mejoría. La yerba no hace milagros, pero sé que ayuda, y mucho, en su padecimiento. Igual en otros, porque sigo investigando al respecto. Sé que se podría abrir un nuevo, amplio y esperanzador panorama para pacientes de numerosas enfermedades. Por eso, el día de hoy festejaré la apertura del Museo del Cáñamo y la Mariguana en México (museocanamomx@gmail.com), después iré a la pachanga del Día de la Mariguana en la Ciudadela de la CdMx (de 10 a 20 horas) y, más tarde, a celebrar la edición mexicana de la revista Cáñamo en la Pulquería de Los Insurgentes (Insurgentes Sur 266, colonia Roma). El fin de semana acudiré al Curso de Auto-acompañamiento y Seguimiento de Terapias con Cannabis, organizado por Cannativa (cannativamedicinal@gmail.com).        

Los tiempos han cambiado. El mariguano no debería ser más ese tipo que rueda por las calles y del cual las madres protegían a sus hijos jalándolos del brazo al primer hornazo. Ahora se debería hablar de mariguanos conscientes, gente que valora, estudia, promueve y difunde los incontables usos de una planta ancestral que podría llegar a cambiar la salud de muchos habitantes de este planeta.

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