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El secreto de Juárez

El Profesor inició sus estudios en esta academia.
El Profesor inició sus estudios en esta academia. (Especial)

PREGÚNTALE AL PROFESOR SABELOTONA
Rafael Tonatiuh


PROFESOR, ¿CÓMO BENEFICIA A MÉXICO EL RECORTE PRESUPUESTAL?
Un ciudadano que vive fuera del presupuesto.


Querido amigo que vives en el error:

Yo sé que van a decir que es el alcohol, que ya estoy delirando, pero el recorte presupuestal proviene de una desconocida vertiente fascista de los zapotecas, y alguien que posee el secreto lo está implementando para que los mexicanos dominemos el mundo.

Benito Mussolini se puso así en honor a Benito Juárez, porque Maximiliano de Habsburgo vino a examinar a su maestro, del que sabía su plan secreto para el dominio racial.

La maquinación de Juárez se transmitió por Europa en logias secretas, que se perdieron, salvo la idea del recorte presupuestal, que consiste en hacer encabronar profundamente a la raza, para luego mandarla a conquistar a los países que se dejen. Suena muy severo, pero los orígenes de ésta ideología están manchados de sangre de sacrificios humanos, ante el Dios Chupotl, la versión de Dionisios zapoteca.

En nuestro México actual, recorte presupuestal equivale a correr a la gente de su empleo, dejándola sin poder adquisitivo. Esto equivale a reducirla hacia sí misma, a sus orígenes, retraer el ser al repartirse una galleta de animalitos entre toda la familia (con un pomo, verdad, porque para eso siempre alcanza).

Nombre, es un viaje más revelador y aterrador que la ayahuasca mezclada con Potosí, te da un revolcón que te saca el penacho.

Ya luego, el conocedor del secreto de Juárez, al aplicarlo, cobra su comisión volviéndose dictador. La mala noticia es que va a gobernar con mano dura, para mantener a la raza en los límites de sus ímpetus milenarios; la buena noticia es que ya no van a haber más recortes presupuestales, sino más sexy-comedias mexicanas en los cines, con las vedetes más candentes y los cómicos más albureros, imponiendo nuestros churros en todos los multicinemas del planeta.

Mi consejo es que mejor compres muchas galletas de animalitos, pues uno nunca sabe por dónde te va a pasar el filo de la tijera.


PROFESOR, ME APENA QUEDAR COMO IGNORANTE, PERO POR MÁS QUE ME LO EXPLICAN, TODAVÍA NO SÉ PARA QUÉ SIRVE UN DIPUTADO. ¿TENDRÍA LA AMABILIDAD DE EXPLICÁRMELO?
Yo solo sé que no sé nada.


Estimado Sócrates Batoto:

La respuesta es tan obvia que casi nadie la percibe: un diputado sirve para lavar dinero del narco, para qué te voy a mentir.

Cobra más que un director de orquesta, que casi no sirve para nada, pues los filarmónicos ni lo miran, ya que ai’ tienen las partituras, las cuáles aparte ya se las saben, y mientras dura el turno del corno inglés, aprovechan para cotorrear en su iPhone; pero al menos el director de orquesta tiene una función ornamental, ya que se mueve como estrella del rock y entretiene al respetable, pero un diputado no sirve absolutamente para nada, más que para gastar dinero.

Después del “trabajoso” acto de levantar la mano para votar por lo que les dijeron que votaran, se van a celebrar a la cantina o meten unos pomos y unas morras a la Cámara, pasándole la bolita a los senadores, otros inútiles que hacen exactamente lo mismo, pero con más cinismo, yéndose a sesiones extraordinarias para hacer tiempo y aparentar que están atareados, como los sastres, que te retienen el traje un año por tres puntadas en la manga.

Un diputado cuesta más que una scort de Cancún. ¿De dónde sale para su dieta, sus guaruras y sus gastos de representación? Pues de quien acostumbra gastar en tonterías para lavar dinero con las facturas: el narco.

Podrían limpiar su lana invirtiendo en una película de arte, triangulando el varo con países inhóspitos y extraños, como Finlandia, Polonia, Pakistán, pero se arriesgan a ganar Cannes y entonces les cae la DEA.

Una vez que gana un diputado, nadie lo vigila ni le prestan atención, salvo como chisme, como cuando un travieso camarógrafo balconea sus fiestecitas. El narco puede meter dinero a sus campañas, pero no para obtener beneficios políticos con los diputados, pues los jefes de jefes se entienden con los que están más arriba, sino para blanquear sus ganancias, pues nadie sabe qué son ni para qué sirven. Son el producto inútil perfecto.

Ni si quiera se necesita tener estudios básicos para ser diputado, nomás hay que ver las caras de los que se anuncian durante las campañas: desde el típico licenciado abotagado hasta la ñora que a leguas se ve se transa el dinero de la tanda; los candidatos se extraen de cualquier lado, como el epazote; son gratis y deseosos de poder, y si logran colocarse, aunque sea en una plurinominal, hasta pueden hacerse clientes del narco. Ya sabes que a los picudos casi no les gusta meterse unas rayitas de la pura buena vida.  

 

El Profesor Sabelotona es un vetusto catédratico de la Universidad de la Calle. Contesta todo tipo de preguntas a cambio de un trago

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