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Cuerdas extrañas: reverberaciones del pasado

Músicos de rock
(Waldo Matus)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
David Cortés

La música no está exenta de esta mirada. El rock, por ejemplo, es un género que desde sus inicios ha estado marcado por una vida paralela, una existencia en la cual, a la manera de una liga de futbol, encontramos divisiones y en donde, como en el balompié, las noticias sobre la primera división abruman hasta ocultar lo acontecido en otras lindes.

En el ritmo propulsado por Bill Haley hay una corriente principal o mainstream y múltiples riachuelos que nacen en los subterráneos; algunos de estos al final de su cauce terminan por alimentar ese flujo primario y al integrarse a él, las más de las veces, se confunden en una gran alberca. Otros se vuelven furiosos e indomables rápidos; peligrosos cauces que es preferible contener antes de que contaminen con su ejemplo so pena de convertir aquello que es una piscina de tranquilas aguas en un embravecido océano.

Es una historia que habla de historias callejeras, nacidas en garajes, sórdidos clubes y pequeñas ciudades cuyo impacto no fue asimilado cabalmente en su momento, pero que con el tiempo mostró su verdadero alcance. ¿Qué sería del hardcore sin Black Flag?, ¿qué del grunge sin Mudhoney? Seguro ambas vertientes existirían con otros matices, pero ello implica entrar en los terrenos de la especulación.

La historia, aunque no del todo prolija, de las mencionadas bandas la encontramos en libros como American Hardcore. A Tribal History de Steven Bush o en Our Band Could Be Your Life. Scenes From the American Indie Underground 1981-1991 de Michael Azerrad. Al lado de la  Rolling Stone Encyclopedia of Rock and Roll o de la Encvlopedia of Pop Rock and Soul de Irwin Stambler, es necesario que florezcan libros como Rastros de carmín de Greil Marcus o Please Kill Me. The Uncensored Oral History of Punk de Legs McNeil y Gillian McCain. Los últimos, a pesar de adentrarse en el underground, no llegan al fondo, a esa zona más oscura que se vuelve terreno propio de iniciados, aventureros y exploradores sin freno.

Julian Cope no solo es fundador y líder de The Teardrop Explodes; en sus ratos libres se da a escribir. Dos volúmenes de su autoría, Krautrocksampler (1995) y Japrocksampler (2007), dan cuenta del rock teutón y japonés, respectivamente, de grupos de extraños nombres, sonidos inimaginables y discografías difíciles de conseguir: Amon Dull I, Cosmic Jokers, Les Rallizes Denudés, Flower Travellin’ Band, Speed, Glue & Shinki, Magical Pôwer Mako.

Ese mismo Cope, que mes a mes y durante años escribió acerca de un disco desconocido en una sección (Unsung) de su sitio (headheritage.co.uk), recogió esas reseñas en un gran volumen titulado Copendium. An Expedition into the Rock ‘n’ Roll Uderwerld(Faber & Faber, 2013) en el cual aparecen placas de escasas repercusiones en  ventas, pero expansivos en sus reverberaciones y de bandas poco valoradas: Le Stelle di Mario Schifano, A.R. & Machines, Randy Holden, Sand, Magma, Sir Lord Baltimore, Vibracathedral Orchestra, etcétera.

Sí, la bibliografía acerca del rock and roll es abundante y va desde biografías e historias de los géneros, hasta estudios académicos, ensayos, narrativa inspirada en la música… pero esa gran mayoría está escrita en inglés y cuando se traduce al español, se escoge aquello de venta segura o que habla de lo ya sobado y conocido. Huelga decir cuales son las consecuencias para una escena o una cultura que se construye con referentes mínimos y éstos pertenecen únicamente a esa corriente principal.

No hay traducciones al castellano de los libros de Cope y mucho menos de textos como The Crack in the Cosmic Egg de los hermanos Freeman  o Prophets & Sages. An Illustrated Guide to Underground and Progressive Rock 1967-1975 de Mark Powell, biblias del krautrock y del rock progresivo inglés, respectivamente.

Afortunadamente en este país existen los necios. Hace cuatro años, Alberto Escamilla, Alberto Mercado y Juan Santiago Huerta, formaron el colectivo Canaxis para llevar a cabo “estudios sobre temas relacionados con la música contemporánea, así como tópicos relacionados con el arte en general”. Resultado de esa alianza fue el tomo Cuerdas extrañas. Música al margen, vol. 1 (1960-1969) que recogió 30 reseñas de álbumes poco promocionados, pero influyentes artísticamente hablando: I Hear a New World, Joe Meek; The Parable of Arable Land, Red Krayola; You Used to Think, Erica Pomerance; Oar, Alexander Spence; Philosophy of the World, The Shaggs, entre otros.

El esfuerzo sería meramente anecdótico de no ser porque recientemente el colectivo acaba de lanzar al mercado el segundo volumen bajo el título de Más cuerdas extrañas: Música al margen Vol. 2 (1970-1980), en el cual, nos dicen sus coordinadores, se encuentran músicos a quienes “se les pueden aplicar los calificativos de inquietantes, originales, abyectos”.

Es un texto único en nuestro país, una reunión de nombres que, afirman, “pueden resultar lejanos o francamente desconocidos…para eso se pintan solos freaks solitarios como Maitreya Kali o R. Stevie Moore, otros nos parecen de lo más familiares en la inteligencia musical como Lou Reed o Yoko Ono, lo que no habíamos reparado, es su carácter infinitamente trasgresor e insólitamente innovador”.

Otra vez se consignan 30 discos en donde “se atomizan y se pulverizan diversos géneros surgidos en la década de los setenta: el punk, el postpunk, el naciente noise, la electrónica pop y hasta el mal llamado (algunos dirán mal nacido) rock progresivo”. Se trata de treinta reseñas escritas por los coordinadores, más algunos autores invitados (Alejandro González, Javier Brown), “treinta nuevas defensas  apasionadas y rabiosas a discos que fueron claves en el desarrollo de la música marginal, desconocida u olvidada y  que harán la delicia de todo aquél que busca nuevas emociones auditivas o el reconocimiento sónico a su necia melomanía”.

Algunos de los platos consignados son World Within Worlds, Basil Kirchin; Egon Bondy’s Happy Hearts Club Banned, The Plastic Peole of the Universe; Barricade 3, ZNR; Onze Danses Pour Combattre la Migraine, Aksak Maboul; que se tienden la mano con obras más conocidas como Fly, Yoko Ono with Plastic Ono Band; Metal Machine Music, Lou Reed; Pink Flag, Wire, pero que coinciden en su sed de aventurarse por nuevos caminos.

Hace falta mucha literatura musical en español en este país. Este vol. 2 solo viene a ser un paliativo y al mismo tiempo un faro al iluminar el camino de nuevas generaciones de melómanos que a pesar de encontrar todo en la web, en ocasiones no saben cómo iniciar. Es una invitación a disfrutar de “estas arrebatadoras crónicas sobre una turbulenta era musical que aún hoy tienen eco en nuestros oídos”.

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