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Los rivales de 'Birdman'

Ilustración del Óscar

PEPE EL TORO ES INOCENTE
Jairo Calixto Albarrán



Hoy es día del Oscar. Y en México ya la gente se prepara para ir a celebrar a nuestros compatriotas al Ángel de la Independencia como si González Iñárritu y el Chivo Lubezki fueran el Piojo Herrera y el Chicharito. Y como si Birdman, cimentada sobre el espíritu de Raymond Carver, tuviera algo de El llano en llamas.

GOBIÉRNENSE

Mientras da comienzo la fiesta, la alfombra roja y la repartición de premios, vayan aquí algunas reflexiones sobre las películas que aspiran a ganar, aunque sea muy probable que Kanye West suba a quitarles la estatuilla para dársela a Beyoncé.

CLINT EATSWOOD, ESE PATRIOTERO

Eatswood, el viejo redomado y duro que no baila, veterano de toda materia, nos engañó porque quisimos creerle su invención sobre un artista atormentado por su pasado como símbolo de la hiperviolencia y el conservadurismo, dedicado a explorar otros matices de la desesperación humana. Creíamos que realmente había dejado de ser Harry el Sucio, que estaba realmente del lado de Los Imperdonables, que lo suyo eran Los puentes de Madison e Invictus, pero con tal de ganarse un Oscar en pleno retorno del oscurantismo a la Gran Disneylandia, además de quedar bien con el espíritu kukusklanesco reinante, ha mostrado su verdadero rostro en American sniper. Uno hubiera pensado que los homenajes patrioteros de Mr. Eatswood terminaron con aquel ominoso filme, El sargento de hierro, donde se vanagloria del asalto yanqui a esa potencia militarista que es la isla de Granada, pero no. Ahora con su más reciente filme, Francotirador (no confundir con El Francotirador, aquel clásico alegato setentero de Michael Cimino sobre las consecuencias de la guerra de Vietnam con Robert de Niro), se arma un desatado culto a la soldadesca gringa regada por Medio Oriente para contribuir a la tranquilidad del mundo contemporáneo. Todo bien embalado en un filme propagandístico con un sex symbol como Bradley Cooper encabezando el reparto, que exalta los valores de marines y seals, frente a la canalla asesina del enemigo fundamentalista. Cooper es un francotirador de esos que donde pone el ojo pone la bala, que se vuelve popular entre la tropa por su heroísmo, solidaridad, espíritu de sacrificio y en Irak acaba con los enemigos del american way of life. Por supuesto, la maestría narrativa de don Clint es tan irreprochable como reprochable ese ejercicio fílmico bochornoso.

Bueno, el protagonista es tan bueno que incluso puede sentir empatía por el enemigo mientras lo tiene en la mira, sobre todo cuando se trata de niños que en vez de abrazar a Mickey Mouse, abrazan un lanzagranadas.

Ya en el colmo de su conversión como miembro honorario del Tea party, demostrando que puede ser más bajo que Sarah Palin, Eatswood ha declarado en plena campaña por el Oscar, que hay naciones que requieren de un sátrapa.

Al final todo se reduce a un Snipper vs Snipper, que es como un Spy vs Spy.

BOYHOOD

Pocas cosas tan irritantes como un adolescente instalado en la franca rebeldía. No sé por qué el director Linklater se decidió a realizar esta película durante 13 años para demostrar algo que ya se sabía: que no importa lo que hagas, ni como los eduques, ni siquiera a las terapias de choque a las que lo puedas someter, cualquier niño está condenado a ser un adolescente odioso, malhumorado, intratable y mamón.

No hay manera de contener ese destino manifiesto, y el registro de Boyhood así lo constata.

Es cierto que el chico es un personaje sometido a un menú familiar rudo: una interminable lista de divorcios maternos, además de que la propia madre se convierte en una especie de terapeuta Gestalt sin derecho a discernir, sin olvidar que su padre es una figura intermitente que no acaba de madurar. Pero ambos padres también son comprensivos y solidarios, hacen su esfuerzo por sacar adelante a la criatura y a su hermana, en una lucha denodada por no ser una familia disfuncional. Y ni así.

La maldición de "Dazed and Confused" permanece: los adolescentes no tienen herramientas, ni guías, ni un Joda. Y cuando consiguen algo de todo eso, carecen de instructivo. Y ya es demasiado tarde para entender que la vida no es una caja de Lego.

Pero si el objetivo de Linklater era destruir su antigua tesis sobre la posibilidad de transformar a niños en adolescentes mediamente tratables en Escuela de Rock, gracias a la de pronto muy deprimente Boyhood, consigue el objetivo.

Los ninis se apoderan del mundo. Boyhood es la versión fresa de Kids, pero sin sexo.

FOXCATCHER

Ser millonario excéntrico no es fácil. Hay que mantener un estilo de vida alternativo con todos esos altos ingresos y puedes terminar como Howard Hughes en un deprimente estado cavernario cuajado de paranoias. Por eso esta es la triste historia de un millonario excéntrico al que no le bastaba con ser ornitólogo-filatelista-filántropo. Él quería ser reconocido, admirado, convertido en héroe por conducir al equipo olímpico de lucha grecorromana a una patriótica medalla, como representación del cumplimiento del sueño americano.

Pero te puedes comprar todo, incluso a los mejores luchadores, pero ni el carisma ni la sabiduría ni el liderazgo se pueden adquirir como si fueran una pizza a domicilio.

Ese quizá sea el destino de juniors, pirrurris y mirreyes.

Esta historia está basada en hechos realmente existentes. John Du Pont, otro pobre niño rico de tantos, hijo de una madre castradora que no le confiere ningún valor, no tiene ninguna gloria. Así que gracias a su dinero se compra una gloria ajena, la de los hermanos Schultz, grandes campeones. Y para lograrlo los divide, los reduce bajo el poder de sus neurosis y esquizofrenias. Y del maldito dinero que es tan solo vanidad.

Gran trabajo de Steven Carrell que abandona las comedias románticas para desaparecer en cuerpo y alma en el personaje de Du Pont atrapado en una nariz aguileña rampante y sonante. Y empata con la sorprendente presencia de Chaning Tatum, que se deshace de su eterno papel de padrote para rifársela como manadísimo víctima del bullying de un Ricky Ricón. Otro maese, el señor Ruffalo que aparece como un Hulk contenido, morigerado que no saben que está atrapado en un tragedión bíblico.

EL CÓDIGO

El Código enigma o todas las claves no son románticas. Un filme que nos descubre la leyenda de Alan Tunnig, el genio que descifró los códigos nazis y salvó millones de vidas. Inventor de la computadora primigenia, constructor de nuevos modelos matemáticos, genio incomprendido al borde de ser una versión adelantada del Señor Spock pero con sentimientos, pasó medio siglo en la oscuridad por ser homosexual. Y sin la capacidad ni el humor de Oscar Wilde para resistir, Tunnig se convirtió en catador de precipicios.

Larga vida al maestro Benedict Cumberbatch, cuya prodigiosa interpretación le desmadeja el espíritu a los espectadores.

Ahí nos vemos en el Ángel.

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