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El regreso de Zurdok

Zurdok
(Ricardo Reyes)

Conocí y escuché a Zurdok por primera vez una tarde de mitad de los noventa, cuando el grupo daba un concierto gratuito sobre la duela de ese foro circular en Plaza Loreto, en el sur de la Ciudad de México.

Entonces los Zurdok solían presentarse con un segundo nombre, Movimento. Eran Zurdok Movimento e incluían a un chico de sonrisa insegura detrás de una marimba que, entre canción y canción, solía morderse la uñas. Yo iba rumbo a Cinemanía y recuerdo perfectamente sentirme atrapado sin salida por esas guitarras que se deslizaban, un poco, por la aún supurante tradición enfurecida del grunge, sin que ello fuera una constante en el repertorio, como sí sucedía con otras bandas de la época. También ejecutaban rolas que en su corrosión no pretendía disimular algo de cursilería e, incluso, ingenuidad. Aquella vez en Plaza Loreto tocaron todo el Antena, su primer material. Desde entonces se me incrustó una erótica fijación por una de sus guitarras, la de David Izquierdo (a veces siento que por su culpa desarrollé una fijación por los tipos rapados).

Poco más de 15 años después de mi primer encuentro, los Zurdok han vuelto a Plaza Loreto. Pero este martes no darán concierto; aún así, hay una fila de fanáticos esperándolos; están sobre la acera, afuera de la tienda de discos, pero como el cielo gris amenaza con soltar un inclemente diluvio, los hombres y mujeres pertenecientes al cuerpo de seguridad ACERO les han invitado a acomodarse en las mismas gradas donde casi 20 años atrás dieron un concierto gratuito, respetando su lugar en la fila. Lo de hoy es una firma de autógrafos con motivo del lanzamiento de Gran Salto, que incluye sus tres trabajos de estudio: Antena (1997), Hombre sintetizador (1999) y Maquillaje (2001), más un cd con versiones, demos y dos canciones inéditas.

Muchos de los que están formados vienen con niños de entre siete y nueve años. Son aquellos que en su adolescencia noventera exprimieron la música del cuarteto regiomontano y hoy son padres de familia que se han escapado de sus oficinas para que sus hijos conozcan a sus ídolos que, de algún modo, definieron un gusto musical.

Un par de horas antes tuve la oportunidad de entrevistar a Chetes, Maurizio Terracina, David Izquierdo y Ketchup, la alineación original de Zurdok, en un café de la colonia Roma.

¿Cómo se siente después de haber tocado el primer día del Vive Latino 2014, antes de Nine Inche Nails?

Chetes: Ya mucho más tranquilos, después de mucho tiempo de preparación y de estarlo planeando varios años, durante los que estuvo en el aire la idea de reencontrarnos. Y luego, como de un año para acá que nos juntamos los cuatro y que decidimos hacerlo. Supongo que los nervios se incendiaron a todo lo que da desde hace tres meses atrás, cuando nos metimos a grabar el box set Gran salto, y después nos pusimos a ensayar como en serio. Fue mucho tiempo de preparación pero creo que valió la pena, la gente estuvo muy prendida y eso nos ayudó para calmar los nervios…

¿Estaban nerviosos?

Ketchup: No nerviosos, más bien ansiosos, con muchas ganas de hacerlo; como dice Chetes: ya teníamos mucho tiempo esperando esa fecha, jueves 27 de marzo, entonces ya teníamos ansias. Y la verdad es que salió como lo habíamos soñado. Es como una buena señal para las muchas cosas que vienen, porque a partir de que decidimos dar este concierto en el Vive Latino, se dieron varios festivales: estaremos en el Teatro Metropolitan el 30 de mayo, acabamos de lanzar este box set, que también era una idea que teníamos hace tiempo para que estuviera contenido todo el trabajo de la banda completo, tanto en físico como en digital, porque estaba todo muy disperso, además de que no se encontraban muy fácil los álbumes; queríamos mostrar varios de los demos de la época para que la gente conociera el proceso creativo de la banda, otras versiones que nos gustaban. Ya después se le ocurrió a la disquera crear dos canciones nuevas. Entonces, todo se fue muy rápido… ahora mismo estamos comprometidos para hacer un cuarto álbum de estudio.

La verdad, odio esta palabra, pero creo que es inevitable: ¿éste siguiente cuarto álbum de estudio significaría una evolución después de ese discazo que fue ‘Maquillaje’?

David Izquierdo: Nosotros los vemos más bien como una continuación de la banda. Pero nunca hemos estado preocupados por esa cuestión de “ah… los fans esperan esto”. Tratamos de hacer lo que nos emociona en ese momento y si nos emociona, sabemos que alguien más se emocionará al escucharlo. Eso lo tenemos muy claro, sin importar que lo que hagamos sea cargado de electrónica o más rock o pesado. La onda con Zurdok ha sido muy libre; no tomamos en cuenta lo que nos rodea en términos de tendencia. De hecho, creo que algo que nos ha caracterizado es que la gente nunca sabe qué esperar de la banda.

Ketchup: Entiendo por qué hay bandas que se vuelven íconos de una estética auditiva, lo cual es muy valioso, pero no es nuestro caso, la verdad eso no nos pone… Incluso, los dos tracks inéditos de Gran salto son totalmente diferentes de Antena, Hombre sintetizador y Maquillaje.

Ustedes dicen que no hay un sonido Zurdok o alguna característica constante en la banda; sin embargo, noto un elemento Zurdok inconfundible: su capacidad para sincronizar las letras, las sílabas con las notas de las canciones. Puede que lo diga desde una posición de un ‘fan’ clavado…

Chetes: Puede ser, porque la sensibilidad de Zurdok siempre es más musical. No hacemos mucha diferencia del proceso creativo entre letras y música. Hay rolas que quieren decir algo específico y otras que son imágenes que se dan una tras otra y así forman una canción sin necesidad de una coherencia narrativa.

“Por ejemplo, ‘Gallito inglés’ básicamente habla sobre un pene y otra canción puede ser otra cosa. Desde luego no pueden faltar las canciones de amor y soledad, que son figuras recurrentes en el rock. Hay de todo un poco; sin embargo, no hay reglas para obedecerlas, quiero decir, no es consigna escribir letras raras. Quizás unas letras puedan parecen muy fumadas, como ‘Cuantos pasos…’, que es básicamente de lógica infantil, o sea, la pudo haber escrito un niño. Básicamente ponemos letras que le queden a la rola.”  

 Wenceslao Bruciaga

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