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Rafael Catana: La vida en el Terregal

Hace poco comenzó a circular "Terregal", la más reciente placa del cantautor, rupestre y funámbulo Rafael Catana con la cual rompe un silencio de cinco años.
Hace poco comenzó a circular "Terregal", la más reciente placa del cantautor, rupestre y funámbulo Rafael Catana con la cual rompe un silencio de cinco años. (Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

David Cortés

 

Hace poco comenzó a circular Terregal, la más reciente placa del cantautor, rupestre y funámbulo Rafael Catana con la cual rompe un silencio de cinco años. Es un álbum en el que se advierte un cambio de orientación; es más directo, incluso pesado, sicodélico, y en donde participaron diferentes manos en la producción.

Ahora la banda de acompañamiento es la Rooster Band: “Al terminar la gira Caballo, los Bandidos íbamos por un nuevo disco, pero ellos son de una generación diferente a la mía y decidimos darnos un receso. En ese proceso un día Víctor Moreno (Medusa) y Miguel Esparza (Dug Dug’s) me invitaron a su sala de ensayo y empezamos a montar canciones, aunque ya venía trabajando con otros músicos como Oscar Fuentes y Lorenzo Lagrava (Sangre Azteka, Dr. Fanatik), buscando otros sonidos”.

Las canciones que grabaste Víctor Moreno y Miguel Esparza tienen un toque ácido, sicodélico y “Punta Cometa” posee tintes latinos, en la vena de Carlos Santana. ¿”Rock sobre Ruedas” es una canción acerca de Avándaro?

La imagen es post-Avándaro, me tocó una vez ver un camión de redilas con músicos que llegaba a un parque, se conectaba a la luz y empezaban a tocar: Three Souls in my Mind, Comunicación, las bandas de esa época. De pronto alguien gritaba que venía la policía y a desconectar, vámonos. Esa rola es una canción de la historia de Ciudad de México, mientras “Punta Cometa” es acerca de un tema al que yo no me quise meter, que son los 43. Para mí fue un sueño, porque he estado muchas veces en Punta Cometa y de pronto pensé que ellos habían tomado un camión y estaban allí, en la playa, era mi esperanza. Del sonido latino, sí es un poco de Santana, pero es el sonido que había en México en los cincuenta y sesenta, esa guitarra eléctrica que Carlos Santana universalizó.

En este disco también te acercas un poco al jazz rock.

Es un rollo de fusión, pero tiene que ver… yo no creo que me arriesgo, pero son ideas que tienes que desarrollar, ideas musicales que tienes que hacer, porque a veces uno se encasilla en que nada más es un trovadorcito de a peso y no, tengo una historia con la Ciudad de México en donde vi tocar a Chac Mool, a Árbol, al Queso Sagrado, a la Fachada de Piedra, grupos viejos ahora, pero que siguen haciendo música y de cierta forma me influenciaron.

Hay una tendencia al country, medio ranchera en canciones como “14 bandidos” y “Las Ánimas”

Por más que me quiero alejar del folk no puedo, es lo que me gusta, sigo escuchando a Crosby, Stills Nash & Young o a Calexico, que es lo que me toca. Este disco y esta pieza (“Las Ánimas”) tiene que ver con ese viaje interno que no hacemos al México profundo. Por supuesto que tenemos que salir, irnos fuera de aquí, pero regresar: “14 bandidos” y “Las Ánimas” tienen que ver con lo mismo. No  son historias familiares directas, pero siempre lo digo, mi abuela viajaba en un tren de Río Verde a Cerritos a comprar naranjas y siempre me contaba de ese cruce en el desierto potosino, entonces son imágenes que se me quedaron permanentemente y así es en el caso de “Luminosa” y “Terregal”. Cuando era chico, vivía en el Estado de México y había unos terregales espantosos y llegaba al DF y me curaba porque era alérgico al polvo, podía respirar; pero esta canción de “Las Ánimas” sí es una historia de estos tiempos en donde la muerte nos toca tan de cerca, porque también hay cosas espirituales, emocionales y muy dentro de nosotros que podemos cantar. Hay un lugar, en el desierto, que se llama así, Las Ánimas, caminas,  de pronto encuentras un tinaco y después vuelves a caminar y no sabes si vas a encontrar agua.

¿Rafael Catana ha recibido lo justo por su trabajo en estos años?

No me preocupa, lo tomo con muy buen sentido del humor, pero sí he tenido trabajo. Es un reto, porque la onda, a esta edad, es seguirlo haciendo y vivir de esto porque es complejísimo. Si Leonard Cohen tiene 80 años y León Chávez Texeiro 82, espero llegar por lo menos  a los setenta (risas).

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