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“Hasta el porno reclama elegancia”

Cuando Celezte llegó en 2009, a México lo sacudía una severa crisis económica; ni hablar de la industria porno, como siempre en pañales, muriendo en los intentos de empresas que desaparecían tras de su fundación.

Sin bajarle a su empeño de dar a conocer el porno en todas sus facetas, la también empresaria abrió en 2010 su cuenta en Twitter @celeztemodel, adonde no tardaron en llegarle propuestas indecorosas. “Se apareció gente que me decía: ‘Quiero tener sexo contigo, ¿cuánto me cuesta? ¡Lo que sea!’ Y yo, nooo, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero tanto va el cántaro a la fuente…”, recuerda sobre sus inicios como escort.

A partir de entonces, la rubia dividió su tiempo entre pequeñas producciones locales, algunas cintas grabadas para el mercado europeo, pero sobre todo desarrolló la intuición para hacer de Twitter la plataforma bajo la que perfeccionaría el negocio de los acompañamientos.

Muchas tuiteras que ofertaban servicios sexuales cuestionaban a Celezte: “¿Cómo llegas a tener tantos seguidores, tanto trabajo y a cobrar lo que se te ocurra? Porque estoy bonita como tú, pero tengo que cobrar mil 500 pesos mientras tu cobras cuatro veces más”. La argentina sabe que armar estrategias de negocios y saberse vender en Twitter es clave: “La foto que ve el cliente, los detalles que escribes, los errores de ortografía, todo tiene que estar cuidado. Porque si vos escribís, lo que dicen aquí, nacadas, ¿sí me entendés?, entonces incitas a ese público, que está perdiendo el tiempo nada más y no te contrata”.

ADIÓS AL “ESCORT”

Su constante actividad en internet, le abrió la puerta de la productora SexMex, con la que trabaja desde el otoño pasado. El largometraje La Jefa —donde una déspota Celezte somete sexualmente a pobres empleados— es el próximo fruto de esa relación.

Pero lo mejor de esta faceta es que ella misma halló el modo para ser la realizadora de sus propias producciones, por el momento cortos, que difunde a través de sus redes sociales y su página www.celeztemodel.com. “Para subir un clip cada lunes, tengo grabación tres o cuatro días a la semana”, nos dice en un descanso de la filmación del día de ayer que versa sobre futbol. “Gano más haciendo porno que como escort, ya que una película me paga lo de tres o cuatro servicios, con la ventaja de que conozco con quién grabo y me doy el lujo de elegir”, aclara.

El estar produciendo videos cortos en su página le funciona, “pues me genera entradas e ingresos, con gente suscribiéndose en todo el mundo mientras estoy sentada en casa viendo tv”. A ese ritmo ya hizo Una doméstica fuera de serie, Sexy Carwash, La enfermera te baja la calentura y Una policía en acción, las cuales pueden ver sus fans en cualquier parte del mundo.

Celezte Cruz, de medidas 95-65-96, finalmente recoge los frutos de ocho años de arduo trabajo difundiendo el cine XXX. Ahora SexMex maneja a más de 30 actrices y vende sus largometrajes a la televisión de Estados Unidos. Y en su caso particular, escribir, producir y dirigir un clip semanal le ha servido de vitrina para entrar en negociaciones con célebre productora de videos con la que comenzará a colaborar.

El ser la jefa en sus grabaciones le ha generado a Celezte sentimientos encontrados. Por un lado la satisfacción de comprobar que entre más atiende su página, más ingresos le provoca. Pero también la de encontrarse con nuevas responsabilidades, como la de no hallar actores porno serios. A cambio recibe un caudal de solicitudes de fans que le ofrecen trabajar gratis con ella. “De repente en mi bandeja del correo electrónico tengo 200 solicitudes de actores porno amateur que ofrecen sus servicios. ¿Qué les digo”, se pregunta contrariada, “pues me muero de risa”, remata. Audaz como suele ser, ha puesto la tarifa de 15 mil pesos a los interesados que quieran “actuar” con ella en escenas candentes. Sin embargo, la queja es perenne: “No hay hombres serios. Este es un trabajo difícil, de mucha concentración, y me vuelvo muy pesada cuando se ponen a bromear”, lamenta.

“Hasta en el porno tiene que haber elegancia”, dice convencida Celezte Model, quien termina recordando un lugar común de su profesión: “Todos los días alguien me quiere sacar de trabajar, y yo solo pienso que muchos hombres no saben en la que se meten, pues nosotras estamos acostumbradas a ganar y gastar mucho”.

Guapa, emprendedora y sensual, seguro ese cuento nunca acabará.

Juan Alberto Vázquez

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