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El ‘Perfume’ de Drexler y Supervielle

El primer encuentro entre ambos fue hace 15 años, con el disco "Frontera", de Drexler, y nunca han dejado de colaborar.
El primer encuentro entre ambos fue hace 15 años, con el disco "Frontera", de Drexler, y nunca han dejado de colaborar. (Grecia Escalona)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Verónica Maza Bustamante


El dueto de uruguayos está en México para presentar el día de hoy un concierto en el Teatro Metropólitan. Aquí, una charla con ambos músicos.


Jorge Drexler volvió a México más rápido de lo esperado, pues apenas un año atrás estuvo por aquí presentando su disco Bailar en la cueva, y en primavera ofreció un concierto en el Vive Latino. Pero esta vez viene acompañado de otro talento uruguayo de la música: Luciano Supervielle, quien ha sido parte de bandas míticas como Plátano Macho, Peyote Asesino y el proyecto de Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico, Bajofondo Tango Club, con quienes se presentó el año pasado en El Plaza Condesa.

El primer encuentro entre ambos fue hace 15 años, con el disco Frontera, de Drexler, y nunca han dejado de colaborar. Perfume, el show que presentan esta noche, es minimalista, electroacústico, experimental. Justo el mole de los dos.

Hablamos con ellos sobre temas diversos, y esto es lo que nos dijeron:

 

Las canciones son una cosa esplendorosa. De entre tus canciones, Jorge, ¿cuál es la que relacionas más con Luciano?

Enseguida pienso, y no es una alusión personal, en “Deseo”. Habla del sexo, de tu materia de trabajo, Verónica, pero lo que me impresiona más es el arreglo de cuerdas. Tiene una mezcla de elementos de Piazzola, de hip hop instrumental y de sonoridades muy diversas que me recuerdan a él. Cuando escribí la canción quería que estuviera bien desnuda. El arreglo que hizo Luciano fue, como dices, tan esplendoroso, que ya no entiendo la canción sin éste.

Luciano, ¿cuál es el perfume que más recuerdas?

Cuando vengo a México me reencuentro con perfumes que me llevan a la infancia, pues viví cuatro años en el DF cuando era niño. La memoria olfativa es potente. Me trae recuerdos lindos, de nostalgia, de cerrar procesos de vida. No tengo uno en particular, pero al haber vivido en Francia, México y Uruguay, tengo un gran banco de datos olfativo.

Y para ti, Jorge, ¿a qué huele México?

A maíz, que es lo primero que descubrí aquí cuando vine a los cinco años. En Uruguay no se usa el maíz para comer. Allá es todo con harina de trigo, así que en este momento estoy deseando abrir la cesta de las tortillas y olerlas. después, probarlas.  México es muy rico en olores. El mole no tiene comparación, me encanta. El olfato es de los primeros sentidos de la evolución. Está situado en una parte muy baja del sistema nervioso central por filogenética, por la antigüedad de la especie, y produce un tipo de identificación muy poderosa, muy unida a las sensaciones y las emociones. A lo más básico del ser humano. Por eso tiene tanta fuerza en la comida y en la sexualidad.

Se le llama “barosmia” a la excitación por los olores. ¿Puedes ligar olores a la experiencia integral de escuchar o componer una canción?

Puede ser, pero ahí entra algo más indefinido e intelectual: todos podíamos relacionar una melodía con un olor, pero el olfato es para mí todo lo opuesto. No es un puente que uno arma artificialmente, porque el olfato es muy concreto. Te produce repulsión o amor. Está muy lejos de la elucubración estética. Por ejemplo el almizcle, que huele muy mal por sí solo, y está en la mayoría de los perfumes. Me gusta la parte animal del olfato.

Aún se sigue encasillando a la música en estos tiempos líquidos. ¿Cómo ves que te sigan endilgando géneros, Jorge,  después de tus años en la industria?

Voy a volver a la analogía sexual, aprovechando que estamos contigo: a mí me gusta toda la paleta de posibilidades. Abrir y conocer cosas nuevas, transitar caminos siempre enriquecedores. La música siempre es muy variada. El encasillamiento en ella se parece a la genitalidad, a concentrar todo en un punto muy específico sin ir más allá. Es más interesante diversificar. Mi música no tiene etiquetas, porque creo en la división de tareas. Soy lo que hago, y eso es difícil definirlo desde dentro.

Hablando de eso, Luciano, tú estás haciendo un disco, de próxima aparición, basado en partituras. ¿Qué tal la experiencia?

No es común y es una manera de reinventarse a sí mismo. Nunca había desarrollado tanto esa faceta mía, y es una manera de expandirme, de visitar lugares donde nunca he estado. Como artista, con Bajofondo intentamos quitarnos la etiqueta de tango electrónico, pero uno hace lo que le sale, y el título que de eso surja llega después. Primero está la intuición y el azar, después el nombre.

 

"Perfume". Jorge Drexler y Luciano Supervielle en concierto

Miércoles 18 de noviembre,

20:30 hrs.

Teatro Metropólitan.

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