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Sábado , 15.12.2018 / 08:24 Hoy

Penetración erótica al máximo

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EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

¿Será que sabemos todo de la penetración pene-vagina? ¿Que hemos explorado todas sus posibilidades, alcanzando con frecuencia nuevos niveles de placer? ¿O seguimos instalados en el mete-saca de siempre, que es cumplidor, pero no nos revela ni devela sensaciones todas nuevas?

Cada pareja (heterosexual, bisexual, homosexual, asexual) es un mundo. No obstante, creo que en general la educación sexual de los mexicanos (más otras nacionalidades, que no somos los únicos que estamos por los suelos en estos menesteres) es pobre, particularmente en el asunto del placer, lo erótico y la búsqueda por trascender en el sexo o mediante él. Sin embargo, cuando logramos desmitificar asuntos a su alrededor y nos mostramos curiosillas y curiosillos, nos daremos cuenta de que el sol del gozo y la novedad sale para todos.

Hace unos días realicé una encuesta en Twitter. La pregunta era: “¿Cuál es su práctica erótica favorita?” Durante casi todas las 24 horas que duró, la penetración iba arriba, arriba, arribotota, hasta que en los últimos 120 minutos se posicionó el sexo oral tres puntos por encima. La masturbación en pareja y el fetichismo quedaron muy por debajo de las anteriores. Es decir, en décadas recientes nos hemos quitado los amarres en torno a lo oral, explorando el sentido del gusto, del tacto, del olfato, casi que en 3D con sonido Dolby Atmos, lo cual nos abre compuertas a orgasmos sensacionales, pero nos seguimos rindiendo lúbricamente frente a la penetración, la actividad clásica desde tiempos inmemoriales, representante de cosas maravillosas y, a la vez, de machismo y poderío cuando se usa para violentar sin consenso a otra persona.

A mí también me gusta mucho la penetración. He aprendido a explotarla de muchas maneras, lo que me ha llevado a comprender que son innumerables las habitaciones que se pueden abrir cuando se visita la cueva del yoni, con toda la disposición de explorar sus recovecos, texturas, humedades, posiciones y demás. No importa el tamaño del pene cuando uno está dispuesta o dispuesto a deambular en ella como quien visita por primera vez un país que le emociona. En nuestro interior, las mujeres tenemos un montonal de puntos erógenos desde la vulva y sus alrededores hasta lo más profundo de la vagina, acercándose a la vejiga, el cérvix, los músculos, de la misma manera en que ellos podrán percibir a lo largo y ancho de sus penes, así como compañeros que los acompañan (testículos, anos), una serie de sensaciones sabrosísimas que pueden ir cambiando según el momento, el ciclo femenino, los acomodos, nuestra edad y las parejas que tengamos.

Por ello, aquí les comparto algunas técnicas a las parejas heterosexuales (aunque las de otras orientaciones pueden sacar cierta inspiración, nomás es cosa de adaptarlas), áreas y acomodos que pueden recorrer este fin de semana. Verán que si se liberan de miedos o vergüenzas, utilizan un buen lubricante, ponen la música que les gusta, se abren a la aventura, tendrán una sonrisota al cerrar el encuentro.

1.- Hombres, quítense la incertidumbre y miedo por su desempeño. Si temen que durante la penetración, a las primeras de cambio van a alcanzar el clímax, entonces antes de dar ese paso enfóquense en brindarle cuando menos un orgasmo a sus compañeras. Utilicen sus manos, su boca o, en el mejor caso, sus manos y su boca al unísono para llevar a sus compañeras al cielo tisú.

2.- El Punto G no es un amiguito imaginario, pero tampoco es un lugar inhóspito al que se llega solo portando pase VIP. El chiste es ponerle enjundia en su búsqueda. ¿Cómo? Explorando la zona profunda de la vagina, pegada al vientre; preguntando, sintiendo. El nombre es lo de menos y no existen indicaciones precisas para ubicarlo, pero existe. Hay que buscar con alegría en cada cuerpo femenino. Eso sí: cuando lo encuentren, lo sabrán sin duda porque ellas, si se dejan llevar, sentirán que no pueden seguir, que el placer las abruma, pero si se dejan llevar van a sentir el más hermoso remolino de sensaciones que hayan percibido.

3.- A un lado de ese punto rugoso que podría ser el Punto G, se encuentra el A. ¿Cómo llegar hasta él? Recomiendo una postura como el misionero en versión flexible o con ella arriba, para que puedan irse moviendo lentamente, siguiendo el vaivén de la pasión. Cuando lo alcancen, sentirán como un chispazo, una descarga eléctrica. O, quizá, como si fueran a orinar, mujeres. Pero resistan esa sensación de salir corriendo para hacer pipí y vean qué pasa. No digo más.

4.- Ya ubicamos dos puntos. Ahora vamos por el O. Si se acomodan de otra manera, haciendo la postura de la cuchara o el perrito, y van al lado opuesto de lo hallado, ellos sentirán un área menos rugosa, más esponjosa. Ahí hay que insistir un rato, mientras se impulsa el pene hacia las paredes anales, pero desde la vagina. Esa presión será maravillosa para ambos, pues ellos pueden moverse de tal manera que su miembro empuje los músculos vaginales mientras “se escurre” hacia abajo. En algunas ocasiones, este movimiento de arriba hacia abajo con presión o pegado a las paredes vaginales puede llevar a que el pene se salga y vuelva a entrar en su cueva del amor. ¡Eso es delicioso! ¡No lo eviten!

5.- ¡Ah, el cérvix! La parte más profunda de la vagina es más firme que la zona esponjosa del Punto O, pero se nota porque es lo que pareciera estar más lejos de la entrada. Si su miembro no llega hasta allá, no pasa nada. ¡Usen sus dedos! O pueden empujar un poco más fuerte para alcanzarlo, ya que con la excitación se llega a hinchar. A la mitad del ciclo menstrual estará en todo su esplendor y será más fácil estimularlo. A las parejas que les atrae la intensidad, cuando ella está arriba e impulsa con fuerza la penetración, ambos sentirán como si el miembro masculino estuviera brincando una barda. Al principio es una sensación curiosa, si se hace con brusquedad será ligeramente molesta, pero controlando el vaivén y saltándola muchas veces, llegarán a sensaciones supremas. Ella sentada arriba, espléndido. Si tienen una cabecera o pared de la cual detenerse, ¡mucho mejor!


Los pasos a seguir pueden ser innumerables, el chiste es tener la intensión, deseo y ganas de divertirse que los lleven a superar la Fase 1 de la penetración para llegar a territorios aún no conocidos. No olviden que se trata de pasarla bien, de entregarse con todo al placer, que nuestro cuerpo es parte de nuestro ser y todos tenemos uno, con sus propias características, por lo que no hay necesidad de esconderse, avergonzarse o alejarse. Las risas son bienvenidas en la búsqueda, así como los gemidos.

¡Que tengan buen viaje!

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