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No hay pelo que valga

El sexódromo
(Sandoval)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante


“Te lo voy a contar con pelos y señales”. “Jala más un pelo de mujer que una yunta de bueyes”. “Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho”. Ésos son algunos dichos populares que están en desuso porque lo de hoy son los cuerpos depilados, lisos, con piel brillante y suave, sobre todo en la zona genital.

Aquel grito de guerra en el burlesque de “¡pelos, pelos, pelos!” con el que la horda de caballeros apoltronados en las butacas le indicaba a la damita contoneándose en el escenario que era momento de que se despojara de sus prendas inferiores, no se ha vuelto a escuchar desde el cierre del último recinto de este tipo. Los table dance ocuparon sus lugares y las bailarinas exóticas que llevaron el arte de escalar o sobar el tubo decidieron que, como lo dictaba la moda ochentera en las películas porno (donde el asunto fashion no tiene nada que ver con la ropa sino con la decoración de la piel y el cabello/pelo), estaban más cómodas eliminando el matorral de su pubis, las piernas y las axilas. “Adiós, Nicanor”, pareciera que le dijeron a ese vello que a veces sobresalía de sus tanguitas de trabajo, les provocaba oleadas de calor en el pubis o hacía que sus extremidades inferiores lucieran como de marinero. Liberación total. Y un plus: los clientes estaban fascinados por ese cambio en la rutina del striptease, aunque para lograr su objetivo las chicas tenían que recurrir a dolorosos y engorrosos procesos como el rasurado, la depilación con cremas o ceras.

En la década de los setenta surgió el láser, el cual se perfeccionó en los noventa, década en la que llegó a México y se comenzó a utilizar para la depilación definitiva; al reducirse sus efectos secundarios y aumentar su eficacia, surgieron las clínicas de depilación. Mujeres de todas las edades, profesiones y estados civiles se interesaron por el asunto. Los genitales depilados a la brasileña (como se le llama al estilo en el cual se elimina absolutamente todo el pelo púbico) se volvieron objetivo ya no solo de quienes se dedicaban a la industria del entretenimiento para adultos, sino de la población femenina en general, que encuentra grandes ventajas en no tener que masacrar su epidermis para quitarse la pelambre. Con ello, volvió el boom del pubis tipo Barbie.

Porque no crean que la moda comenzó en los noventa. La reina Cleopatra no solo bañaba su cuerpo con agua de azahar y leche de burra, sino que se lo depilaba todo. En aquellos días, una situación era igual para todas las egipcias: era una obligación mantener su cuerpo completamente libre de vellos. 

El cabello era la única pelambrera que podía existir en la anatomía femenina. La ausencia de pelillos se atenía a cánones de belleza relacionadas con la juventud y la inocencia. Para lograrlo se aplicaban mezclas preparadas a base de cenizas, ceras, gomas y resinas, aunque la más popular era la “cera de azúcar”, que incluía limón (había otras creadas con sangre de animales, conchas de tortuga, gusanos y grasa de hipopótamo cuyo resultado no siempre era el mejor).

Es probable que a las griegas, por su parte, les hubiera gustado la actual técnica del láser, pues sufrían con los tratamientos existentes: el uso de pinzas llamadas volsella, de cremas depilatorias elaboradas con vinagre y tierra de Chipre, conocidas como dropax; al igual que las romanas, optaban por ceras de resina y brea catalogadas con el apelativo de philotrum. Los esclavos que realizaban la labor depilatoria eran llamados alipilarius y a sus manos se abandonaban las damas que, sabían, un día podrían ser modelos de las esculturas o pinturas que las retrataban sin vello alguno.

Actualmente el asunto es cada vez más sencillo. Beatriz Castillo, gerente de la cadena de depilación Elemental BC, comenta que con ocho o diez sesiones de tratamiento con láser se elimina por completo el vello de la zona a tratar. Aunque 98 por ciento de los clientes de sus sucursales (Satélite, Condesa, Coyoacán, Coacalco, Neza) buscan la depilación en la zona del bikini, actualmente todas las áreas del cuerpo pueden perder el pelillo: piernas, dedos de los pies, nalgas, zona anal, espalda, nuca, pezones, senos, rostro. Sus clientes son hombres y mujeres por igual. Jorge Martínez Cabrera, director general de la empresa, señala que él y sus socios tuvieron la idea de abrir el primer local luego de ver una sesión de depilación con cera en el área genital: “Era peor que una tortura medieval; creo que con esta tecnología le estamos ayudando a no sufrir a muchas personas que no desean tener vellos”.

En Elemental trabajan la depilación láser definitiva con maquinas Candela, tanto Yag como Lase, las cuales protegen la piel. El láser va eliminando los pelos que están en crecimiento, por eso es necesario hacer varias sesiones a intervalos regulares y, al final, completar un mantenimiento de una o dos sesiones anuales. El tratamiento no es doloroso, aunque se siente un chispazo y un cosquilleo durante y tras la aplicación de los disparos.

Se habla del efecto protector de la “pelusa” genital frente a los agentes físicos externos, así como un efecto barrera frente a gérmenes. La propagación del molusco contagioso, dicen, tiene que ver con que es más fácil su contagio sin la mata de por medio. Además, las heridas realizadas durante el afeitado o las inflamaciones en los folículos, alergias, heridas y cortaduras pueden influir en la aparición de ciertas ITS. Se tenga o no vello, lo mejor siempre será una buena higiene con jabón neutro. Eso sí: sin pelillos no hay ladillas.

Esta tendencia también se relaciona con la ensoñación masculina por los “pubis angelicales, estética afín a un sector de hombres que se erotizan mucho con esa imagen bucólica de la mujer con pubis infantil, lo cual no quiere decir que busquen relacionarse íntimamente con una niña; les excitan las mujeres adultas con entrepiernas lisas”, señala el sexólogo David Barrios.

Cada vez es mayor el número de hombres que recurren a la depilación corporal y genital ya sea por higiene, para bajar su temperatura corporal, dar la impresión de tener un pene mayor, porque son deportistas, atletas o realizan alguna labor en donde es conveniente no tener vello.

El actor de cintas para adultos y stripper profesional Marco Rico cuenta que “lo más común es que los hombres que trabajan en los chippendales se rasuren todo, porque los vellos no dejan lucir los músculos. Cuando están completamente rasurados, los chicos se ven más fornidos, más trabajados del gimnasio. En mi caso, como todos están rasurados, para marcar una diferencia me lo recorto, es decir, lo dejo cortito en el pecho y las piernas, aunque la zona genital sí me gusta tenerla completamente lisa”.

“En el fondo —afirma David Barrios— lo que impera es un espíritu lúdico y juguetón. La posibilidad de tener o no vello para la excitación y disfrute erótico está ligado con los juguetes sexuales y las posturas en la cama: tienen que ver con sacar a flote al niño o niña que hay en nuestro interior para echar desmadre y despadre, para divertirnos.”

Hoy, a las 11 de la noche, podrán ver en el programa Ajuste de notas, conducido por Roberto López en Milenio Televisión, el reportaje que hice sobre este tema. ¡No se lo pierdan!


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Elemental BC ofrece 20% de descuento en todos sus tratamientos a quienes llamen o acudan a una sucursal y mencionen que leyeron esta columna (los teléfonos los encuentran en www.elementalbc.com.mx). Además, regalarán a las primeras cinco lectoras que escriban a elsexodromo@hotmail.com una sesión de depilación de bigote y axilas.


@draverotika
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