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Los peces gordos sí son tontos

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Rafael Tonatiuh

El auditor Juan Manuel Portal Martínez dijo que “los peces gordos no son tontos”, pues “ellos no firman ni llevan a cabo las operaciones”. ¿Y si firman, qué? De todos modos con dinero se compran auditores y jueces. Nosotros creemos que los peces gordos sí son tontos (de lo contrario, hubieran hecho su dinero aplicando conocimientos adquiridos, no robando como cualquier ratero). He aquí algunos ejemplos celebres de grandes pescados poco inteligentes


Jaws
Aunque no nos referimos al tiburón que tiene apanicados a los bañistas de Amity Island, sino a los peces gordos que produjeron la película, pues ya habían recaudado bastante con la que dirigió Spielberg, para hacer tres secuelas chafísimas que representaron un fracaso en taquilla.



Tintorera

Versión mexicana de Jaws, con un tiburón tigre. Aunque el escualo trabajó con Andrés García, Hugo Stiglitz, Susan George y Fiona Lewis, jamás lo invitaron a chambear en una sexy comedia ni acudió a fiestas con las vedettes más candentes, regresando a los arrecifes de Isla Mujeres, visitado únicamente por estudiantes de biología.



Willy

Una Orca asesina escucha a un niño tocar la armónica y se vuelve mansa y obediente. Quizá Willie no sea tonto, pero se aproxima demasiado, por blandengue, cursi e ingenuo (si no, le hubieran liberado desde el principio, sin llegar a cuatro películas).



Tiburón Bruce

Este gran pez de la cinta Buscando a Nemo tuvo la puntada de crear un grupo de tiburones vegetarianos, bajo el lema: Los peces son amigos, no comida. Que sean vegetarianas las vacas, los burros, las gallinas, que tienen mucho pasto en su entorno, ¿pero un tiburón, con toda una marisquería para él solo? ¿No es estúpido?



Lenny

Otro tiburón vegetariano, de la cinta El Espantatiburones, pero éste que además es hijo del mafioso Don Lino, se disfraza de delfín para caerle bien a los demás y todo mundo cree que Óscar, el chaparro raspalenguas, se lo madrea.



El Monstruo del Lago Ness

Si el monstruo marino quisiera conservar su misterio ya se hubiera pelado a otro recipiente acuífero de Escocia, pero apenas el año pasado lo localizó el servicio de mapas de Apple.



Moby Dick

Esta gigantesca ballena, una especie de Godzilla marítima, que bien podría sembrar el terror de una flota de marines, se conformó con comerse tan sólo una pierna del Capitán Ahab. Con razón el marinero se enmuinó y la persiguió hasta la muerte.



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