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El papiloma, hoy

El papiloma, hoy
El papiloma, hoy (Sandoval)

por Verónica Maza Bustamante

Hace 11 años, cuando comencé a escribir esta columna, el nombre del Virus del Papiloma Humano tenía poco tiempo de escucharse en los consultorios ginecológicos. Muchas mujeres llegaban a consulta cuando la enfermedad estaba plenamente desarrollada, enterándose hasta ese momento de que corrían el riesgo de desarrollar cáncer en cuello uterino. Mucho escribí entonces sobre el asunto.

Al paso de los años se identificaron los diferentes tipos, la sintomatología tanto en hombres como en mujeres, y se desarrollaron diversas técnicas para eliminar las verrugas genitales que genera en algunos casos, así como para controlar al virus. Un amplio número de personas de ambos sexos buscaron información, los medios de comunicación le dieron vuelo a la difusión (tanto para informar como para satanizar, pues se contagia por vía sexual), los médicos lo incluyeron en sus revisiones diarias y demás.

La última ola de información que se dio sobre el papiloma fue cuando surgieron las vacunas y, tiempo después, el sector salud las comenzó a aplicar en niñas, adolescentes y mujeres. Desde entonces han pasado algunos años sin que haya grandes novedades y poco se escucha ya del tema, pues en los medios de comunicación y en las redes sociales lo que es nota hoy se olvida mañana.

Esta falta de información constante provoca que los más jóvenes no tengan plena conciencia de los riesgos que implican las relaciones eróticas sin preservativo ni de la necesidad de revisiones médicas constantes para tener un diagnóstico a tiempo de cualquier padecimiento. Después de ese boom que hubo a principios de los años dos mil con imágenes espeluznantes de las verrugas genitales, ahora poco se muestra y tengo la impresión de que volvemos a entrar a uno de esos espacios en blanco de la información sexual que hace que las personas se relajen, olvidándose de la protección.

Por ello, no está de más hacer una actualización sobre el tema. A todos aquellos que comienzan su vida erótica o no han escuchado hablar del Virus del Papiloma Humano, les cuento que es una infección que se produce por contacto con las mucosas del tracto genital femenino o masculino, y afecta a la vulva, vagina, cuello uterino, pene, escroto y ano. A la fecha se conocen cerca de 140 tipos diferentes: alrededor de 40 infectan los genitales y 15 de ellos son considerados de alto riesgo porque desarrollan cáncer en el cuello uterino, aunque existen también algunos subtipos de bajo riesgo que causan verrugas genitales.

La infección por papiloma no produce signos ni síntomas, así que la mayoría de las personas nunca se entera que lo tiene porque, en ocasiones, el virus desaparece por sí solo sin causar problemas de salud. Es decir, aunque no haya verrugas visibles (en vulva, vagina, pene, ano, escroto), la persona es portadora. Otro síntoma son las irritaciones constantes en la entrada de la vagina, con ardor y sensación de quemadura durante la penetración.

Existe la creencia de que con el papanicolaou se puede determinar si se porta o no el virus, por lo que aquellas mujeres que se hacen esta revisión cada año (son muy pocas), creen que sin pedirle al médico que analice esta situación, se verá en los resultados. Pero resulta que el VPH es un virus ADN (ácido desoxirribonucléico), es decir, contiene información genética. Esto permite, mediante técnicas de biología molecular, descifrar el código genético de la mayoría de los virus, pero también complica un resultado a través del papanicolao, el cual a veces da un “falso negativo”. Debido a ello, es necesario decirle al o la ginecólog@ que busque la existencia del virus a través de una PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) y Captura Híbrida, las cuales, realizadas junto con la colposcopía y el papanicolaou darán un diagnóstico certero. Los hombres tienen que realizarse una penescopía.

El uso del condón puede ayudar a prevenir el VPH, pero puede ser que éste exista en partes de la piel que no cubre el preservativo. El condón femenino protege más de la vulva en las mujeres, pero no ha sido estudiado detenidamente para determinar su capacidad de prevenir este virus. Sin él, la única manera de prevenir el contagio es la abstinencia, así que en caso de tener una vida sexual activa, haber tenido varias parejas sexuales previas a la actual, tener varias a la vez o echarse canitas al aire de vez en cuando es necesario emplear el preservativo. Esto, junto con los controles médicos, nos mantendrá con buena salud.

Actualmente existen dos vacunas comercializadas: la tetravalente (VPH-4, frente a tipos 6/11/16/18), y la bivalente (VPH-2, tipos 16/18). Están aprobadas en niñas a partir de los nueve años de edad y mujeres hasta los 45. Su acción está mediada por una doble respuesta inmunitaria: humoral y, en menor grado, celular. Aún no se ha comprobado su eficacia plenamente porque se necesitan décadas para que una displasia evolucione, si lo hace, a cáncer invasivo, pero sí se sabe que no tiene efectos negativos hasta la fecha. Es decir, no está en etapa experimental; la Cofepris autorizó aplicarla tanto a hombres como mujeres desde 2006 y se espera que en 2015 salga al mercado una nueva que ataca a nueve tipos del virus.

Por ello, debería aplicarse a TODAS las niñas (es como cualquier otra vacuna y el sector salud la pone gratuitamente), pero también a todos los NIÑOS.

Al inicio del ciclo escolar en función, el Instituto Nacional de Salud Pública, a través del investigador clínico Carlos Aranda-Flores, dio a conocer que el gobierno capitalino incluyó la vacuna a niños y recomiendan a los hombres también tomarla en cuenta.

El especialista invita a la aplicación de la vacuna lo más temprano que se pueda: en el caso de los integrantes del sexo masculino se recomienda ponerla entre los nueve y los 26 años de edad.

Así que ya lo saben: hombres y mujeres, les pido que estén al tanto de su salud sexual (es muy amplio lo que ésta implica), que se hagan revisiones frecuentes aprovechando los servicios médicos gratuitos y, si tienen la posibilidad, los privados. Recurriendo a asociaciones, grupos, instituciones donde les den la atención correcta. Protéjanse empleando preservativo y haciéndose responsables de sus encuentros eróticos. Cuídense; cuiden a aquellos y aquellas que les regalan su tiempo, sus ganas, sus deseos en la cama.

Papás, mamás, piensen en la salud de sus hijos e hijas, resuelvan sus dudas, pregunten a doctores o en servicios médicos, pero aplíquenles estas vacunas. No tendrán mayor impacto en el desarrollo de la vida sexual de sus retoños salvo en la protección que van a tener en la vida adulta.

Antes de despedirme, los invito a que visiten mi nueva página en Facebook: La Doctora Verótika, donde diariamente subo información —mía y de otros especialistas— sobre sexualidad, erotismo, salud, literatura erótica, música, y podré atender sus comentarios, dudas o sugerencias.

Les mando un abrazo y muchos besos húmeditos de fin de semana.

@draveroika

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