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Los motivos de la infidelidad

EL SEXÓDROMO

 

Verónica Maza Bustamante

 elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

 

Hace dos meses salió a la venta un libro que hacia falta tanto en las bibliotecas sexológicas como en la casa de toda pareja que quiera tener una relación duradera y consciente. Se trata de ¿Por qué soy infiel? Cuando la pareja no es el motivo. Lo edita Pax y sus autoras son Araceli Ayón y María Teresa Rajme, dos sexólogas mexicanas que durante años han estado recabando historias relacionadas con las relaciones paralelas de muchos de sus pacientes en el consultorio de terapia sexual. Con ese material decidieron escribir este volumen, que pretende explorar de qué manera la infidelidad afecta a las personas, pero también cómo viven las y los infieles esta situación; es decir, conocer la historia contada desde su perspectiva y no únicamente desde el o la “víctima” (como se le suele considerar a la pareja de quien vive el binarismo).

Además, buscan que el lector tome conciencia de la forma en que opinamos y emitimos juicios, directos e indirectos, y el grado en que esto puede afectarnos a nosotros mismos y a terceros: confidente, pareja, amante, sistema familiar, sociedad, etcétera. Esto me parece necesario e importante porque los seres humanos nos empeñamos en juzgar más que en comprender, en señalar más que en integrar, en aparentar más que en ser. Tere y Araceli buscan examinar las razones por las que nos inclinamos más a restar que a sumar, a violentar o culpar a los demás antes que asumir nuestras responsabilidades, escuchar a la pareja, llegar a acuerdos que afecten lo menos posible tanto al o la compañera como a los hijos, en caso de que los haya.

Como menciona el también sexólogo Óscar Chávez Lanz en el prólogo, una terapia de pareja que respete la diversidad debería llegar a un punto intermedio de la historia: ni irse al extremo conservador cuya meta es actuar mediante la moral judeo-cristiana-estoica, ni al radicalismo antipareja que niega la posibilidad de encontrar la felicidad en las relaciones monógamas. Más bien tendría que ubicar un punto intermedio entre estas dos posturas y observar el fenómeno de los triángulos amorosos desde la perspectiva de la investigación científica. “Es mucho más constructivo crear escenarios reales donde se encuentren soluciones para el crecimiento y el desarrollo humano en vez de aferrarnos a esquemas obsoletos que ofrecen una visión pobre, condicionada y poco profunda de los hechos”, señalan las autoras.

La lectura de ¿Por qué soy infiel? es ágil e interesante. Rajme y Ayón nos llevan de las aproximaciones psicológicas que ha tenido el fenómeno hasta los elementos que conforman —o deberían conformar— a una pareja, como la intimidad, la pasión, el compromiso, el afecto, el poder y los acuerdos, los límites y la lealtad, la que no hay que confundir con la fidelidad, como escriben.

¿Qué hay detrás de una infidelidad?, se preguntan las sexólogas, y hablan de “lo secreto” (que puede ser gratificante para unos y angustiante para otros), lo oculto, el tabú, es decir, elementos que son gasolina para la excitación y el placer. También está la mentira, pero ésta se encuentra en muchos aspectos de la relación amorosa o sexual de la mayoría de las personas: “Recordemos que gran parte del amor romántico se fundamenta en la mentira en términos totalizantes (siempre, nunca, todo, nada, nadie) y en la fantasía (alcanzar el cielo, bajar una estrella)… Mentir es parte de la interacción de la sexualidad: mentir mientras se corteja, mentir para obtener o zafarse de un encuentro sexual, mentir respecto al uso de anticonceptivos, mentir en cuanto a tener una enfermedad de transmisión sexual, fingir un orgasmo o su intensidad y duración, mentir en la evaluación y el desempeño de la pareja en turno, mentir en cuanto a los gustos sexuales, mentir sobre nuestro pasado y mentirnos prediciendo el futuro, mentir respecto al número de parejas sexuales, y más. Por eso se dice que las sociedades monógamas crean mentirosos sexuales”.

Los motivos de la persona infiel son iguales al número de seres humanos que hay en el mundo; no se puede generalizar ni meter a todos en un mismo saco. Sin embargo, Araceli y Teresa lograron hacer un listado de los 40 más comunes y los analizan brevemente, de la misma manera en que lo hacen con la manera en que usa la infidelidad aquel que la comete (¿para liberar tensiones, evadir conflictos o intimidad, por venganza? ¿Por explotar y explorar más el placer y el gozo, para continuar con la pareja de compromiso, por crecimiento y ampliación de la sexualidad? ¿Para comprobar la función sexual o validarse como persona?).

Poco se ha escrito sobre la infidelidad femenina. En este libro se mencionan las similitudes y diferencias con la masculina, la forma en que cada sexo sufre la situación, de qué manera se puede ver una historia triangular como un fracaso o como una opción para que crezca la relación de compromiso. Es decir, no se enfocan en victimizar a la pareja y ver como única opción la separación dolorosa que transforme de manera negativa la vida de varios individuos, sino en agarrar al toro por los cuernos para tratar de sacar algo bueno de la situación y continuar juntos o llegar a un final menos doloroso, más consciente y positivo. Tras las conclusiones y recomendaciones, ofrecen un anexo con las modalidades actuales y futuras de las relaciones amorosas.

Creo que ¿Por qué soy infiel? es un libro que deberían leer todos aquellos que quieran vivir en pareja. Les será útil para aclarar mitos, entender cómo funciona el deseo, el amor, la lealtad; para verse reflejados en alguno de los tres lados de estas historias y comprender mejor la vivencia o evitar una infidelidad mediante la comunicación, los acuerdos, el disfrute entre dos, la apertura para negociar o tratar el tema desde el principio de una relación. Se trata de un libro útil, necesario e ilustrativo. Se los recomiendo.


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LA FIESTA DE LOS PINTORES CON SUEÑO (FRAGMENTO)

Hay una mujer enamorada —comienzo a decir—. Hace un largo viaje en un coche rojo para ver a su amante. Han pasado años... sí, años desde la última vez que estuvieron juntos. Cruza una isla para encontrarlo, y mientras el auto avanza, mientras caras morenas y negras de sol se asoman para ver un misterio rojo, ella va descubriendo en su alma algo nuevo: esa pasión, ¿de dónde? Cuando lo encuentra solo quiere caer en sus brazos, el universo está hecho de deseo. Se miran, temblorosos, angustiados. Hacen el amor largamente, se encuentran una y otra vez, se despiden una y otra vez. El tiempo es puro vértigo.

En la madrugada el calor es sofocante y él está en el lavabo echándose agua en el cuello, en el rostro, su cuerpo está desnudo. La puerta del baño está abierta. Ella lo observa desde la cama. Se asombra, como si fuera la primera vez mira ese cuerpo de luz perfecta, los hombros, los vellos, las nalgas, las piernas, y el brillo del agua en él, pero también el rostro, ese perfil melancólico, abismado, ese aire de estar siempre en otra parte, las ojeras, el cabello largo. Ella está asombrada, nunca abandona ese instante, porque ahí su tiempo se detiene, se hace igual que la eternidad, deja de contarse su historia, la historia del mundo, ya no se cuenta nada más.

Socorro Venegas


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