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Los mexicanos más envidiados (por otros mexicanos)

por Juan Alberto Vázquez

Uno de los deportes favoritos de nuestra nación, además del azote y el resentimiento social, es la envidia que sentimos sobre otros seres humanos, que si son mexicanos y triunfan en el extranjero, pues mucho mejor. En esta lista destacan los que más recelos provocan sobre las comunidades redesocialeras y mitoteras en general

Chicharito

Dime de que tamaño son los memes realizados en tu contra y te diré que tan impopular eres. La verdad es que ningún mexicano tendría qué reprocharle nada a Javier Hernández, tipo decente y triunfador, que nos ha hecho sentir orgullo unas cuantas docenas de veces, pero al que de “tronco”, ·”inútil” e “inflado” no bajan. 

Salma

Veracruzana ardiente que es criticada pese a haber hecho una cantidad infinita de churros de todos los géneros y de todas las estrellitas de aprobación. Pero si se casa con un francés adinerado, pues resulta que “es una trepadora”, si produce sus propios churros, “pues que falta de imaginación” y así. Nunca le da gusto a nadie.

EPN

El presidente al que critican hasta por guapo, el que llegó con las más bajas expectativas y que se ha dedicado a responder en la cancha. Pese a ellos, sus detractores cada vez sufren más para hallar chismes o datos reales para denostar o ridiculizar al atlacomulquense. Se ha descubierto, por otro lado, que criticar la figura presidencial, crea felicidad, así que adelante. 

Slim

Contar con el segundo hombre más rico del mundo (hay años que ha sido el primero) no es motivo de orgullo en ningún mexicano que ven en la figura de don Carleone, al “típico empresario voraz que ha hecho fortuna al amparo del poder”. Pero reconocerle sus innatas habilidades y visión para los negocios, ¡jamás!

Potrillo y Jaime Camil

Viendo las dificultades para sobresalir a las que se enfrenta las tres cuartas partes de la población, el que triunfen en la vida y casi sin méritos este par de juniorzasos, crea mares de resentimiento entre quienes no nacieron en cuna de oro, sin importar que los menos culpables sean los aludidos y criticados. 

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