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Martes , 25.09.2018 / 06:32 Hoy

“Me partiría el corazón que gane Donald Trump”

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Karina Vargas/ @lula_walk


Desde dos icónicos lugares para la comunidad estadunidense alojada en la CdMx observamos el proceso electoral de EU: American Legion y Pinche Gringo. En ambos, la noche del 9 de noviembre se sirvieron cucharadas de inquietud y posterior desasosiego.


Arribo al número 25 de la calle de Celaya en la colonia Condesa. Aparentemente las emociones que causa el fenómeno político que tiene en vilo a los líderes mundiales, a la población estadunidense, a los mercados internacionales y a los maestros albañiles desempleados no se limita a esto, sino que reta también a todos aquellos que olvidaron una prenda para protegerse de la lluvia intermitente que se ha dejado caer sobre la capital del país. A la entrada del lugar, una catrina con vestido púrpura antecede el vestíbulo en el que una bola de espejos con forma de cráneo lanza reflejos a los espectadores que presencian frente a una pantalla de televisión, las cifras preliminares del conteo de votos en estados como Florida, Ohio, Carolina del Norte y otros. La leyenda de Breaking News es una alarma que titila en los ojos de los que ven la distancia entre el ala demócrata y republicana estrecharse un poco más cada vez que el minutero recorre su ciclo, mientras las notas de jazz envuelven el lugar.

La promoción del día es una cerveza Bohemia más un chupito de mezcal por 85 pesos. “En la American Legion puedes comer las mejores hamburguesas de la ciudad”, escuché de la boca de un conocido; hoy, las de cordero están fuera del menú y solo hay oportunidad de probar la de sirloin. Camino hacia el lado este del cráneo de espejos para pedir una copa en la barra atestada de extranjeros que apuran los tragos para hidratar sus gargantas y su embriaguez.

Hay tres salones más para ver las elecciones, uno de cada lado de la barra y otro más cerca del vestíbulo. En cada uno el ambiente es parecido, se ven pieles blancas, amarillas, negras, mexicanas y una que otra ruborizada por la preocupación de que en la cámara de representantes también lleva la batuta el partido republicano. Las paredes lucen una decoración que recuerda al ejército estadunidense, sobre las mesas se posan manos inquietas que golpetean nerviosamente la madera. Las frases “esto es una broma”, “debo hacer respiraciones profundas” o "me partiría el corazón que gane Donald Trump" se escuchan entre el bullicio, en las pláticas de quienes con desesperación intercalan sus conversaciones con vistazos al celular. Poco a poco el lugar está a rebosar, el vestíbulo, antes vacío de mobiliario, ahora cuenta con un par de mesas, varias sillas y mucha gente de pie. Entre aros de cebolla y alcohol, se acercan los primeros cierres de casillas, que a las 19 horas arrojan la victoria de Hillary Clinton en varias entidades, con lo que se escuchan aplausos y hurras. En cambio, cuando aparecen los estados encabezados por Donald Trump, el silencio impera.

Pinche Gringo, del singular al plural

El restaurante ubicado en la colonia Narvarte, famoso por sus costillas a la BBQ, eligió hileras de globos color blanco, azul y rojo para decorar el rededor del área que sostiene las bancas de madera en la que los comensales con sombreros, rehiletes, máscaras y charolas de comida con macarrones, carne, frijoles y vasos de cerveza apuntan su mirada a la pantalla que registra lo que ocurre en Estados Unidos. El servicio despachador de alimento es diferente al restaurante común, hay un food truck en el que debes hacer fila para elegir las costillas y las guarniciones para degustar. Cerca de esta hilera veo un cartón con forma de Donald Trump junto a Hillary Clinton, con óvalos en el rostro para que el que quiera se tome una fotografía personificando al próximo presidente. Una barra posterior al carro de comida es en la que entregan las bebidas, palomitas y cup cakes.

Un dj entre las mesas prepara su equipo para amenizar la espera al veredicto, sin embargo, las porras hacia Hillary Clinton, las conversaciones acerca de lo poco posible que parecía que el magnate tomara la batuta del país del norte más las frases de incredulidad ante los números que ofrecen los noticiarios, resuelven un ambiente poco propicio para cualquier ritmo. Tras la inminente derrota de la demócrata, los rostros nocturnos de los que han decidido tomar a México como destino cambian de impaciencia y esperanza a tristeza, enojo y desconsuelo. No hay vuelta atrás. A pesar de cualquier pronóstico, el empresario, descrito por el premio Pullitzer, Junot Díaz, como “Trump es lo que sucede en América cada vez que se siente económica y políticamente amenazado, y se encuentra con las limitaciones de sus propias prácticas de supremacistas blancos”, será el nuevo presidente de Estados Unidos, rompiendo con ello, a su paso, varios corazones.

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