QrR

100% ‘made in’ Tijuana

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Isabel Cárdenas Cortés

 

La trata de personas, un problema que impera en nuestro país, se está viendo reflejada en las salas de cine de los festivales más importantes del mundo a través de la cinta Las elegidas, de David Pablos, quien inspirado en una novela de Jorge Volpi muestra en pantalla esa dolorosa realidad.


Al mismo tiempo que el huracán Patricia entraba de lleno a las costas mexicanas, cientos de periodistas, cineastas, cinéfilos y divas del celuloide se dieron cita en la edición 13 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) para ver La cumbre escarlata, película más reciente de uno de los hijos predilectos de México: Guillermo del Toro.

Por supuesto, la mayoría de los asistentes querían ver a las grandes estrellas que formaban parte de la extensa lista de “invitados de honor” del FICM, como Isabelle Huppert, Stephen Frears, Barbet Schroeder, Benicio del Toro, Tim Roth y demás, pero muy poca gente hablaba de las verdaderas estrellas de este festival: los jóvenes directores de cine mexicano, como es el caso del talentoso David Pablos, cuya cinta Las elegidas se presentó en la sección de “Galas mexicanas”. El filme habla de un tema que muchos quisiéramos no tocar, pero que está ahí en la realidad cotidiana como un grave problema de nuestro país: la trata de mujeres.

El realizador dijo en Cannes que quiso hacer esta película en Tijuana, pues es su tierra natal y lo que sucede ahí es terrible, “pero a la vez es un gran centro cultural  y ha tenido gran impacto a nivel mundial con grupos como Nortec. La gente quiere conocer esta ciudad de la que tanto se habla, tan llena de contrastes, lo cual la hace muy rica en posibilidades para el visitante”.  

David Pablos tuvo su premier mundial este año en Cannes, en la sección “Una Cierta Mirada”, la segunda más importante de la Costa Azul. Tras la función, el público se quedó de pie casi 15 minutos aplaudiendo al director y al elenco de Las elegidas que estuvo presente en La Salle Debussy.

 Esto fue los que nos contó el director un par de días después de su estreno en Francia:

¿Qué significó para ti haber participado en competencia en Cannes?

He hecho la comparación de que sentí como si estuviera borracho, porque mi percepción del tiempo de pronto cambió por completo. Y recuerdo solo fragmentos, momentos e instantes de todo lo que fue esa noche. Lo más importante fue que sentí al público, sentí esa conexión con la película durante la proyección y después de ella. Es muy gratificante ver que la película puede generar lo que generó, eso es lo más rico de todo. Y el hecho de que estaban ahí mis actrices y actores fue muy emotivo.

¿Cómo encontraste a la chica que interpreta a Sofía (alias "Andrea")? ¿Es actriz profesional?

Antes de Las elegidas no era actriz, ahora ya es. Envié al director de casting a Tijuana a buscar a mis personajes; así que se fue a las secundarias y a las prepas. Esta “niña” —tiene 14 años— apareció en la segunda semana de casting, el cual duró en total tres meses. Desde que la vi, en la primera entrevista, me dije: “Ahí está, es ella…”. Claro, hicimos más pruebas, pues uno como realizador sabe que tiene que pasar más filtros. Terminó siendo ella, Nancy Talamantes. Lo curioso es que desde la primera vez que la vi sentí un golpe en el pecho y dije: “Ella es mi protagonista”.

“Lo que tiene Nancy, antes que nada, es una presencia muy bella en pantalla, la llena de una manera hermosa, tiene una mirada preciosa y es muy transparente. Es una niña que cuando te escucha realmente lo hace; te ve y te presta toda la atención. Nada más existe para ella en ese momento, y eso es muy bonito. Eso es lo que la hace ser la actriz que es. Ni ella ni los otros chicos y chicas tenían experiencia. Los únicos dos actores en toda la película son los padres de Ulises. Con todos estos jóvenes llevamos un taller de actuación durante un mes allá en Tijuana; ahí fue donde se les dieron las herramientas de trabajo. Unos de ellos ya tenían por naturaleza esa facilidad para trabajar frente a la cámara.”

¿Cuánto tiempo te tardaste en levantar este proyecto?

Yo escribí el guión (inspirado en una novela de Jorge Volpi, a quien conoció a través del productor Pablo Cruz) a lo largo de un año, y en ese lapso de tiempo salieron los fondos para hacer la película. Todo fue muy rápido. El tiempo de escritura de guión fue de 12 meses, luego vino el rodaje y me tardé tres en editar. Nos fuimos volando.  

En la función de Cannes dijiste que tu querías hablar de Tijuana porque es tu casa. ¿Cómo vives esta violencia que impera en nuestro país y por qué decidiste filmar en esa ciudad?

No fue por alguna razón específica, más que “quiero filmar en Tijuana”. Sabía que ahí podía encontrar los rostros y las locaciones que estaba buscando para esta historia; además, para mí es importante retratar las partes bellas y terribles de la ciudad. Es decir, en ningún momento quiero estigmatizar Tijuana; creo que es una ciudad de contrastes, es maravillosa; ahí crecí y la amo profundamente.

“¿Cómo vivo yo esta situación de nuestro país? Me entristece profundamente, me preocupa… algo que es muy importante y que está planteado en la película son las nuevas generaciones; la película termina con eso: para mí lo fundamental de la cinta es esto, los niños están al fondo de cuadro, fuera de foco, pero los escuchamos. Es eso, pensar: “¿Qué va a suceder con estos niños?”

¿Qué esperanzas crees que tenemos como país, cuál es el panorama para las jóvenes mexicanas como Sofía?

Es un tema muy complejo, pero creo que ante todo la comunicación entre padres e hijos es esencial para prevenir muchas cosas.

¿Cómo se dio tu conexión con la productora Canana?

A través de Pablo Cruz; él fue quien creyó en mí. Fue quien dijo: “Hagamos una película juntos”. Y realmente decidimos hacer este proyecto. Fue un colaborador muy importante, estuvo conmigo de principio a fin, apoyándome, leyendo cada versión del guión, haciéndome observaciones.

¿Quiénes son tus poetas favoritos? ¿Y el mejor cineasta?

En poesía, me gustan mucho Walt Whitman y Efraín Huerta. Mi cineasta, sin duda es Ingmar Bergman.


< Anterior | Siguiente >